Brasil

En Brasil, las madres sociales apoyan a la madre y al bebé

Mira cómo el programa de Madres Sociales de Brasil ayuda a las madres como María a cuidar mejor a sus hijos y a ellas mismas.

 

Por Kent Page

El Informe sobre los progresos de 2013 de Una promesa renovada muestra que se han logrado avances importantes en la reducción de la mortalidad infantil en todas las regiones del mundo y en todos los niveles de ingreso nacional. Sin embargo, se necesitan mayores esfuerzos si el mundo ha de cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio 4, que consiste en reducir en dos tercios la tasa de mortalidad de menores de 5 años para 2015. La serie Web de UNICEF sobre Una promesa renovada se centra en algunos de los programas exitosos e innovadores que han ayudado a salvar las vidas de millones de niños en todo el mundo.

En 2012, Brasil alcanzó el Objetivo de Desarrollo del Milenio 4. Las disparidades que persisten a lo largo del Brasil demuestran que todavía queda trabajo por hacer, sobre todo en algunas comunidades pobres y entre los grupos marginados, incluidos los afrobrasileños e indígenas. Como lo ha demostrado el programa de Madres Sociales, la Red Cigüeña, el programa Madre Canguro y Súper Agentes de Salud Infantil, Brasil continúa innovando y avanzando en el tratamiento de menores de 5 años y la salud de las madres.

En Sobral, Brasil, las 'madres sociales' como Franciane están ayudando a reducir la mortalidad de menores de 5 años ayudando a las madres durante el embarazo y en el primer, y más crítico, mes de vida del bebé. Las madres sociales hacen todo, desde las tareas del hogar a la enseñanza de la lactancia materna adecuada, pero quizá su papel más importante es en la amistad y la confianza que proporcionan.

SOBRAL, Brasil, 13 de septiembre de 2013 – Armarse de una simple escoba no parece ser la mejor manera de reducir la mortalidad infantil, pero un programa innovador –Madres Sociales– está demostrando cuán efectiva puede ser una iniciativa tan sencilla como esta.

El programa Madres Sociales ha llamado la atención tanto del Ministro de Salud del Brasil, Alexandre Padilha –que vino a Sobral para conocer el programa de primera mano–, como de la Presidenta del país, Dilma Rousseff, que están explorando mecanismos para ampliar el alcance de la iniciativa a todo el país, en momentos en que en el país sigue registrándose una notable disminución en las tasas de mortalidad entre los niños menores de 5 años.


 

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
La madre social Franciane de Lima habla con María. Al ayudar con tareas que van desde el baño de la pequeña Ana Vitoria hasta la preparación de comidas, la Sra. de Lima permite a Maria y otras nuevas madres descansar y permanecer lo más saludables posible.

Franciane de Lima es una madre social. “Yo tengo dos hijos, pero me he convertido en la madre social de más de 30 bebés desde que empecé a participar en el programa”, dice. “También me he convertido en muy buena amiga de muchas de las mamás y los niños a los que he ayudado”.

Ayudar de muchas maneras

Sobral se encuentra en el interior seco y polvoriento del estado de Ceará, el corazón de la región semiárida del nordeste del Brasil. A medio día la temperatura alcanza los 42° C. Sin embargo, el calor no detiene a Franciane, que llama a la puerta de una pequeña casa pintada de verde en un vecindario de bajos ingresos.

Ana Vitoria, una recién nacida, gorjea y sonríe mientras María, su madre, abre la puerta. La pequeña extiende los brazos hacia Franciane. Con actitud confiada, María acomoda a su hija en brazos de la recién llegada y, sin pensarlo dos veces, se sienta para descansar. Franciane arrulla suavemente a Vitoria. “Mi trabajo es importante porque permite que las madres gestantes descansen y se mantengan sanas durante el embarazo y el primer mes de vida de sus bebés”, explica. “Mi trabajo es ayudar a las madres de todas las maneras en que yo pueda. Recibí capacitación para dar a conocer a las embarazadas la importancia de la lactancia materna, y les enseño a amamantar a sus hijos cuando tienen dificultades para hacerlo”.

Pero su trabajo va mucho más allá, y aquí es donde interviene la escoba. “Franciane también me ayuda con los quehaceres de la casa”, dice María. “Con Ana Vitoria ahora tengo cinco hijos y mi embarazo con ella fue muy complicado. Las madres sociales, como Franciane, hacen por nosotras muchas tareas del hogar, de modo que podemos descansar, dormir y tener buena salud”.

