Chad

Pese a las inundaciones, los niños desplazados de Chad reciben educación

Por Cindy Cao

N’YAMENA, Chad, 14 de noviembre de 2012. Dimanche tiene 12 años y grandes sueños sobre su futuro, pero para que se hagan realidad necesita tener una educación.

VÍDEO (en inglés): UNICEF informa sobre los niños desplazados por las inundaciones en Chad, que pueden continuar sus estudios.  Véalo en RealPlayer

 

Dimanche es de Walia, un vecindario de N’Yamena, la capital de Chad, que ha quedado destrozado debido a las inundaciones. La niña y su familia viven ahora en un asentamiento para damnificados por las inundaciones que se encuentra en Toukra.

Educación escolar en una situación de emergencia

Desde julio de 2012, Chad se encuentra en situación de emergencia debido a las inundaciones. No obstante, a pesar de las muchas dificultades que ha ocasionado la crecida de las aguas, los niños y niñas siguen recibiendo educación escolar.

La escuela de emergencia de Toukra se inauguró el 18 de octubre. El centro cuenta con nueve aulas que funcionan en otras tantas tiendas de campaña suministradas por UNICEF. A la escuela provisional concurren 1.621 alumnos que reciben instrucción de nueve docentes, dos de los cuales desempeñan la dirección del centro.

UNICEF, en colaboración con el Ministerio de Educación de Chad, ha suministrado materiales didácticos y educativos a la escuela. En los próximos días se organizará la distribución de los útiles escolares y los alumnos recibirán mochilas, lapiceras y cuadernos.

Imagen del UNICEF
© © UNICEF Video
Dimanche (12 años), proviene de N’Yamena, capital de Chad. La niña y su familia debieron alejarse de su hogar debido a las inundaciones. Dimanche, al igual que más de 1.600 niños desplazados, puede seguir estudiando en esta escuela provisional gracias a un programa que recibe apoyo de UNICEF.

Dimanche cursa el cuarto grado en la nueva escuela. Camino a clases, sonríe feliz. “Me gusta la escuela”, comenta. “Y me gusta mi maestra. Amo la geografía... y la historia... y leer. ¡Me gusta todo!”.

Una escuela, grandes esperanzas

Otro día, Dimanche visita los escombros de su hogar derrumbado. Mientras sostiene a su hermanito en brazos explica: “Aquí es donde vivía antes, pero mi casa ha quedado destruida”.

“Era de noche”, recuerda. “Todos estábamos dormidos menos mi madre. Ella fue la que nos despertó. “¡Despiértense! ¡Levántense! ¡Hay agua en la casa!”, nos dijo. Cuando nos despertamos, vimos que todo estaba empapado”.

Mientras camina entre pilas de ladrillos, eludiendo cuidadosamente los charcos y el lodo, Dimanche continúa: “Nos quedamos en el monte durante tres días y no teníamos nada para comer. Después permanecimos cinco días en mi antigua escuela, pero no pudimos quedarnos más tiempo allí. Tuvimos que venir a vivir a Toukra”.

Dimanche ahora tiene planes para el futuro. “Quiero ser maestra, como mi abuela”, anuncia. “Mi abuela amaba la enseñanza”.

La educación les dará más oportunidades no sólo a Dimanche sino también a su familia y su comunidad. La educación no sólo es un derecho fundamental y universal, sino también una oportunidad para conquistar un futuro mejor.


 

 

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