Brasil

Llegar a los más desfavorecidos de Brasil: el sufrimiento de los niños y niñas indígenas

Imagen del UNICEF
© UNICEF Brazil/2005/Cruz
Unos niños practican actividades circenses durante la presentación del Pacto Nacional “Un mundo para la niñez y la adolescencia en el Semiárido”. Niños, niñas y autoridades locales y nacionales se reunieron en una celebración de dos días.

Por Sabine Dolan

NUEVA YORK, 8 de abril de 2005 – El Brasil ha puesto en marcha un Acuerdo Nacional sin precedentes para mejorar las condiciones de algunos de los niños y niñas más pobres y excluidos del país. La iniciativa, llamada “Un mundo para la niñez y la adolescencia”, fue presentada por funcionarios gubernamentales, el UNICEF y otras organizaciones humanitarias, así como dirigentes empresariales. Se centrará en proporcionar apoyo para los niños y familias pobres que viven en la región noreste o “semiárida” del Brasil. En la zona –que aproximadamente tiene la extensión de Colombia– habitan 11 millones de niños, el 75 % de los cuales viven en la pobreza. A la cabeza de la iniciativa figuran cuestiones como la educación, la nutrición, la cultura, la participación social y política, la diversidad y los derechos humanos.

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© UNICEF Brazil/2000/Petrillo
En un tercio de los municipios del noreste del Brasil, la desnutrición afecta a más del 10% del total de niños y niñas menores de dos años.

El UNICEF se ha mostrado muy activo a la hora de alentar a las autoridades locales para que den la máxima prioridad a los niños y adopten políticas destinadas a reducir la mortalidad infantil, el trabajo de menores y el analfabetismo entre los adolescentes. El UNICEF también ha centrado su atención de forma concreta en el sufrimiento de los niños y niñas indígenas.

En el municipio de Dourados, en la región brasileña sudoccidental de Mato Grosso do Sul, 25 niños y niñas indígenas de la tribu kaiowá-guaraní han muerto en lo que va de año. Los menores de dos años mueren habitualmente de enfermedades prevenibles; casi 40 niños y niñas están actualmente en hospitales aquejados de infecciones relacionadas con la malnutrición, y muchos sufren de anemia. A los bebés se les alimenta exclusivamente mediante lactancia materna durante seis meses, porque las familias son demasiado pobres para darles de comer. Nils Kastberg, Director Regional del UNICEF para América Latina y el Caribe, dice que los elevados niveles de desnutrición que sufren las comunidades más pobres y marginadas del Brasil son inaceptables. “América Latina produce más alimentos por persona que muchas otras partes del mundo, lo que hace que sea todavía más inaceptable que haya niños muriéndose de hambre y desnutrición”.

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© UNICEF Brazil/2005/Girade
Beatriz, de 4 años, perteneciente la tribu kaiowá, vive con su familia en Dourados, un pequeño municipio en la región de Mato Grosso do Sul, en el sudoeste del Brasil.

Parte del problema radica en la dificultad de obtener agua potable y en las muy malas condiciones para la producción de alimentos. El gobierno brasileño está tomando medidas para distribuir comida y establecer instalaciones de salud entre estas tribus indígenas, pero el esfuerzo ha tenido unos resultados desiguales debido a la falta de transporte hacia las aldeas remotas, y a la escasez de asistentes especiales que traten con las comunidades indígenas.

El UNICEF está ahora trabajando para suministrar a estas comunidades excluidas agua potable, vitamina A y también está formando a trabajadores de la salud. El esfuerzo del UNICEF se desarrolla en asociación con Funasa, el departamento del Ministerio de Salud que trata con las comunidades indígenas, así como con el Ejército brasileño y el gobierno local.


 

 

Vídeo (en inglés)

8 de abril de 2005:
Nils Kastberg, Director Regional del UNICEF para América Latina y el Caribe, habla de las necesidades urgentes de los niños indígenas del Brasil.

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