Chile

Las réplicas sirven de recordatorio de las necesidades de los niños chilenos afectados por el terremoto

Imagen del UNICEF
© Reuters/Mercado
Niños, niñas y familias abandonan sus hogares en Constitución, al sur de Santiago de Chile, al recibir el anuncio de un posible maremoto tras las violentas réplicas que sacudieron la región el 11 de marzo.

NUEVA YORK, Estados Unidos, 12 de marzo de 2010 – Un temblor que registró una magnitud de 6,9 sacudió ayer a Chile en vísperas de la asunción del nuevo Presidente de la Nación. El temblor, de intensidad suficiente para dar lugar a una alerta de maremoto, fue la más violenta de las réplicas que mantienen atemorizada a la población chilena desde el devastador terremoto de magnitud 8,8 del 27 de febrero.

El nuevo sismo puso de relieve la necesidad de que ese país sudamericano reciba la ayuda internacional específica que solicitó su Gobierno para los dos millones de habitantes damnificados por el desastre natural. UNICEF, otros organismos de las Naciones Unidas y diversas organizaciones humanitarias trabajan para suministrar la ayuda solicitada.

UNICEF, a su vez, realizó un llamamiento a sus donantes internacionales de 3,5 millones de dólares, que se destinarán a satisfacer las necesidades inmediatas y a mediano plazo de los niños, niñas y mujeres que viven en la región afectada por el terremoto. Parte de la ayuda que prestará UNICEF consistirá en servicios de apoyo psicosocial a los niños traumatizados, de educación de emergencia y de suministro de agua potable y servicios de saneamiento.

Las vidas de los niños trastornadas

El terremoto del 27 de febrero dejó un saldo de 500 muertes y provocó daños y destrozos a por lo menos medio millón de viviendas. A pesar de ello, el alto grado de preparación y la solidez de la infraestructura del país impidieron que el sismo resultara tan devastador como el temblor registrado en Haití el 12 de enero pasado.

Sin embargo, en UNICEF reina la preocupación sobre los posibles efectos del terremoto y sus réplicas en los niños, niñas y jóvenes de Chile, que constituyen aproximadamente la mitad de la población afectada. Esas consecuencias amenazan particularmente a los niños y jóvenes de las empobrecidas comunidades indígenas de la región central y meridional del país, cercanas al epicentro del terremoto.

“Como en cualquier desastre, los niños son los que más sufren”, afirmó Gary Stahl, Representante de UNICEF en Chile.”Son particularmente vulnerables al frío, el hambre y los brotes de enfermedades. Sus vidas se han visto trastornadas brutalmente”.

"Debemos ayudarles ahora"

Poco después del terremoto de hace dos semanas, el Gobierno de Chile declaró “zonas catastróficas” a 6 de las 15 regiones en que está dividido el país. Los niños y niñas de esas zonas requieren con carácter urgente ayuda para normalizar sus vidas. UNICEF y sus aliados se proponen llevar a cabo, entre otras, las siguientes intervenciones:

  • Elaboración y difusión de materiales de educación sobre temas fundamentales como la higiene, la alimentación de los lactantes y el desarrollo en la primera infancia.
  • Colaboración con las labores de identificación y apoyo a los niños sin acompañantes o separados de sus familias, entre ellas los sistemas de localización de las familias.
  • Creación de espacios acogedores para los niños donde éstos se sientan seguros, y puedan jugar y recibir apoyo psicosocial.
  • Adquisición y distribución de materiales básicos de educación para maestros y alumnos, y apoyo a las labores destinadas a lograr el regreso de los estudiantes a clases a la mayor brevedad posible.
  • Suministro de equipos y materiales para la depuración del agua, especialmente en las regiones rurales más apartadas y distantes.

“Muchos de ellos”, dijo Stahl, en referencia a los niños y niñas de las zonas más afectadas por el sismo, “encontrarán dificultad para afrontar semejante trastorno. Debemos ayudarles ahora”.


 

 

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