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| © UNICEF video |
| Los hermanos Yang Mei, Yang Zhen y Yang Yamei se dirigen a las aulas provisionales donde estudian en la provincia china de Gansu, que hace un año sufrió los efectos de un terremoto. Los niños van a la escuela con elementos escolares y mochilas que recibieron de UNICEF. |
Por Steve Nettleton
XIHE, China, 11 de mayo de 2009 – Mucho antes de la salida del sol, Yang Mei, una alumna de sexto grado, su hermano Yang Zhen y su hermana Yang Yamei salen de su hogar en una región rural de la provincia de Gansu y se dirigen a la escuela.
Mei y sus hermanos siguen sufriendo las consecuencias de un devastador terremoto del que mañana se cumplirá el primer aniversario. El sismo provocó el derrumbe del techo de su hogar y causó graves destrozos a su escuela, que no se derrumbó pero que quedó inhabilitada por razones de seguridad.
Aulas provisorias
“Al ocurrir el terremoto estábamos en la escuela”, comenta Mei. “De pronto el aula comenzó a sacudirse y todos abandonamos el edificio corriendo”.
Mei y otros 250 alumnos y alumnas de la escuela primaria Caoyang asisten ahora a clases en aulas prefabricadas que instaló UNICEF. Los estudiantes también recibieron mochilas y botiquines, además de artículos deportivos para los recreos.
En breve, la escuela también contará con instalaciones sanitarias adecuadas, ya que se agregarán nuevos retretes y lavabos.
Las zonas mas pobres son las más damnificadas
Aunque en Gansu el terremoto no produjo la devastación generalizada que tuvo lugar en la provincia de Sichuan, dejó un saldo de más de 6.000 edificios escolares tan dañados que no se pueden usar. Además, la provincia no cuenta con suficientes recursos para dar respuesta adecuada a ese problema. En el condado de Xihe, uno de los más pobres del país, los 334 establecimientos del sistema escolar sufrieron daños debido al desastre natural.
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| En la provincia de Gansu y otras regiones afectadas por el terremoto, UNICEF brinda capacitación a los maestros para que apliquen el concepto de las escuelas acogedoras para los niños, en las que se brinda a los alumnos atención integral. |
El terremoto también dañó los sistemas de suministro de agua, de manera que en muchas aldeas los pobladores –incluso los niños y niñas– deben recogerla de manantiales no protegidos, recolectar el agua de lluvia que desciende de los techos o acopiarla en recipientes improvisados con láminas de plástico.
Durante el año transcurrido desde el terremoto, UNICEF ha suministrado a las regiones de las provincias de Sichuan, Gansu y Shaanxi afectadas por el desastre natural ayuda por valor de 20 millones de dólares. Con la cooperación de diversos organismos gubernamentales nacionales y locales, se ha brindado ayuda en 29 condados y distritos de tres provincias en las que habitan 2,5 millones de niños y niñas y cuatro millones de mujeres.
Enseñanza acogedora para los niños
Inmediatamente después del terremoto, durante la fase de emergencia, UNICEF envió a las zonas afectadas suministros médicos, ambulancias, tiendas de campaña, materiales de educación, retretes móviles, unidades de potabilización y tabletas de purificación del agua y otros artículos de primera necesidad.
Durante el periodo de reconstrucción, UNICEF ha colaborado con las comunidades en la prestación de diversos servicios, como el suministro de agua potable a los niños y sus familias; la educación de buena calidad; la ayuda para que los niños se recuperen de los efectos psicológicos del desastre; la rehabilitación de los servicios de atención de la salud; y el suministro de suplementos de micro nutrimentos a los niños, niñas y mujeres embarazadas.
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| Yang Mei (der.) y sus compañeros de sexto grado frente a las aulas prefabricadas utilizadas hasta que se reconstruya la escuela primaria Caoyang, en el condado de Xihe de la provincia china de Gansu, que quedó dañada por el terremoto. |
En la provincia de Gansu, UNICEF brinda capacitación a centenares de maestros a fin de que éstos apliquen el enfoque de las escuelas amigas de la infancia. Ese enfoque, que UNICEF pone en práctica a nivel mundial, apunta a satisfacer las necesidades integrales de los estudiantes brindando a los educadores la información y las herramientas necesarias para crear y fortalecer ámbitos de aprendizaje acogedores para todos los niños y niñas bajo cualquier circunstancia.
Los programas de las escuelas acogedoras para los niños hacen hincapié en la importancia de que las actividades en las aulas se concentren en los niños y en que los ámbitos escolares garanticen la seguridad y la protección de los alumnos. Por ejemplo, asegurando que los edificios escolares se construyan de manera segura. El enfoque también fomenta la participación democrática y la paridad de género.
Queremos que estudie
Para Mei y muchos niños como ella, la educación marca una diferencia fundamental. La niña sufre una enfermedad cardíaca congénita y el año pasado debió ser sometida a una costosa operación del corazón. Su familia está decidida a que la niña siga estudiando, de manera que pueda, como su hermano, construir su propio futuro.
“¿No son todos iguales?”, pregunta sonriendo el padre de Mei, Yang Jianguo. “Mei es realmente inteligente, pero su salud no es muy buena, de manera que queremos que estudie”.
Al cumplirse un año del terremoto, la ayuda que reciben las escuelas hace posible que los niños y niñas de las zonas campesinas de China sigan estudiando, independientemente de los desastres o la discapacidad.
Vídeo (en inglés)
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