Brasil

En Brasil, la lucha por la supervivencia infantil se mantiene firme durante décadas

Por Kent Page

El Informe de 2013 sobre los progresos de El compromiso con la supervivencia infantil: Una promesa renovada muestra que se han logrado avances importantes en la reducción de la mortalidad infantil en todas las regiones del mundo y en todos los niveles nacionales de ingreso. Sin embargo, se necesitan lograr aumentos aún mayores para que el mundo cumpla el Objetivo de Desarrollo del Milenio 4, es decir, reducir la mortalidad de menores de 5 años en dos tercios para 2015. Esta Serie Web de UNICEF sobre Una promesa renovada se centra en algunos de los programas exitosos e innovadores que han ayudado a salvar las vidas de millones de niños en todo el mundo.

El estado de Ceará, en el noreste del Brasil, tuvo que hacer frente en el pasado a unas tasas alarmantes de mortalidad infantil, hasta que un esfuerzo de la comunidad contribuyó a que se produjera un cambio radical. Para la doctora que dirigió el esfuerzo, la salud de los niños sigue siendo una causa urgente.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2013/Page
La pediatra Anamaria Cavalcante (a la izquierda) ha jugado un papel vital en la reducción de la mortalidad infantil en el estado brasileño de Ceará. Cuando comenzó sus esfuerzos, casi 1 de cada 10 niños en el estado no llegaba a cumplir su primer año.

FORTALEZA, Brasil, 14 de octubre de 2013 – “Todavía recuerdo el momento, hace varios años, en que supe realmente lo mal que estaba la situación”, asegura Anamaria Cavalcante. “Trabajaba como pediatra en la unidad neonatal del Hospital Infantil Albert Sabin del Estado, aquí en Fortaleza. Un día, escuché un grito y el estruendo de unas tazas que se rompían en la unidad de urgencias. Una madre acababa de entrar en la sala de urgencias con sus cinco hijos, que se encontraban en muy mal estado de desnutrición. La enfermera preparó una bandeja llena de tazas de leche para dárselas a los niños, pero cuando los niños vieron la leche, se levantaron de un salto y literalmente atacaron a la enfermera porque estaban hambrientos y sedientos. Todas las tazas se cayeron y se rompieron, y la leche se derramó por todo el suelo. Fue el momento en que supimos que teníamos que hacer muchas más cosas para ayudar a salvar las vidas de los niños aquí en Ceará”.

Considerado durante mucho tiempo como uno de los estados más pobres del Brasil, ahora se reconoce  el éxito de Ceará en todo el mundo y su liderazgo en la reducción de las tasas de mortalidad de menores de 1 año, un factor importante en la reducción de las tasas de mortalidad infantil de menores de 5 años en todo el Brasil.

“La principal causa de muerte infantil en Ceará en ese momento era la deshidratación debido a la diarrea”, dice la Dra. Cavalcante. “Para 1986, la diarrea había sido responsable de la muerte de la mitad de todos los niños lactantes. Era una vergüenza, porque era una enfermedad que se podía tratar de un modo fácil y barato”.

Una elevada mortalidad

A finales de la década de 1980, casi 1 niño de cada 10 en Ceará moría antes de su primer cumpleaños. Las madres a veces ni siquiera le ponían un nombre a sus recién nacidos, ya que no querían gastar dinero en la inscripción “por si acaso”. En las ciudades y pueblos de Ceará, que se encuentra en el centro mismo del noreste semiárido del Brasil, las campanas de la iglesia tañían cada vez que moría otro niño, un recordatorio sombrío de la alta cifra de muertos. Y cada vez que un bebé moría, el “anjinho” (angelito) era enterrado en un pequeño ataúd forrado con tela azul, y en la tumba se colocaba una sencilla cruz azul para simbolizar la ascensión de un niño al cielo.

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Un agente comunitaria de la salud en el estado de Ceará, Brasil, habla con una madre joven sobre la importancia de la lactancia materna, una forma sencilla y eficaz de reducir el riesgo de la mortalidad infantil.

