Brasil

Casa Renascer ayuda a las niñas brasileñas que han sido víctimas de explotación sexual

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
En la ciudad brasileña de Natal, muchas jóvenes que tratan de eludir la pobreza terminan prostituyéndose y exponiéndose así a graves peligros, como el VIH y el abuso.

Por Thomas Nybo

NATAL, Brasil, 19 de diciembre de 2008 - Para el visitante, la belleza de esta ciudad litoral evoca un estilo de vida despreocupado, en el que uno pasa los días practicando surfing, nadando o caminando descalzo por la arena. Sin embargo, al caer la noche, las callejuelas de Natal se pueblan de niñas que venden su cuerpo.

Se trata de jóvenes que se paran en las esquinas o frecuentan los clubes nocturnos y se exponen a contraer el VIH, y a sufrir desamparo o abuso físico y psicológico. Muchas abandonan sus estudios y jamás adquieren las aptitudes necesarias para criar hijos, lo que más adelante suele perpetuar el ciclo de pobreza y miseria en la generación siguiente.

El problema del flujo constante de visitantes que practican el turismo sexual que llegan en números crecientes al Brasil se ha sumado el empleo del Internet como medio para organizar encuentros sexuales con niños y niñas.

Una pesadilla frecuente

Luisa (nombre ficticio), de 17 años de edad, empezó a acostarse con hombres por dinero u obsequios cuando sólo tenía 12 años. Comenzó a hacerlo cuando un hombre le ofreció de regalo un teléfono móvil que luego empleó para coordinar encuentros sexuales con ella.

“Los hombres me llamaban al teléfono móvil, como llaman a otras chicas”, comenta Luisa. “Esos hombres saben exactamente qué quieren las chicas. '¿Necesitas ropa?', preguntan. Y a cambio de las prendas de vestir quieren sexo”.

La madre de Luisa vivia angustiada de que su hija muriera joven, y comenzó a preocuparse más cuando Luisa empezó a desaparecer de su hogar durante semanas enteras. Algunos vecinos le contaron que habían visto a Luisa en la calle con hombres mucho mayores que ella.

La madre debió afrontar una pesadilla frecuente para miles de madres brasileñas: cómo alejar a sus hijas de la vida en la calle y de la industria del sexo.

No se trata sólo del dinero

Afortunadamente, la madre de Luisa se enteró de la existencia de Casa Renascer, una organización no gubernamental aliada del UNICEF que se encuentra en una zona tranquila de Natal, rodeada de muros protectores. Casa Renascer cuenta con un equipo de psicólogos y educadores, además de un abogado que informa a las niñas como Luisa acerca de sus derechos jurídicos y las representa cuando ellas presentan denuncian contra quienes las someten a abusos sexuales o las explotan.

Imagen del UNICEF
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Las niñas que participan en el programa Casa Renascer continúan viviendo con sus familias pero llevan a cabo actividades cotidianas en el centro, como la terapia con arte, que les ayuda a afrontar episodios a menudo violentos de su pasado.

“Cuando trabajamos con jóvenes víctimas de la explotación y el abuso sexual nos concentramos en tres elementos”, explica Sayonara Dias, una trabajadora social de Casa Renascer. “En primer lugar, empleamos un enfoque integral con la participación de un equipo de profesionales, entre los que figuran un abogado y varios psicólogos. En segundo lugar, nos concentramos en cada niña en particular y le ayudamos a diseñar un plan de vida. Y en tercer lugar, colaboramos con diversas instituciones relacionadas con la niña, comenzando por su familia y la escuela”.

Las niñas que participan en el programa siguen viviendo con sus familias pero llevan a cabo actividades cotidianas en el centro, como la terapia artística, que les ayuda a confrontar episodios a menudo violentos de su pasado.

Debido a lo difícil que resulta hablar sobre las experiencias personales de abuso sexual, especialmente en el caso de las niñas jóvenes, el equipo de Casa Renascer emplea un método gradual y paciente. Los profesionales alientan a las niñas a que hablen de sus vidas de la manera que les resulte más fácil y menos incómoda. Con frecuencia, las niñas sólo comienzan a hablar de sus episodios de abuso y explotación semanas y hasta meses después de haber ingresado en el programa.

Un método gradual y paciente

Casa Renascer también tiene en cuenta el futuro de las niñas, ya que por medio del Servicio Nacional de Aprendizaje Comercial, o SENAC, ofrece cursos de capacitación laboral de un año de duración. Debido a que el programa incluye el pago de un salario a los estudiantes, las niñas tienen un incentivo para reintegrarse en la sociedad. Las alumnas que completan el curso reciben una bonificación que equivale a más de dos meses de salario.

Mediante esos incentivos se reduce la tentación de volver a la calle para ganar dinero. Los dos oficios que se enseñan en los cursos, peluquería y diseño de ropa, han tenido enorme aceptación entre las niñas.

“Necesitamos amor y atención, y alguien que nos escuche”, explica Luisa. “No se trata sólo del dinero. En su mayoría, las chicas se alejan de sus familias buscando algo que no reciben en el hogar”.


 

 

Vídeo (en inglés)

Noviembre de 2008: Thomas Nybo, corresponsal de UNICEF, informa sobre Casa Renascer, un centro que brinda ayuda a las niñas que han sido víctimas de la explotación sexual.
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