Chad

Comunidades locales amenazadas por la enfermedad y el agua insalubre

Imagen del UNICEF
© UNICEF Chad/2005/ Pittenger
Una niña de la aldea de Kerfi, en el Chad, sostiene una botella con agua del río. Los vecinos de la aldea recibieron suministros para tratar el agua y hacerla potable, y también instrucciones sobre hábitos de higiene para mantener controlada la enfermedad

Por Jasmine Pittenger

En el sudeste de Chad, los residentes de campamentos temporales para personas que han huido de sus hogares tienen acceso a agua potable —de lo que carecen algunos de los que residen permanentemente en la localidad. La escasez de agua pura ha contribuido a un brote de hepatitis E. UNICEF se esfuerza en brindar asistencia a todos en la región, sean refugiados o residentes permanentes.

KERFI, Chad, 1 de septiembre de 2005 – Fatima, una niña de ocho años, está con una multitud de niños en la orilla de uno de los ríos —llamados wadis— que fluyen con la estación.

Fatima sostiene una gastada botella plástica en sus manitas. La botella está llena del agua turbia del wadi; agua que ella se dispone a beber. Pero existe un peligro: el agua y la comida contaminadas son la raíz del brote de hepatitis E que ya ha matado a unas 50 personas en Kerfi y las aldeas vecinas.

A la orilla opuesta, llegan unos autos con el logotipo de UNICEF, y de ellos salen cinco trabajadores que rápidamente cargan una balsa con grades cajas para llevarlas al otro lado, y lanzan la balsa a las turbulentas aguas del wadi.

Las cajas contienen suministros de emergencia para el tratamiento del agua, y materiales de instrucción para educar a las personas en los hábitos de higiene que pueden ayudarles a evitar la propagación de la hepatitis E.

Durante la estación de las lluvias, algunos caminos se hacen intransitables, de manera que UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros aliados que trabajan para proporcionar ayuda a la región deben valerse de balsas y otros métodos de transporte. Cualesquiera que sean las dificultades, el trabajo debe proseguir: tanto para proporcionar agua potable como para educar a las comunidades, de manera que la transmisión de la enfermedad cese.

Situación en los campamentos de refugiados

Sin embargo, mientras Fátima y otros niñas y niños de Kerfi corren peligro, otros niños en el Chad, que viven a menos de 50 km de distancia, están a salvo.

En el campamento de refugiados de Djabal, una niña llamada Mariam saca agua pura de un pozo. Su familia huyó de la violencia en Darfur el año pasado y desde entonces vive en el campamento, donde también tiene acceso al agua potable, jabón e instrucción sobre hábitos de higiene.

La familia de Mariam es parte de los 200.000 refugiados sudaneses que han ingresado en el oriente del Chad: una región con menos de un millón de habitantes locales.

El ingreso permanente de personas está afectando los escasos recursos de la región hasta el punto del agotamiento.

“El Chad es uno de los 10 países más pobres del mundo,” dice Stephen Adkisson el representante de UNICEF en el Chad. “Y dentro del Chad, las regiones orientales se encuentran entre las más deprimidas, con condiciones agrícolas muy duras, escaso suministro de agua potable, pocas escuelas y difícil acceso a las instalaciones de salud”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Chad/2005/ Pittenger
Un muchacho de la aldea de Kerfi observa cómo la balsa cargada de agua y suministros para saneamiento atraviesa el wadi.

La emergencia detrás de la emergencia

Mientras los que viven en campamentos de refugiados en el Chad oriental tienen acceso a agua potable, alimentos, atención médica y educación; la población local lucha para sobrevivir en condiciones que, en demasiados casos, sólo puede describirse como inhumana.

Aunque la atención se ha concentrado en las circunstancias desesperadas de los que huyen de Darfur, resulta obvio que las comunidades que los reciben también necesitan apoyo.

El Dr. Camilo Kuan de la OMS, se refiere a la situación de los residentes de comunidades permanentes del Chad oriental como la “emergencia detrás de la emergencia”.

UNICEF se empeña en brindar ayuda a todos los niños y familias en el Chad oriental —ya vivan en aldeas aisladas o en campamentos de refugiados, sean residentes permanentes del Chad o refugiados del Sudán.

“El programa de apoyo de UNICEF es para la población de las regiones orientales del país —chadianos y refugiados— y está dedicado a introducir intervenciones eficaces y sostenibles que puedan mejorar las vidas de niños y familias en esta zona remota”, dice Adkisson.

Para contener el brote de hepatitis

En la aldea de Kerfi, UNICEF y la OMS han respondido vigorosamente al brote de la hepatitis E. Además de los primeros cargamentos de agua y útiles de saneamiento de emergencia que fueron enviados en balsa, UNICEF ha enviado ya más de dos toneladas de suministros por aviones de carga.

Los suministros incluyen conjuntos familiares básicos para el agua, cloro, jabón y vejigas de 5000 litros para almacenamiento de agua. También se incluyen tarjetas de instrucción (flashcards) que se usan para enseñar hábitos de higiene.  Las tarjetas usan fotos para ilustrar cómo se deben lavar las manos; también muestran otros medios de protegerse contra enfermedades transmitidas por el agua. Se usan las ilustraciones porque muchos de los aldeanos son analfabetos.

No hay ninguna vacuna para la hepatitis E, ni se conoce ninguna cura. Se transmite principalmente a través de la contaminación oral-fecal, de manera que las instrucciones sobre hábitos de higiene y el agua pura son factores decisivos para detener esta enfermedad.

UNICEF ha encabezado una campaña de agua y saneamiento en respuesta al brote de hepatitis E en Kerfi,  y ha creado, en colaboración con sus aliados, planes de emergencia y de reacción a mediano plazo.


 

 

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