Camboya

Una campaña de nutrición contribuye a que los niños de Camboya crezcan fuertes, saludables e inteligentes

Imagen del UNICEF
© UNICEF Cambodia/2013/Khoy
Vath Ngim (centro), su vecina Roeun Heourn (izquierda) y su tía Oum Kheng preparan ingredientes para hacer unas gachas nutritivas para los niños.

Por Denise Shepherd-Johnson

Una campaña para mejorar la nutrición de los niños y niñas en Camboya está cambiando la forma en que los cuidadores alimentan a los pequeños.

KAMPONG THOM, Camboya, 24 de abril de 2013 – Son las ocho de la mañana en el poblado de Ponleak, Kampong Thom, y el sol está ya bastante alto en el cielo. Unos bueyes deambulan en fila por el camino de tierra seca más allá de la casa, construida sobre pilotes, de Vath Ngim.

Ngim y su vecina Roeun Heourn están sentadas a la sombra al lado de su casa, conversando y riendo, cortando ingredientes con la tía de Ngim para preparar la comida matinal de sus bebés. Están cocinando bobor khab krub kroeung, unas gachas de arroz hechas con legumbres, aceite, carne, pescado o huevos.

Peligro de desnutrición

Una encuesta realizada en 2010 indicó que solamente el 24% de los niños y niñas de Camboya de 6 a 23 meses están bien alimentados. Sin los alimentos suficientes, y sin una combinación de alimentos complementarios con los micronutrientes adecuados, los niños corren el peligro de sufrir desnutrición, que puede tener consecuencias permanentes sobre su desarrollo físico y cognoscitivo.

Más de una cuarta parte de los niños y niñas camboyanos menores de 5 años sufren de bajo peso, y 4 de cada 10 tienen una baja estatura para su edad.

Promover la alimentación complementaria

En abril de 2012, UNICEF, con fondos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y en alianza con el Ministerio de Salud del Gobierno Real de Camboya, el Programa Nacional de Nutrición, la Organización Mundial de la Salud, la Alianza para la Salud de la Reproducción y del Niño, y Helen Keller International iniciaron una campaña de comunicación dirigida a promover la alimentación complementaria en Camboya para cambiar la manera en que los cuidadores alimentan a los pequeños y mejorar su nutrición.

El objetivo principal de la campaña es que los cuidadores cocinen bobor khab krub kroeung para los niños de 6 a 24 meses, y se aseguren de que les alimentan de manera higiénica, con la frecuencia apropiada y en la cantidad adecuada, al mismo tiempo que interactúan con sus bebés mientras les dan de comer.

Poner en práctica el mensaje

Ngim y Heourn y sus bebés se han beneficiado de la campaña. Ambas mujeres les amamantan y además complementan la leche materna con las gachas. Heourn dice que prepara todos los días gachas para su bebé, pero Ngim admite que hay días en que, cuando está muy ocupada, no cocina para su hijo Chanreah, de 13 meses. “En ocasiones, cuando mi madre no está, [Chanreah] come arroz y agua, pero no se queda contento porque no le gusta”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Cambodia/2013/Khoy
Heourn añade legumbres verdes a los ingredientes que prepara en una cocina de arcilla. Ambas mujeres escucharon hablar de estas gachas preparadas con numerosos ingredientes en una campaña para mejorar la nutrición de los niños y niñas en Camboya.

Mientras el agua hierve para preparar el arroz en la cocina de arcilla al aire libre, Ngim comenta la forma en que supieron por primera vez de la existencia del bobor khab krub kroeung. “Lo supe por mi madre, que es una voluntaria de salud. Ella me llevó a ver una demostración de cocina en el [templo budista]”.

Heourn, que está haciendo un puré de calabaza para incluirlo en la olla, dice que también vio las demostraciones de cocina y escuchó hablar del bobor khab krub kroeung en la televisión y la radio. “En la radio explicaron que sirve para que los niños sean fuertes, sanos e inteligentes, y fortalece el cuerpo para protegerlo contra la enfermedad. Es diferente a las gachas que utilizábamos para alimentar a nuestros bebés con arroz, agua y sal. Recuerdo de los anuncios en televisión que les tenemos que dar legumbres verdes y amarillas, carne, pescado, huevos y aceite, y nos mostraron como los debíamos cocinar”, dice.

Heourn termina de cocinar echando huevos, legumbres y aceite en las gachas que están hirviendo. Con una cuchara pequeña prueba la comida y mueve la cabeza con satisfacción. Las dos mujeres ponen la mezcla en tazas pequeñas para que se enfríe, antes de servírsela a sus bebés.

La hora de la comida no se dedica solamente a la alimentación. Como han aprendido las dos mujeres durante la campaña, también es una oportunidad de hablar y jugar con sus bebés.

Marcando la diferencia

La voluntaria de salud Sim Sray pasa por la casa para ver a las dos mujeres y a sus hijos. “Los niños son muy diferentes de lo que eran antes”, dice. “La mayoría estaban desnutridos. Ahora, muchos están sanos…".

“Alentamos a las familias a que monten una huerta familiar y cultiven legumbres para alimentar a sus hijos”, dice. “Durante mis visitas, trato de motivar a las madres para que cocinen para sus hijos. En la estación de lluvias hay muchas legumbres, pero cuando resulta difícil encontrar legumbres durante la estación seca les animo a que cocinen juntas, y a que cada vecino contribuya con algo”.


 

 

Fotografía de UNICEF: Supervivencia en la primera infancia

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