China

La protección de los derechos de los niños y niñas inmigrantes chinos

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Varios niños y niñas de la guardería infantil Da Di, en Shi Jiazhuang, China, bailan sosteniendo farolillos rojos. Muchos de los niños de esta localidad pertenecen a familias inmigrantes que llegaron de las zonas rurales en búsqueda de trabajo.

Por Kun Li

SHI JIAZHUANG, China, 5 de julio de 2006 – El país más poblado del mundo está en marcha. Se calcula que más de un 10% de la población china ha dejado sus aldeas y pueblos de origen en busca de una vida mejor.

La gran demanda de mano de obra ha provocado un movimiento migratorio masivo protagonizado por millones de agricultores que se desplazan hacia los centros urbanos. Al mismo tiempo, también aumenta la migración de las familias.

“Según algunos estudios, en China hay unos 140 millones de migrantes", explica Marc Ono, Oficial de Protección Infantil de UNICEF. "Cuando los campesinos se desplazan de las zonas rurales a las urbanas, con frecuencia lo hacen con sus hijos. Debido a que esos niños y niñas no figuran en los registros civiles municipales, sufren diversas formas de discriminación".

Debido a su condición de inmigrantes, a esos niños y niñas se les niega la educación primaria gratuita en las comunidades donde se han instalado sus padres. Las familias inmigrantes deben pagar con frecuencia más del doble de las cuotas de inscripción habituales para que sus hijos e hijas puedan asistir a una escuela o guardería infantil decente. Con frecuencia, los niños y niñas de familias inmigrantes son objeto de prejuicio debido a que hablan con acento distinto o se visten de manera diferente que los niños de las ciudades.

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Sun Na, de 15 años de edad, juega al ping pong con sus amigas en un centro comunitario. Voluntarios organizan actividades que ayudan a que los niños y niñas inmigrantes como Sun Na se hagan amigos de los niños de las comunidades anfitrionas.

La integración en las comunidades anfitrionas

Sun Zongxia y su familia forman parte de la enorme población migrante de China. Hace varios años que llegaron de su pequeño pueblo natal en el sur de China y se instalaron en la ciudad de Shi Jiazhuang, la capital de una provincia septentrional. El Sr. Sun abrió una pequeña tienda de comestibles con la esperanza de que algún día tendría una vida llevadera o quizá hasta se haría rico.

La familia del Sr. Sun vivió una existencia prácticamente anónima en esa comunidad cerrada. Su hija Sun Na, que ahora tiene 15 años de edad y a quien los otros niños y niñas consideraban una "extraña" y excluían de sus actividades, comenzó a recluirse en el departamento de la familia.

 “Yo estaba muy preocupado", comenta el Sr. Sun. “No estaba seguro si ella estaba bien. Sun Na no tenía ningún amigo ni ningún sitio adonde ir después de clases".

Pero la vida de Sun Na mejoró notablemente como resultado de un proyecto experimental del Comité nacional de trabajo sobre las mujeres y la niñez. Ese proyecto, que cuenta con el apoyo de UNICEF y la participación activa de los propios niños y niñas, tiene como objetivo proteger los derechos de los niños inmigrantes, y ayudarlos a integrarse en sus comunidades anfitrionas.

Nuevos amigos y amigas

Los voluntarios del proyecto organizan frecuentemente en los vecindarios de Shi Jiazhuang diversas actividades, como partidos y torneos de ping pong y badminton, en los que juegan y se hacen amigos todos los niños y niñas, tanto los criados allí como los inmigrantes.

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Varios niños y niñas juegan en la guardería infantil Ming Tian, en Shi Jiazhuang, China. En el establecimiento ahora se cobran cuotas iguales a todas las familias, incluso a las de los niños inmigrantes.

Los voluntarios también ayudan a crear conciencia en la población local, a la que alientan a que acoja de mejor grado a sus nuevos vecinos. Después de todo, lo que hace posible el crecimiento y la prosperidad de la ciudad, además de la transformación económica de China, es el trabajo de esos inmigrantes.

Ahora, Sun Na asiste al centro comunitario local después de la escuela y a veces hasta durante los fines de semana. "Me gusta venir y disfrutar de las diversas actividades", dice la niña. "Aquí puedo conocer a otras niñas y niños, y todos aprendemos los unos de los otros". En el centro comunitario, Sun Na conoció a su amiga íntima, Yuan Xin, también de 15 años, que se crió en el vecindario.

Ahora que sabe que su hija es feliz y prospera, el Sr. Sun se siente finalmente en paz. "Mi hija tiene un sitio adonde ir y la oportunidad de jugar con otros niños, y eso es algo que me permite concentrarme más en mis negocios", explica.

Nuevas políticas sobre el trato igualitario

Este proyecto experimental también se dirige a los jardines de infantes y las escuelas primarias, donde se han modificado las políticas de manera tal que los niños y niñas inmigrantes obtengan los mismos beneficios que sus pares criados localmente.

“La mitad de los niños y niñas que vienen a nuestra guardería son inmigrantes, hijos de familias que vinieron aquí a buscar trabajo", explica Cui Ying, Subdirectora de la guardería infantil Ming Tian, en Shi Jiazhuang, “Teniendo eso en cuenta, establecimos varias reglas nuevas. Ahora cobramos las mismas cuotas por todos los niños, y ofrecemos servicios de guardería semanales y mensuales para los padres inmigrantes que están demasiado ocupados con sus trabajos".

Mientras China continúe creciendo al ritmo actual, continuará aumentando el número de trabajadores que migran, en muchos casos junto con sus hijos e hijas.

"Es verdad que muchos niños y niñas campesinos se mudan a las zonas urbanas con sus familias, pero hay muchos que se quedan en sus lugares de origen y cuyos derechos y bienestar no reciben la atención que merecen", observa el Sr. Ono. “En los próximos programas que pongamos en práctica tendremos en cuenta las necesidades de ese sector. También estamos estudiando la manera de reproducir los proyectos que creamos para los niños inmigrantes, de manera tal que puedan beneficiar a más niños y niñas".


 

 

Vídeo (en inglés)

3 de julio 2006:
La corresponsal de UNICEF , Kun Li, nos informa sobre  los esfuerzos de protección de los derechos de los niños y niñas inmigrantes chinos.
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