Brasil

La victoria de la infancia en materia educativa

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Gracias a una enmienda constitucional del Congreso Nacional de Brasil, los niños y niñas de este país contarán con una educación obligatoria hasta los 17 años de edad.

Brasil ocupa un lugar entre los países que asumen la responsabilidad de un mayor período de educación obligatoria.

Por Marie-Pierre Poirier, Representante de UNICEF en Brasil

BRASILIA, Brasil, 11 de noviembre de 2009 - Con la promulgación de la enmienda constitucional nº 59, realizada en la sesión del Congreso Nacional de Brasil, la obligatoriedad de la educación en este país fue ampliada de 9 a 14 años (o sea, desde los 4 hasta los 17 años de edad).

De esa forma, Brasil consolidó la visión de que aprender es un derecho a esencial de todo ciudadano y, especialmente, de los niños y adolescentes que están en fase de desarrollo. De este modo, Brasil se coloca a la par de países como los Países Bajos, Argentina, Alemania y  Bélgica, donde la educación es obligatoria durante 13 años.

Junto con esta ampliación de la educación obligatoria, la enmienda devolvió también los recursos que se habían desvinculado de la educación, rescatando la obligación constitucional de asegurar que el 18% de los ingresos derivados de los impuestos, descontadas las transferencias, sea aplicado a la educación. Brasil ha pasado a tener más recursos y más responsabilidad legal con un mayor número de ciudadanos en el campo de la educación.

Resulta necesario identificar y afrontar los desafíos que esa decisión plantea a la familia, a la sociedad y al Estado –responsables de la garantía del derecho a la educación en Brasil- mediante la planificación y el acuerdo mutuo. Debe quedar claro para todas las partes que no es posible posponer, por ningún motivo, la garantía del derecho de los niños y niñas a aprender, especialmente aquellos históricamente excluidos de los derechos. Enorme es el reto que supone universalizar el acceso, permanencia, aprendizaje y conclusión en la edad correcta de cada etapa de la educación básica, de los 4 a los 17 años.

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La nueva enmienda permite garantizar el derecho básico de la infancia a la educación y el reconocimiento de los niños y niñas como personas con derechos.

Este desafío debe ser capaz de movilizar y ocupar el primer lugar en el orden del día de todas las instancias de Gobierno brasileño, de las organizaciones sociales y de las empresas, de los dirigentes políticos, líderes religiosos, comunitarios, de los medios de comunicación, desde las más grandes redes nacionales hasta los servicios de megafonía en las remotas ciudades del interior del país, de cada ciudadano y de las familias brasileñas.

En un estudio realizado en 2009 por UNICEF y titulado Situação da infância e da adolescência brasileira (situación de la infancia y la adolescencia brasileña), queda de manifiesto que, al lado de avances importantes en la garantía del derecho de aprender, persisten desigualdades históricas que marcan el modelo de desarrollo del país. Esas desigualdades en la educación son identificables según el lugar de residencia de los niños y adolescentes: desigualdades regionales y diferencias entre zonas urbana y rural; según la raza: las niñas negras e indígenas se ven más afectadas por las desigualdades educativas; y según la condición personal: los niños y adolescentes discapacitados tienen más dificultades en el acceso y permanencia en la escuela. Una de las desigualdades más marcadas está relacionada con la edad. Los indicadores más notorios son los que miden el acceso a la educación infantil y a la educación media.

Para UNICEF, el derecho universal a la educación de calidad forma parte de las iniciativas que UNICEF lleva a cabo en las regiones más vulnerables del país, tales como el Semiárido, la Amazonía y las comunidades populares de los centros urbanos. Este derecho orienta las investigaciones, publicaciones y campañas de UNICEF y está en el centro de los esfuerzos por apoyar las iniciativas de la cooperación sur-sur entre países de América Latina, el Caribe y África, con el protagonismo de Brasil.

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El derecho universal a la educación de calidad forma parte de las iniciativas que UNICEF lleva a cabo en las regiones más vulnerables del país, tales como el Semiárido, la Amazonía y las comunidades populares de los centros urbanos.

En UNICEF conmemoramos el hecho de haber participado en la construcción de esta victoria liderada por el Ministerio de Educación de Brasil, mediante la invitación a este debate en el “Seminario internacional educación media: Derecho, inclusión y desarrollo”, celebrado en Buenos Aires en septiembre de 2008. El seminario, una iniciativa de las oficinas de UNICEF en colaboración con los ministerios de Educación de Argentina, Chile y Brasil, evidenció la importancia de extender la educación obligatoria de los adolescentes hasta la educación media. En dicha ocasión, Chile ya tenía 12 años de escolaridad obligatoria y Argentina estaba realizando los cambios necesarios en su legislación.

Se trata de un motivo de celebración y de felicitación a Brasil, especialmente al Gobierno, al Congreso Nacional y a la sociedad civil por ese logro tan importante en la legislación. Este cambio es la afirmación de un compromiso más que el anuncio de una situación ya alcanzada. UNICEF está, como siempre, al lado de todos los sectores que, a pesar de los obstáculos y dificultades, consideran los derechos de cada niño y adolescente en Brasil inspiración y motivo para avanzar. No hay mejor forma de conmemorar los 20 años de la Convención de los Derechos del Niño en 2009 y el Estatuto del Niño y del Adolescente en 2010, que mediante el fortalecimiento y  la consolidación de los derechos de los niños y las niñas brasileños.


 

 

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