Con la ayuda de Carlile Lavor, la Dra. Cavalcante dirigió los esfuerzos de Ceará para cambiar la situación de la mortalidad infantil y la desnutrición, y convenció al gobernador del estado para que considerara como un asunto prioritario de su programa la lucha contra la mortalidad infantil.
“Anamaria fue determinante en la creación del programa Viva Criança [Viva la infancia] en Ceará”, explica Francisca Andrade, una pediatra de la oficina de UNICEF en Brasil que coordinó el programa en sus primeros años, de 1987 a 1990.

“Las dos nos inspiramos en el informe del Estado Mundial de la Infancia de 1985 de UNICEF, que se centró en la supervivencia infantil. La mayoría de las estrategias de Viva Criança se basaron en lo que recomendaba UNICEF”, dice la Dra. Andrade.

Una solución simple

Uno de los objetivos más importantes era hacer frente a la principal causa de muerte de los niños en aquel momento: la deshidratación debida a la diarrea. “Incluso las familias y las madres más pobres tenían en sus propios hogares todo lo que necesitaban para salvar la vida de sus hijos”, dice la Dra. Cavalcante. “Pero no sabían que una solución de rehidratación oral simple, que podían elaborar en casa a buen precio con agua, sal y azúcar, era literalmente capaz de evitar que sus hijos murieran de deshidratación debido a la diarrea”.

“A finales de 1990, sólo cuatro años después de la creación de Viva Criança, ya teníamos agentes comunitarios de la salud que iban casa por casa a lo largo de los pueblos y ciudades de todo Ceará”, dice la Dra. Andrade. “Enseñaban a las madres a preparar las soluciones de rehidratación oral en el hogar, así como otras cuestiones de salud. A finales de 1990, la mortalidad infantil debido a la diarrea había disminuido en un 54%”.

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Unos niños juegan en el estado de Ceará, donde el trabajo de los agentes comunitarios de salud ha ayudado a reducir las muertes por diarrea y a mejorar la nutrición infantil.

En los años siguientes, el programa obtuvo el apoyo del gobierno, la sociedad civil, las organizaciones religiosas, el sector privado, los académicos, las familias y los individuos interesados. Los esfuerzos tuvieron tanto éxito que, por primera vez en su historia, el Premio Maurice Pate de UNICEF fue concedido en 1993 no a una persona o a una organización, sino a toda una comunidad: el premio fue para el pueblo y el Estado de Ceará por sus logros en la reducción de la mortalidad infantil y la desnutrición.

Continuar la labor

Desde entonces, Brasil ha logrado una reducción del 77% en la mortalidad infantil, y en 2012 cumplió con el Objetivo de Desarrollo del Milenio 4: reducir en dos tercios la tasa de mortalidad de menores de 5 años. Sin embargo, aunque ellas saben que Ceará –y Brasil a escala nacional– ha logrado avances significativos, ni la Dra. Cavalcante ni la Dra. Andrade están satisfechas, y continúan su trabajo para salvar las vidas de más niños.

La Dra. Cavalcante enseña ahora en una de las escuelas de medicina de Fortaleza, donde anima a sus estudiantes a trabajar como voluntarios para capacitar a “Súper Agentes de Salud Infantil” en la escuela comunitaria Escolhina Sol, situada en uno de los barrios pobres de Fortaleza. “La salud infantil, la educación y la protección están relacionadas”, dice la Dra. Cavalcante. “Y hay que jugar; para que los niños aprendan y estén sanos y felices, tienen que poder jugar”.

La Dra. Andrade sigue trabajando a tiempo completo y se encarga de la Salud Infantil, el Desarrollo de la Primera Infancia y el VIH/SIDA en la oficina de UNICEF en Ceará. “Estoy muy orgullosa de trabajar para UNICEF”, dice la Dra. Andrade. “No sólo continuamos ayudando a progresar en la reducción de la mortalidad de menores de 5 años en todo Brasil, sino que también estamos compartiendo las lecciones y experiencias aprendidas con otros países de todo el mundo. No se trata sólo de los niños brasileños: todos los niños tienen en todas partes el derecho a la salud”.


 

 

Fotografía UNICEF: 'Una promesa renovada'

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