República Centroafricana

Mia Farrow visita una comunidad devastada en la República Centroafricana

Por Gabrielle Menezes

BOSSANGOA, República Centroafricana, 12 de noviembre de 2013 – Durante su visita a la República Centroafricana, la Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, Mia Farrow, se detuvo en uno de los poblados fantasma que se encuentran en la carretera que conduce a la ciudad de Bossangoa. Miró a su alrededor y cogió un pedazo de hierro carbonizado que yacía entre las ruinas de una casa que se había incendiado.

Estos restos de la vida doméstica fueron un pequeño recordatorio de las cerca de 400.000 personas que se encuentran en la actualidad desplazadas debido al conflicto.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Central African Republic/2013/Menezes
La Sra. Farrow sostiene a un niño, una de las personas desplazadas que ahora se refugia en la Escuela Liberté, en Bossangoa, República Centroafricana. El conflicto ha dejado cerca de 400.000 personas desplazadas en todo el país.

En Bossangoa

A diferencia de los pueblos vacíos, la ciudad de Bossangoa era un hervidero de actividad. La reanudación de la violencia en el noroeste del país ha llevado a más de 40.000 personas a huir de sus hogares e instalarse en esta ciudad.

"A uno se le rompe el corazón, porque la última cosa que nadie quiere hacer es abandonar su hogar, dejar su comunidad", dijo la Sra. Farrow, que caminó por las calles y habló con las personas desplazadas de las comunidades musulmana y cristiana. "Huyen despavoridos, cogen ollas y sartenes y nada más. Y llegan a un lugar donde no quieren estar". 

Algunos miembros de la comunidad musulmana huyeron a la Escuela Liberté, School, donde se ha instalado otro campamento improvisado. Las aulas se utilizan como refugio para las familias desplazadas. El humo del fuego para cocinar ha ennegrecido las paredes, y los bancos de la escuela se encuentran alineados fuera en el patio de hierba. La educación para los niños se ha interrumpido completamente aquí, y pasará mucho tiempo antes de que puedan continuar con sus clases.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Central African Republic/2013/Menezes
Mia Farrow conoce a Oumarou, de 13 años, y a su hermano Adovan, de 10. Con su madre, pasaron semanas en la selva tras huir de un ataque que mató a su padre y su hermano mayor, hirió a Adovan y destruyó su casa.

La familia Bouba

En la escuela Liberté, la Sra. Farrow se reúne con la familia Bouba. Oumarou, de 13 años, y su hermano Adovan, de 10, que han vivido entre los arbustos durante varias semanas con su madre antes de llegar a este lugar.

El hogar de la familia Bouba es ahora un rincón abarrotado en un aula. Dependen casi por completo de la asistencia humanitaria. Oumarou le contó a la Sra. Farrow como su familia había llegado hasta allí.

"Llegaron el viernes a las 5 a.m. a mi poblado, dice. Tratamos de escapar, pero nos bloquearon en nuestras casas. Se llevaron a mi padre y lo mataron porque dijeron que era el enemigo. Quemaron nuestra casa y arrojaron su cuerpo al fuego".

Adovan sufrió graves heridas cuando un hombre le golpeó en la cabeza con un machete cuando trataba de huir. Una mujer le vendó la cabeza con una tela y consiguió detener la hemorragia.

"El mundo es tan diferente de lo que debería ser", dijo la Sra. Farrow. "En el rostro de todos los niños existe toda la esperanza y toda la posibilidad de la humanidad, y nadie quiere que esa luz se apague".

 

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Central African Republic/2013/Menezes
"Se rompe el corazón porque la última cosa que la gente quiere hacer es salir de sus casas", dijo Farrow, quien vio aldeas abandonadas cerca de Bossangoa. "Ellos huyen despavoridos... y llegan a un lugar que no quieren estar".

Las necesidades aquí son enormes

La Sra. Farrow visitó también un centro de salud. Desde que la clínica de maternidad abrió hace un mes, han nacido 19 bebés. La actriz se reunió con una de las madres y con su hijo recién nacido.

Había una larga fila para recibir servicios médicos gratuitos, y varias personas dijeron que estaban muy enfermas cuando llegaron al campamento. Al igual que la familia Bouba, muchas personas habían estado viviendo entre los arbustos por varias semanas.

UNICEF ha realizado un llamamiento por otros 3 millones de dólares para brindar a los recién llegados los elementos básicos que necesita para sobrevivir, como lonas de plástico para montar refugios y bidones de agua. Pero muchas de las personas desplazadas que llegan diariamente al campamento tienen que conformarse con compartir las raciones y el refugio. Los hogares que dejaron atrás en sus poblados seguirán vacíos, y los campos sin cultivar, hasta que se recupere un mínimo de seguridad y puedan regresar a la normalidad sin ningún temor.

"UNICEF está trabajando sobre el terreno y hace lo mejor que puede 24 horas al día, siete días a la semana", dijo la Sra. Farrow. "Pero las necesidades aquí son tan grandes, realmente, que no lo pueden hacer por sí solos".


 

 

Fotografía UNICEF Mia Farrow promueve la erradicación de la polio

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