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| © UNICEF video |
| A pesar de las dificultades financieras, Ramata Kaboré, que aparece aquí con sus primas, pudo volver a la escuela con la ayuda del Club Fawe. |
Por Jean-Jacques Nduita
OUAGADOUGOU, Burkina Faso, 13 de julio de 2007 – Alice está de buen humor porque ha recibido una buena nota en la clase de francés. “Para entender el mundo que nos rodea es muy importante estudiar”, les dice a sus amigas durante una pausa entre dos clases.
Hubo un tiempo, sin embargo, en que Alice no parecía llamada a tener éxito en la escuela. A la edad de 10 años, cuando murió su padre, estaba apunto de terminar su quinto año de escuela primaria. Al carecer del apoyo financiero necesario, tuvo que quedarse en casa durante dos años antes de volver a la escuela.
“Después de la muerte de mi padre, mi madre vivía en una pobreza total”, recuerda. “Tras la muerte de mi padre, lloraba cada día. La familia de mi padre no fue muy buena con ella. En esta situación, ¿cómo podíamos hablarle de tasas escolares?”
Hacer posible el sueño
En ese momento, nadie parecía preocuparse por los estudios de Alice. Como todo el mundo sabe, siendo una niña adolescente lo que le correspondía hacer era buscarse un empleo y pensar en casarse. Pero Alice no estaba de acuerdo. Ella quería seguir yendo a la escuela. Era su sueño.
“Nunca abandonaré mi objetivo de ir a la escuela para adquirir conocimientos y ser útil a mi país”, dice, y añade que quiere ser diplomática.
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| Con el apoyo del Foro de Docentes Africanas, los clubs de niñas de Burkina Faso las ayudan a tener buenas notas en la escuela. |
Con el apoyo de UNICEF y la cooperación de Estados Unidos, FAWE ha abierto clubs en todos los liceos de Ouagadougou para proporcionar a las niñas asesoramiento, mentores y formación profesional. Las niñas reciben formación de una mujer, normalmente maestra, que las anima hablar con libertad de sus problemas. De esta forma, pueden desarrollar la confianza y los conocimientos necesarios para lograr sus objetivos.
El Club FAWE apoyó a Alice e hizo posible que volviera a la escuela.
El derecho a la educación
Conocer a mujeres que han terminado sus estudios y han encontrado buenos trabajos motiva a las niñas FAWE como Alice a tomarse en serio los estudios.
“Muchas niñas dejan de ir a la escuela por falta de dinero e información sobre lo importante que es la educación”, dice Prisca Roumba, también miembro del club.
Las niñas de los clubs fabrican jabón y otros productos destinados a la venta, y el dinero generado por estas actividades contribuye a que terminen sus estudios. Los clubs también preparan a las niñas para obtener empleo una vez terminen la escuela, facilitando así el difícil periodo de transición entre el final de su educación y el momento en que encuentran trabajo.
La educación en una fuente de alegría para las niñas de FAWE. Seguir en la escuela y completar su educación con éxito se convierte en algo todavía más alentador cuando entienden lo que está en juego. Ahora están preparadas para hacer frente a todos los obstáculos y defender su derecho a la educación.
“Haré todo lo posible para que mis hijas vayan a la escuela, cueste lo que cueste”, dice Alice.