Burundi

Proyecto piloto lleva luz segura y asequible a las familias rurales en Burundi

Entérese de cómo unas linternas LED “Nuru”, que se cargan a pedales y forman parte de un programa piloto, pueden proporcionar iluminación segura y asequible a los grupos vulnerables, así como oportunidades para hacer negocio. (Video en inglés)  Véalo en RealPlayer

 

Por Suzanne Beukes

En Burundi se está poniendo a prueba un pequeño instrumento LED para dotar de electricidad a las casas y empoderar a las mujeres.

PROVINCIA DE GITEGA, Burundi, 8 de octubre de 2013 – En medio del agobiante calor del mediodía, Pedro Guerra, especialista en protección de la infancia de UNICEF, y Leonard Ndirahisha, coordinador de la ONG de Burundi FVS Amade, suben y bajan las colinas de la provincia de Gitega, en el centro de Burundi. Su misión es recopilar información sobre las linternas LED portátiles que han repartido entre varios hogares para ponerlas a prueba. El experimento forma parte de un proyecto piloto para llevar luz segura y asequible a las familias rurales.

Llegan a la casa de Valérie Manirakiza, de 20 años, que está descansando debajo de un platanal. No se encuentra demasiado bien, debido a un nuevo brote de paludismo, pero se levanta para expresar su alegría a causa de la luz. “Pude salir anoche sin preocuparme”, dice. “Incluso un niño estaba utilizando la linterna la noche pasada para estudiar”.

Imagen del UNICEF
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En la provincia de Gitega utilizan las linternas LED que se cargan a pedales. Llamadas Nuru, que significa “iluminar” en Swahili, las linternas pueden servir de ayuda a las familias pobres de las zonas rurales que carecen de acceso a la electricidad.

Energía segura y asequible

UNICEF realizó un estudio con la Universidad de Burundi sobre la manera en que los burundeses utilizan la energía. Como resultado de años de guerra y la falta de inversión en la infraestructura, apenas un 3% de las personas que viven en Burundi tiene acceso a la red eléctrica. El resto, unos 8,5 millones de personas, la mayoría de los cuales viven en situación de pobreza extrema en las zonas rurales, tienen que costear sus propias fuentes de energía y de luz.

Las familias deben viajar para comprar energía y cargar sus teléfonos móviles. En ello gastan una gran parte de sus ingresos. “Como promedio, encontramos que una familia que gana algo más de un dólar al día se gasta hasta 10.000 francos de Burundi [aproximadamente 5 dólares] en queroseno y otras fuentes de energía al mes”, dice Guerra. Estos sistemas de energía causan riesgos tales como la exposición al humo dañino en los hogares y problemas oculares, especialmente entre los niños.

El proyecto piloto de linternas portátiles LED es una de las posibilidades de iluminación que están explorando UNICEF y sus aliados para hacer frente al acceso limitado a la energía en Burundi y la falta de iluminación en las aldeas.

La linterna, que se conoce con el nombre de Nuru –iluminar, en swahili– es similar en su estructura y funcionalidad a una linterna de pilas que los mecánicos, los escaladores y los lectores de medianoche suelen utilizar para ver en la oscuridad. Pero Nuru es resistente y se carga mediante Powercycle, un dispositivo a pedales parecido a una bicicleta que puede recargar hasta cinco linternas y teléfonos móviles en tan sólo 20 minutos.

Cada Nuru puede proporcionar energía a una casa rural durante 10 días. Una familia puede comprar una linterna Nuru por unos 12.000 francos de Burundi. La tasa de recarga es de aproximadamente 300 francos de Burundi cada 10 días.

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Una mujer en la provincia de Gitega. Las familias pobres gastan a menudo una gran proporción de sus ingresos en fuentes de energía y de luz, algunas de las cuales son perjudiciales para su salud.

