Camboya

Un centro especializado ayuda a niñas campesinas camboyanas que han sufrido explotación

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Phlat recibe apoyo del Centro de crisis de las mujeres camboyanas para recuperarse del trauma de su terrible experiencia.

SIEM REAP, Camboya, 4 de diciembre de 2008 - Sentada en el suelo de su simple vivienda de madera y techo de paja en la aldea de Prolet, Phlat, una niña de 17 años, habla sobre el trauma que tuvo que superar tras sufrir una agresión sexual.

"Borré todos los recuerdos", explica, tratando de contener el llanto. "Me mantuve muy ocupada con las tareas del hogar, y en la escuela mis amigas me ayudaron a superar lo que me había sucedido".

A su lado se encuentra una trabajadora del Centro de crisis de las mujeres camboyanas. Desde hace seis meses, esa trabajadora ayuda a Phlat a superar su terrible experiencia. El Centro es una organización aliada de UNICEF que se dedica a ayudar a las mujeres y niñas que han sido víctimas de violaciones, los tratantes de personas y la violencia doméstica.

Refugio para las víctimas

El Centro de crisis de las mujeres camboyanas funciona en un amplio edificio ubicado en la vecina ciudad de Siem Reap. Los niños, niñas y mujeres albergados en el Centro juegan y cantan en el patio delantero de la vivienda. Dentro de la casa, un grupo de mujeres y adolescentes asiste a una clase de alfabetización.

En la segunda fila de esa clase, Maol, de 16 años de edad, se concentra en la lección del día. La niña, en cuyo cuello se perciben aún las huellas del ataque que sufrió, ingresó al Centro recientemente. Maol nunca había recibido ninguna forma de educación escolar.

"Inmediatamente después de la violación me sentí deprimida y avergonzada", explica. "Creía que los vecinos de mi aldea me iban a mirar con desprecio".

"Comprendí que debía vivir"

Uno de los principales obstáculos que ha tenido que combatir el Centro es la apatía generalizada con respecto a la explotación sexual y la violencia doméstica, además de la discriminación de las víctimas. Pero el personal del centro siente que se han logrado avances.

"Los pobladores de la zona solían pensar que la violencia doméstica era una cuestión privada, de índole familiar", señala Ket Noeun, que coordina las labores del Centro. "Pero ahora hay mucha gente que sabe que se trata de un problema de toda la comunidad".

Gracias en parte a la labor de los trabajadores comunitarios de la Oficina de coordinación comunitaria de las cuestiones relacionadas con las mujeres y los niños, el organismo oficial que supervisa las labores de ayuda a las víctimas de las organizaciones no gubernamentales y las dependencias del gobierno, en las zonas rurales se nota una mayor voluntad de denunciar y procesar los casos de explotación sexual.

El caso de Phlat es un buen ejemplo de la importancia que tiene la ayuda que presta esa Oficina, ya que la niña no sólo asiste a clases sino que su agresor está preso.

"Tras la violación me quería morir", dice Phlat. "Pero cuando comencé a conversar con otras víctimas, me pregunté ¿Por qué me voy a morir?". Y me di cuenta que tenía que seguir viviendo".


 

 

Vídeo (en inglés)

Rob McBride, corresponsal de UNICEF, informa sobre programas de ayuda a las víctimas de explotación y violación sexual en las zonas rurales de Camboya.
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