Chad

En el Chad, alimentación terapéutica para los niños y niñas refugiados con desnutrición

Imagen del UNICEF: Chad, malnutrition
© UNICEF Chad/2009/ Walther
El pequeño Abderahman recibe alimentación terapéutica en un centro especializado del UNICEF en Daha, en el Chad.

Por Cornelia Walther

DAHA, Chad, 2 de abril de 2009 - La pequeña mano de Abderahman se aferra firmemente a la taza de plástico anaranjada con leche terapéutica, un alimento que recientemente le salvó la vida, pues hace tres semanas, este niño de 14 meses de edad no era ni la sombra de lo que es hoy, dado que su peso era muy inferior al normal.

Abderahman y su familia forman parte de los 7.500 refugiados que desde enero han estado huyendo del conflicto armado en la República Centroafricana y que han buscado refugio en el vecino Chad. Desde que comenzaron a llegar los refugiados, UNICEF ha estado atendiendo sus necesidades más urgentes.

“Abderahman ya estaba débil cuando tuvimos que abandonar Agrosurbak, nuestra aldea”, explica Aziza, la madre del niño. “Los cuatro meses que pasamos caminando y viviendo en el monte fueron demasiado para él. Su hermanita melliza, mi pequeña Aisha, murió dos días antes de que llegáramos aquí”.

Previamente, Aziza había perdido a su marido, que fue asesinado a machetazos durante el ataque a Agrosurbak. Debido a que muchos hombres de la región han sufrido una suerte similar, la inmensa mayoría de los refugiados son niños, niñas y mujeres. Al final de la larga travesía desde la República Centroafricana hasta el Chad, muchos niños y niñas llegan desnutridos a su destino.

La lucha contra la desnutrición

“La desnutrición de los niños y niñas menores de 5 años es uno de los principales indicadores de la intensidad de las situaciones de emergencia”, explica Essaie Djombaye, Especialista de Nutrición del UNICEF. “Los niños de esa edad son los más vulnerables y los primeros que sufren las consecuencias del desplazamiento. La carencia de alimentos y micronutrientes, así como la falta de higiene, pueden ser causas inmediatas de enfermedad y muerte”.

Aunque tratada de manera adecuada la desnutrición infantil se puede curar en un 90% de los casos, cuando no media atención profesional las probabilidades de supervivencia son limitadas.

Una reciente evaluación de la situación de los refugiados dejó en evidencia que un 10% de los niños menores de 5 años sufría desnutrición. Ante esa situación, UNICEF capacitó a agentes sanitarios locales en materia de tratamiento de la desnutrición y suministró alimentos terapéuticos suficientes para satisfacer las necesidades inmediatas y a mediano plazo.

Abderahman es uno de los niños cuya condición fue descubierta durante la evaluación de la desnutrición. Comenzó a recibir tratamiento de inmediato en el centro de nutrición organizado por el UNICEF. Durante la primera semana en que recibió alimentación terapéutica, el niño no podía comer él solo y su madre debía alimentarle cada tres horas con F-75, un producto lácteo enriquecido con proteínas y micronutrientes. A menos que surjan complicaciones, ese tratamiento tiene como resultado un aumento diario de ocho gramos por kilogramo de peso.

“Todo lo que tengo”

Después de seis días de tratamiento, Abderahman había aumentado un kilogramo. Para entonces, el niño mantenía los ojos bien abiertos y daba señales de esperar ansiosamente cada comida. Una vez estabilizado su peso, comenzó a tratársele con otro producto de alimentación terapéutica más rico en calorías y grasas.

Tres semanas después de iniciado el tratamiento, a Abderahman le brillan los ojos y es el amor y el orgullo de su madre, que lo presenta llena de satisfacción a todas las personas que visitan el centro de nutrición.

Aunque Aziza ha perdido su hogar, su marido y una hija, todavía tiene a Abderahman. “Ahora, él es todo lo que tengo”, dice.


 

 

Búsqueda