Aprovechar las redes de seguridad ya establecidas

Además de los beneficios económicos y de salud, las linternas pueden servir también de fuente de ingresos. El programa Nuru se lleva a cabo a través de organizaciones de protección de la comunidad ya establecidas, que se denominan grupos de solidaridad. Estos grupos, que también son grupos comunitarios de ahorro colectivo, se han establecido como redes de seguridad en las comunidades asoladas por la pobreza y el subdesarrollo, donde hay también un gran número de niños huérfanos y vulnerables.

En Burundi, los niños y las mujeres se encuentran desamparados, ya que los miembros masculinos de la familia pueden reclamar los derechos de un marido o un padre difunto. Los miembros de estos grupos solidarios, la mayoría de los cuales son mujeres, pueden ahorrar dinero, tener acceso a microcréditos para iniciar negocios, ayudar a los huérfanos y niños vulnerables y, en caso de necesidad, utilizar los fondos para hacer frente a las emergencias de la comunidad.

Estos grupos estarán a cargo de la venta de las linternas y operarán las empresas de recarga.

Se espera que, por medio de los grupos, las mujeres de las zonas rurales de Burundi tengan pronto acceso a una fuente de energía segura y asequible. La fase piloto del Nuru es de seis meses. Al cabo de esa fecha, se llevará a cabo una evaluación para ver si el proyecto ha tenido éxito. Si es así, se pondrá en marcha en los grupos de solidaridad de otras regiones del país.

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Niños en Gitega. Hay planes en marcha para facilitar que los grupos solidarios vendan las linternas para obtener ingresos. El grupo trata de resolver los problemas causados por la pobreza y se ocupa de los niños huérfanos y vulnerables en sus comunidades.

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Más acerca de los grupos de solidaridad y la Red de Protección de la Infancia

La Sra. Manirakiza es una de las beneficiarias del grupo local de solidaridad, Nawe Nuze. Después de que sus hermanos la obligaron a abandonar su hogar cuando era un adolescente, fue rescatada por la Red de Protección de la Infancia, un grupo coordinado por organizaciones gubernamentales, UNICEF, ONG y donantes, cuyo objetivo es atender a los niños huérfanos y vulnerables.

La Red de Protección de la Infancia prestó asistencia jurídica a la Sra. Manirakiza y la puso en contacto con Nawe Nuze. “Empecé poniendo tan sólo una pequeña cantidad que ganaba trabajando en la tierra de un vecino”, dice. “A partir de ahí, empecé a vender sal y otras cosas, y ahora tengo tres cabras, una vaca, y algunas gallinas”.

Los miembros del grupo Solidaridad cuidan de los huérfanos y niños vulnerables de su comunidad. “Si usted pone el dinero en la caja de ahorros, usted tiene que poner dinero en la caja de los niños huérfanos y vulnerables”, dice Leonard Ndirahisha, que ha trabajado en la aplicación del programa en la provincia de Gitega. Cada miembro es responsable de cuidar de los huérfanos, de supervisarlos y de asegurarse de que disponen de materiales escolares y de comida suficiente.

Los grupos de solidaridad también están ayudando a cambiar el rumbo de la sociedad. Las mujeres, que son tradicionalmente responsables de la mayor parte del cuidado de los niños y del trabajo en el campo, y deben depender de sus maridos para administrar las finanzas, están empezando a sentirse empoderadas. Ahora tienen dinero en sus bolsillos y se están convirtiendo en líderes de sus comunidades.

La Sra. Manirakiza forma parte ahora de la Red de Protección de la Infancia, y en su humilde casa hay una pequeña aglomeración de huérfanos a su cuidado. Pronto, ella tendrá su propio bebé y está segura de que a su hijo no le faltara nada; también aprenderá las lecciones que ella misma ha aprendido, pero más temprano: cómo ahorrar dinero, cómo generar riqueza y cómo cuidar a otras personas menos afortunadas.

 


 

 

Fotografía UNICEF: Protección de la infancia

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