Chad

UNICEF y sus aliados intensifican la respuesta de emergencia a la crisis alimentaria en Chad

Por Eva Gilliam

NYAMENA, Chad, 11 de abril de 2012. Nawal, el hijo de 6 meses de Khadija,  llevaba sufriendo vómitos y diarrea durante varios días pero su madre pensó que el problema estaba relacionado con su dentición. Por último, al ver que la fiebre no bajaba, lo llevó a una clínica en Nyamena, donde fue diagnosticado con desnutrición aguda grave.

VÍDEO: La corresponsal de UNICEF, Concha Grijalba, informa de las alarmantes tasas de desnutrición en Chad, un país afectado por la crisis alimentaria y de nutrición que azota la región del Sahel.  Véalo en RealPlayer

 

“Tenemos algunos problemas en casa porque [no tenemos] lo suficiente para comer”, explicó Khadija. “Mi marido conduce un mototaxi, pero lo que gana ya no es suficiente para alimentar a la familia”.

Khadija no está sola. Cientos de madres tienen que llevar a sus hijos a la clínica de Nuestra Señora de los Apóstoles, en la capital del país.

“Ayer, se trataron 62 casos de desnutrición grave”, dijo Sor Merceline M’po, una enfermera y experta en nutrición en la clínica. “Y hoy tenemos más de 70”.

Crisis para unos niños que ya están frágiles

Incluso en un año normal, Chad es uno de los países con más altos índices de desnutrición crónica en el mundo. La región experimenta todos los años una temporada de hambruna y, según datos de UNICEF de 2010, el 15,7% de los niños menores de 5 años ya sufrían de desnutrición aguda grave.

Sin embargo,  las lluvias no llegaron en 2011.

Imagen del UNICEF
© UNICEF VIDEO
En la clínica de Nuestra Señora de los Apóstoles en NYamena (Chad), una mujer alimenta a su hija con un producto terapéutico listo para su consumo, que forma parte del tratamiento de la niña contra la desnutrición.

La escasez de lluvias, junto con un bajo rendimiento de los cultivos, están provocando un aumento dramático en las tasas de desnutrición, no sólo en Chad, sino en toda la región del Sahel.

Este año, la temporada de carestía de Chad se extenderá de abril a septiembre en lugar de la temporada normal de junio a septiembre. Para empeorar las cosas, el Gobierno de Chad considera que el precio de los cereales ha aumentado de 22% a un 43%. Los costos crecientes están afectando no sólo a los niños sino también al sistema de salud que se encarga de su tratamiento.

“El año pasado, una bolsa de harina para la alimentación de los niños con desnutrición moderada nos costó 15.000 francos chadianos [30 dólares estadounidenses]. Este año cuesta 24.000 [48 dólares]”, expuso M’po. “Si es difícil para nosotros comprar a ese precio, imagine lo que significa para las familias”.

La respuesta no pierde el tiempo

Con el aprendizaje extraído de la crisis alimentaria ocurrida el año pasado en el Cuerno de África, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF han cambiado sus directrices para determinar la desnutrición aguda grave, lo que permite una respuesta más temprana.

“La OMS y sus aliados han introducido nuevos criterios que nos permiten diagnosticar más pronto a los niños menores de 5 años con desnutrición aguda, y esto hace que sea más fácil remitir temprano a los niños a los centros de salud para que los traten  antes de que su situación sea más grave”, manifestó el Dr. Yaron Wolman, Jefe de sección de Salud y Nutrición de UNICEF.

UNICEF y sus aliados no han perdido el tiempo. En Chad, más de 276 centros de alimentación reciben apoyo de UNICEF, y se están desplegando nuevos esfuerzos.

“Durante meses sabíamos lo que se avecinaba y hemos trabajado con el Ministerio de Salud de Chad y otros aliados para ampliar las actividades, incluido el aumento en el número de centros de selección. Durante estos primeros meses de crisis hemos obtenido una ventaja inicial, pero más allá de eso, necesitamos la ayuda internacional”, comentó el Dr. Wolman.

Imagen del UNICEF
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En Chad se registra una de las tasas más altas de desnutrición crónica en el mundo.

La respuesta de emergencia está en marcha pero se necesitan con urgencia recursos adicionales.

Un problema con muchas raíces

“Esta crisis se debe a una combinación de factores, principalmente la inseguridad alimentaria”, dijo Roger Sodjinou, el Oficial de Programas de nutrición de UNICEF en Chad. “Pero también hay otras causas, como la falta de acceso a la alimentación apropiada para lactantes y niños de corta edad, la falta de acceso a la atención de la salud y la falta de acceso a la higiene y el saneamiento”.

Para solucionar esto, UNICEF y sus aliados responden a la crisis con un enfoque integrado.

“El núcleo y la base de nuestra respuesta es, por supuesto, atender las necesidades inmediatas de la desnutrición”, dijo el Dr. Wolman. “Pero nuestra respuesta también incluye las intervenciones de salud, agua y saneamiento, la educación, las intervenciones contra el VIH/SIDA, las intervenciones de protección, y todo un conjunto de intervenciones de alta repercusión, lo que reducirá las incidencias y sobre todo reducirá la mortalidad, que se relaciona con la desnutrición”.

De acuerdo a la estimación de UNICEF, 127.000 niños chadianos menores de 5 años se enfrentarán a la desnutrición aguda grave en los próximos ocho meses. Otros 300.000 niños menores de 5 años sufrirán de desnutrición aguda moderada en el mismo lapso de tiempo.

“Si no respondemos rápidamente, la situación va a empeorar”, dijo M’po. “Los casos comienzan a superar nuestra capacidad y los niños van a morir”.

 


 

 

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