Aprendiendo siempre

“Yo ayudo a las mujeres embarazadas con todos los trabajos domésticos”, dice Franciane. “Les digo que se acuesten y duerman mientras yo lavo los pisos, limpio la casa, lavo la ropa, preparo la comida y baño a sus bebés. Aprendí sobre los alimentos que deben consumir las mujeres embarazadas, e insisto en que compren muchos vegetales y frutas para que permanezcan fuertes y sanas”
 
El uniforme de Franciane consiste en una camiseta blanca y pulcra en la que se lee en llamativas letras rojas “Madre Social”, debajo de un trébol de cuatro hojas, el logo de la entidad del gobierno local que patrocina el programa. Viste una skort azul marino: “En el exterior es una falda, porque es lo tradicional aquí, pero por debajo lleva unido un pantalón corto, que es más práctico para el trabajo que hacemos”, explica Franciane. “Nos entregan el uniforme cuando terminamos la capacitación de una semana para convertirnos en madres sociales, y todos los años tomamos cursos adicionales de dos días de duración sobre lactancia materna, nutrición e higiene. Siempre estamos aprendiendo”.

Las madres sociales no ayudan a todas las familias en Sobral, pues el programa está destinado a las familias vulnerables y de bajos ingresos.

“Pienso que lo más importante de mi trabajo no es que las futuras madres puedan descansar mientras yo las reemplazo en los quehaceres domésticos, ni tampoco el hecho de compartir con ellas lo que he aprendido sobre la lactancia natural”, dice Franciane. “En mi opinión, lo más importante es la amistad, el cariño y el apoyo emocional que brindamos. La gente puede morir cuando no tiene amigos ni amor”.

Segunda madre

Franciane dice que una mujer embarazada a la que ayudó se encontraba tan agobiada que se daba golpes en el estómago y decía que nunca podría amamantar a su hijo. “Me dediqué a darle apoyo y a animarla hasta que disminuyó el estrés que tenía. Hoy me siento feliz porque sé que funcionó”, dice. “Le enseñé a amamantar al bebé y le ayudé a cuidarlo. Actualmente es un niño gordo y saludable. Todavía los visito con regularidad y, cuando llego a su casa, la madre le dice al niño: ‘¡Mira quién viene a visitarte! ¡Ella es tu segunda madre!’”

Las mujeres embarazadas pertenecientes a familias vulnerables de Sobral no solo se benefician de la ayuda de las madres sociales, sino también del programa de agentes sanitarios de la comunidad, que se ejecuta en todo el Brasil. Ellos tienen mayores conocimientos sobre salud, y su trabajo con las familias no se limita al primer mes de vida de los bebés. Al igual que muchas madres sociales, los agentes sanitarios de la comunidad a menudo provienen de familias vulnerables y de bajos ingresos, por lo que realmente comprenden los problemas que encaran las familias a las cuales ayudan, y también las posibilidades que tienen. Dado que los agentes de salud de la comunidad y las madres sociales reciben remuneración por su trabajo, el programa les brinda experiencia laboral, formación y apoyo económico.

La ciudad de Sobral no es solamente pionera en el programa Madres Sociales; también ha recibido seis veces el Sello de Aprobación Municipal del Brasil, otorgado por UNICEF. El Sello de Aprobación es una iniciativa de UNICEF, en alianza con Petrobras y Rede Energia, cuyo propósito es fortalecer las políticas municipales en materia de promoción de los derechos de los niños y los adolescentes. Esta iniciativa se adoptó en el estado de Ceará en 1999, y el Sello se otorga a los municipios que muestran avances en determinados indicadores de salud, educación y asistencia social.

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Una promesa renovada es un movimiento basado en la responsabilidad compartida para la supervivencia infantil, y está movilizando y reuniendo a los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y los individuos en la causa de poner fin a las muertes infantiles prevenibles en el lapso de una generación. El movimiento busca el avance de Todas las mujeres, todos los niños, una estrategia puesta en marcha por el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, con el objetivo de mejorar la salud de mujeres y niños a través de la acción y de las actividades de promoción para acelerar la reducción de la mortalidad prevenible de las madres, de los recién nacidos y de los niños.

Desde su inicio, 176 gobiernos firmaron El Compromiso con la supervivencia infantil: Una promesa renovada, y miles de grupos de la sociedad civil y particulares han movilizado acciones y recursos en apoyo de la meta. Un conjunto amplio de gobiernos han comenzado a establecer nuevos objetivos ambiciosos para la supervivencia de las madres, los recién nacidos y los niños, mientras que, en todo el mundo, la sociedad civil exige cada vez más que los gobiernos sean responsables de sus promesas, un factor promovido por las nuevas tecnologías y las herramientas de comunicación.

Una promesa renovada reconoce que la capacidad de liderazgo, el compromiso y la rendición de cuentas son fundamentales para poner fin a las muertes infantiles prevenibles. Y debido a que cada vez más se reconoce que la supervivencia infantil es una responsabilidad compartida, todos tienen una función que desempeñar.


 

 

Fotografía UNICEF: Compromiso con la supervivencia infantil

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