República Centroafricana

Ante el aumento de la desnutrición y la vulnerabilidad en la República Centroafricana, las agencias responden

Imagen del UNICEF
© UNICEF CAR/2013/D. Nambeanre
Solange Degbondemo y su hija de 1 año, Providence, esperan a recibir tratamiento en el Centro de Salud St. Joseph en Bangui.

Por Colette Boughton y Dede Nambeanre

Después del golpe de estado, la inseguridad alimentaria ha aumentado en la República Centroafricana, y con ella el riesgo de desnutrición.

BANGUI, República Centroafricana, 10 de julio de 2013 – La vida familiar normal llegó a un final abrupto cuando la coalición armada Seleka tomó el control de Bangui y se hizo con el poder en marzo de este año.

Solange Degbondemo y su hija de 1 año, Providence, viven en una de las muchas zonas de la capital de la República Centroafricana, donde los combates y saqueos por parte de grupos armados se convirtieron en actos cotidianos.

“Algunas familias del barrio escaparon cruzando el río a la [República Democrática del] Congo”, dice al describir las primeras semanas después del golpe. “Nosotros decidimos quedarnos en casa hasta que fuera seguro salir. No teníamos mucha comida en casa, y en los mercados había poca comida. Providence comenzó a enfermarse”.

La Sra. Degbondemo decidió pedir ayuda. “Otras madres me aconsejaron llevarla al Centro de Salud St. Joseph. El personal descubrió que Providencia estaba sufriendo de desnutrición”, dice. “Hemos estado viniendo aquí durante un mes y medio; Providence toma Plumpy'Nut [alimento terapéutico] y está aumentando de peso”.

Tratar la desnutrición en una situación compleja de emergencia

La desnutrición de Providence dio origen a otros problemas de salud, por lo que le dieron suplementos de vitamina A, tratamiento antiparasitario y medicinas para la tos y el paludismo.

A medida que los rebeldes tomaron el control de otras ciudades en todo el país, muchas familias de la República Centroafricana huyeron de sus hogares.

“La gente tuvo pánico y nosotros huimos al monte. Quedé separada de mi marido”, dice Brigitte Ngoudjemake, de Kago Bandoro, en el centro del país. “Durante dos semanas no teníamos comida ni agua potable. Cuando llegué a Bangui, me encontré por casualidad con alguien de mi pueblo, que vio que estábamos enfermos y no teníamos dinero ni familia. Nos dio un lugar para quedarnos”.

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Brigitte Ngoujemake y su hija de 1 año, Marie-Claire, que se recupera de una grave desnutrición.

Marie-Claire, la hija de 1 año de la Sra. Ngoudjemake, estaba gravemente desnutrida, no tenía apetito y pesaba poco más de 4 kilogramos. Su caso era tan grave que los nutricionistas de Acción contra el Hambre, un aliado de UNICEF, la enviaron a que recibiera tratamiento hospitalario con medicinas, soluciones orales y alimentación terapéutica.

“Ahora come Plumpy'Nut y está cada vez mejor”, dice su madre. “Pesa cinco kilos y medio. Si nos hubiéramos quedado en casa, habría muerto”.

Brigitte y su hija forman parte de las numerosas familias desplazadas desde que estalló el conflicto, algunas de las cuales vivieron en condiciones precarias escondidas en los matorrales. De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), más de 206.000 centroafricanos han sido desplazados dentro del país, mientras que el organismo de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) informa que casi 55.000 han huido al Camerún, el Chad, la República Democrática del Congo o Sudán del Sur.

Respuesta rápida

En un país sin salida al mar, como la República Centroafricana, los suministros pueden tardar varios meses en llegar. Para ayudar a asegurar una respuesta de emergencia a tiempo, se estableció un mecanismo de respuesta rápida.

Robert McCarthy, Coordinador de Emergencias de UNICEF en la República Centroafricana, explica que el mecanismo de respuesta rápida requiere una amplia planificación y preparación.

“En la primera fase, UNICEF llevó a cabo evaluaciones sobre el terreno que revelaron que las fuentes de alimentos de las personas han cambiado a causa del conflicto: se han reducido las existencias de alimentos, con menos alimentos y precios más altos en los mercados, y se han producido pérdidas de cultivos y de ganadería”, dice.

“En 2012, UNICEF posicionó por adelantado suministros de socorro de emergencia en la capital. Cuando el conflicto se intensificó en diciembre de 2012, UNICEF se hallaba en una situación sólida para distribuir suministros de emergencia a los aliados encargados de la nutrición, a fin de que pudieran ayudar a los niños con desnutrición aguda grave”.

McCarthy dice que UNICEF y Acción contra el Hambre han establecido 25 unidades de alimentación terapéutica en los alrededores de Bangui y en las provincias de Kemo y Bossangoa, ofreciendo atención a cerca de 6.000 niños desnutridos.

Pascal Mounier, Representante de la Comisión de la Oficina Europea de Ayuda Humanitaria en la República Centroafricana, dice: “La alianza de la Comisión con UNICEF, que supone una financiación de 1,8 millones de euros por parte de la Comisión, ya está dando resultados, y el mecanismo de respuesta rápida está permitiendo realizar una respuesta humanitaria mejor preparada, con mayor información y coordinación para el creciente número de personas afectadas por el conflicto en la República Centroafricana”.

Tiempos difíciles por delante

A medida que se reduce el suministro de alimentos y la región se acerca al “período de escasez”, que transcurre desde mediados de mayo hasta la cosecha en septiembre, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) teme que la inseguridad alimentaria pueda llegar a niveles de crisis: 80.500 personas hacen frente a la inseguridad alimentaria después del inicio de la crisis, en diciembre de 2012, y otras 62.000 se encuentran en una situación de grave inseguridad alimentaria desde marzo.

El Representante de UNICEF en la República Centroafricana, Souleymane Diabate, está preocupado por el enorme riesgo de desnutrición.

“Cerca de 13.500 niños menores de 5 años pueden sufrir de desnutrición aguda grave, y otros 44.000 niños menores de 5 años sufrirán de desnutrición aguda moderada en 2013”, dice. “La magnitud de la crisis humanitaria es tal que se necesita una financiación adicional e inmediata por valor de 23 millones de dólares para ayudar a UNICEF a salvar las vidas de estos niños en los próximos meses”.


 

 

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