República Centroafricana

A pesar del conflicto y el desplazamiento, se ha logrado vacunar a medio millón de niños, y la tarea sigue en marcha

Imagen del UNICEF
© UNICEF Central African Republic/2013/Duvillier
Un bebé es vacunado en la campaña de vacunación de emergencia en la República Centroafricana. Sistemas de salud deteriorados y las malas condiciones en campos de desplazados han dejado a los niños del país en mayor riesgo de contraer enfermedades mortales.

Por Laurent Duvillier

Distribuir vacunas y medicinas que salvan vidas se ha convertido en una tarea extremadamente difícil desde que comenzó el conflicto en la República Centroafricana, pero UNICEF y sus aliados mantienen sus esfuerzos para llegar al mayor número posible de niños.  

BOSSANGOA, República Centroafricana, 4 de noviembre de 2013 – La zona de vacunación está estratégicamente situada a la entrada de uno de los campamentos para personas desplazadas en Bossangoa, en la zona nororiental de la República Centroafricana. Las mujeres se detienen allí y vacunan a sus hijos, después de regresar de los campos de recoger calabazas, berenjenas y casaba.

Joseline es una de esas mujeres. Su poblado fue atacado durante la violenta rebelión que se propagó por el país, y su marido fue asesinado a tiros. La viuda de 26 años escapó con sus cuatro hijos. Está embarazada de siete meses.

“Espero que mi hijo nazca en un país con paz”, dijo Joseline cuando acudió al lugar de vacunación dirigido por la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) y UNICEF.

“Vine a vacunar a mis dos hijos. Esto les hará más fuertes y les traerá una buena salud. Lo necesitan, sobre todo aquí, en el sitio para desplazados”, dijo. “Comemos muy poco; dormimos en el suelo; no siempre tenemos agua suficiente, y esto no es bueno para nuestra salud”.

La vacunación se realizó en unos pocos minutos, y después de unas cuantas lágrimas, Nicaïl, de 5 años, y Merlin, de 2, recibieron las gotas y las inyecciones que les protegerán contra las enfermedades mortales.

La importancia de recibir una vacuna

Durante los últimos seis meses, UNICEF y sus aliados, entre ellos el Ministerio de Salud nacional y la Organización Mundial de la Salud (OMS), han proporcionado vacunas y otros tratamientos vitales a más de 500.000 niños.

Durante la campaña de vacunación en Bossangoa, que se llevó a cabo con el apoyo de UNICEF y la asistencia logística de MSF, cerca de 9.400 niños desplazados con edades entre los 6 meses y los 14 años recibieron vacunas contra el sarampión y la poliomielitis, suplementos de vitamina A y tabletas de Albendazol para eliminar los parásitos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Central African Republic/2013/Duvillier
Joseline llevó a sus hijos Nicaïl, de 5 años, y Merlin, de 2 años, a que los vacunaran. “Esto les hará más fuertes y les traerá una buena salud”, dijo. Ella y sus hijos escaparon un ataque contra su poblado; su marido no sobrevivió.

“[Las familias] saben lo importante que es la vacunación”, dice René, una coordinadora que trabaja en el lugar de la vacunación. La voluntaria de 57 años supervisa el número de vacunas que se utilizan y rellena las tarjetas de vacunación. “La tierra es húmeda. Esto es malo, porque las familias pueden enfermarse, como nosotros. Yo misma estoy sufriendo de la gripe”.

“Las mujeres nos conocen”, dice Kevin Onassis, de 31 años, un voluntario encargado de la vacunación que trabajó previamente en una clínica de salud que tuvo que cerrar debido a la violencia. “Es la primera vez que llevamos a cabo una campaña de vacunación. Nosotros también somos personas desplazadas. Les aconsejamos que no tengan miedo. Ocuparse de los niños es una tarea agradable”.

Interrupción en las rutas de abastecimiento

Desde que se iniciara la crisis hace casi un año, las actividades relacionadas con la salud se han interrumpido en la República Centroafricana debido a que, fuera de la capital, Bangui, la cadena del frío se ha detenido completamente. Hasta septiembre había 600 casos de sarampión en todo el país.

“Muchos establecimientos de salud fueron saqueados y robaron los refrigeradores”, dice el especialista de salud de UNICEF, Dr. Deogracias Manirakiza. “Bajo estas circunstancias, ¿cómo podemos transportar sin riesgos vacunas desde los almacenes hasta la zona donde se está vacunando a los niños? Éste es el principal problema que tienen que hacer frente todos los días nuestros equipos sobre el terreno. Sin una planificación minuciosa, la cadena del frío se puede romper en cualquier punto y las vacunas se estropean”.

Fuera de Bangui, la mayoría de las estaciones de gasolina han sufrido saqueos o daños debido al conflicto. “El combustible es absolutamente esencial para garantizar que la cadena del frío funcione apropiadamente”, dice el Dr. Manirakiza. “UNICEF no tiene otra opción que suministrar el combustible por carretera, a una distancia de más de 1.500 kilómetros de la capital. Si no lo hacemos, no podremos llegar a los niños más vulnerables que viven en las zonas más remotas”.

A pesar de los graves problemas logísticos y de un entorno extremadamente volátil, cerca de 300.000 niños –alrededor del 93% del objetivo– fueron vacunados en octubre durante la primera fase de una campaña integrada en cuatro regiones sanitarias, incluida la capital, Bangui.

La segunda fase de la campaña, prevista para noviembre, se ocupará de las tres regiones sanitarias restantes y llegará a unos 200.000 niños.

Necesidades constantes

UNICEF necesita alrededor de 2,6 millones de dólares este año para responder a las necesidades de emergencia relacionadas con la salud en la República Centroafricana, pero hasta la fecha solamente se han recibido dos terceras partes de los fondos.

Desde el comienzo de la crisis, UNICEF ha distribuido más de 1.646.500 dosis de vacunas a las organizaciones humanitarias aliadas y el Ministerio de Salud. Se necesita un apoyo constante para que niños como Nicaïl y Merlin reciban el tratamiento que necesitan para protegerlos contra las enfermedades mortales.

A pesar de las lágrimas que corren por los rostros de sus hijos, Joseline está contenta debido a que hoy tiene dos pedazos de papel muy valiosos: sus tarjetas de vacunación.


 

 

Fotografía UNICEF: Los niños ex soldados

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