Chad

Una madre decidida salva a su hijo de las garras de la desnutrición en Chad

Imagen del UNICEF
© UNICEF Chad/2012/Asselin
Adoun (2 años) camina y juega con sus hermanos mayores. Hace unos meses apenas podía mantenerse de pie. Adoun es uno de los millones de niños de todo el Sahel cuya vida estuvo pendiente de un hilo durante la crisis alimentaria de este año.

Por Jessica Mony

GUERA, Chad, 18 de enero de 2013. El poblado de Banda está formado por una serie ordenada de chozas de barro, cada una separada por una valla de palos. A través de los palos se observa la mirada inquisitiva de unos niños, ansiosos por ver a los visitantes que han llegado.

Una de esas caras pertenece a Adoun, de 2 años. Ríe y mira hacia atrás para ver dónde está su madre, Zenaba Issa. La mira con cariño y ella le devuelve la sonrisa. Issa está sentada, rodeada de los hermanos mayores de Adoun, cuatro varones y una niña, sobre una estera que ella misma ha tejido.

Una lucha diaria

La familia Issa lleva luchando para comer todos los días desde que la cosecha del año pasado fuera un desastre. Como cabeza de familia, Issa debe hacerse responsable de esta carga.

El marido de Issa se marchó poco después de que naciera Adoun. Hace unos meses, en medio del “lapso del hambre” entre cosechas, Adoun se debilitó tanto que no podía caminar. “Cuando nació era muy grande para su edad. Luego, cuando se hizo mayor y ya había que alimentarlo con comida, no tenía nada que darle de comer. Empezó a tener diarrea y se volvía cada día más débil y más flaco”.

Issa visitó a un curandero tradicional llamado “marabú”. Adoun no se recuperó e Issa se preocupó aún más.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Chad/2012/Asselin
Las malas cosechas, la pobreza crónica y los servicios de salud limitados sitúan a los niños más vulnerables en la primera línea de la crisis.

Examen de salud

Unas semanas más tarde, el personal de UNICEF llegó a la aldea para examinar si los niños padecían  desnutrición. Adoun fue enviado a un centro ambulatorio establecido con el apoyo del gobierno local. Allí, Adoun recibió alimentos terapéuticos listos para su consumo y los trabajadores de salud capacitados por UNICEF realizaron un seguimiento de su salud durante dos meses.

Issa recibió un mosquitero y jabón, además de aprender cosas sencillas que podía hacer para evitar que Adoun cayera de nuevo presa de la desnutrición.

Hoy, meses después de haber estado tan débil que no podía caminar, Adoun es un niño enérgico y animado que escucha con atención todo lo que dice su hermano.

Las lluvias traen la esperanza de que la cosecha de este año sea mejor.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Chad/2012/Asselin
Cuando Adoun cayó enfermo, su madre, Zenaba Issa —que aquí teje productos para vender—, lo llevó a un centro de nutrición donde ella aprendió a evitar que se enfermara de nuevo mientras trataban a su hijo.

Tratar de evitar la amenaza de la hambruna

Para las familias más vulnerables como la de Issa, la próxima cosecha podría significar que la lucha por la comida termine este año. El período de hambruna se produce sin embargo todos los años. La amenaza del hambre nunca está lejos.

Issa no ceja en su determinación de mantener a su familia. Cuando su esposo se marchó, aprendió a tejer esteras, sombreros y canastas de hierbas silvestres para venderlos en el mercado. “Tuve que apretar el cinturón”, dice. “Como pueden ver, era muy difícil para mí. Por eso aprendí a tejer y a cultivar”, pero debido a que todo el mundo alrededor hace frente a los mismos desafíos de la pobreza, los mecanismos de supervivencia son limitados. “Mi principal objetivo en la vida es alimentar a mis hijos. Eso es todo lo que puedo hacer”, dice. “Quiero enviar a mis hijos a la escuela, pero por ahora no lo puedo pagar”.

La fuerza y la devoción de madres como Issa han salvado incontables vidas infantiles durante la crisis alimentaria de 2012. Gracias al apoyo de los donantes, los aliados y UNICEF, estas madres pudieron recibir ayuda.

La creación de centros de nutrición para llegar a los niños más vulnerables no sólo ayuda a evitar las muertes prevenibles, sino que también permite que niños como Adoun puedan llegar a ser la generación que ayude a desarrollar la capacidad de recuperación del país.


 

 

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