Bosnia y Herzegovina

Los niños gitanos de Sarajevo reciben en su escuela a una invitada especial

Imagen del UNICEF
© UNICEF Bosnia/Senad Gubelic
Dejan, que cursa estudios primarios en una escuela para niños y niñas gitanos, le entrega un dibujo a Vanessa.

SARAJEVO, Bosnia, 13 de mayo de 2004 — Esta mañana, cuando en la escuela primaria Djemaludin Causavic sonó el timbre de entrada, el establecimiento contaba con una nueva e ilustre alumna.

Esa alumna era Vanessa Redgrave, Representante Especial del UNICEF para las Artes del Espectáculo, quien visitó esta escuela tan particular, y asistió a clases.

La Sra. Redgrave se encuentra en Sarajevo con la Directora Ejecutiva del UNICEF, Carol Bellamy, para participar en una conferencia de tres días de duración llamada “Lograr una Europa y Asia Central apropiadas para la Infancia”. En esa conferencia, los delegados y delegadas de más de 50 países debaten acerca de los muchos temas que afectan a casi 300 millones de niños y niñas en esa vasta región que se extiende desde la costa atlántica de Irlanda hasta los confines de la Federación de Rusia, en el norte del Pacífico. Hace tres años, la colaboración del UNICEF hizo posible la inauguración de esta escuela, la primera que abrió sus puertas a los niños y niñas gitanos en Bosnia. Aquel día, sólo se presentaron ocho alumnos gitanos. Hoy, los estudiantes llegan a 80.

Se trata de una escuela modelo en la que se recibe con los brazos abiertos y se alienta a participar a las niñas y los niños gitanos, que con frecuencia son excluidos y discriminados. En esta escuela se practican, fomentan y cumplen los derechos de toda la niñez a la educación.

En cinco regiones de Bosnia –Sarajevo, Visoko, Kakanj, Turbe y Prijedor– ya se están ofreciendo clases como éstas. Se trata de las primeras medidas, pero no por ello menos importantes, en un país donde el 64% de las niñas y los niños gitanos aún no asisten a la escuela.

La Sra. Redgrave fomenta los sueños infantiles

En la clase de arte, la Sra. Redgrave conversó con Mirsat, un niño de 16 años que le contó cuáles son las tres cosas que sueña lograr en su vida.

“Espero terminar mi educación”, dijo. “También espero conseguir trabajo cuando salga de la escuela. Y espero que otros niños gitanos como yo puedan ir a la escuela, para que sus vidas sean mejores”.

Al referirse a su gira, la Sra. Redgrave comentó: “Fue una visita maravillosa. Los nuevos programas son excelentes ya que aquí tenemos niños y niñas muy diversos que aprenden juntos, que dibujan, que actúan, que leen... y que sueñan juntos. Cuando veo aquí que la educación puede hacerse realidad para toda la niñez, siento que mis propios sueños se han hecho realidad”.

Ferdiana no fue a la escuela hasta los 10 años. Al describir a la niña, que ahora tiene 13 años, la directora de la escuela dice que es una alumna premiada y que ya ha saltado de grado gracias a las clases de recuperación a las que asiste al final de su jornada de estudios primarios ordinarios.

“¿Qué quieres ser cuando seas grande?”, le preguntó la Sra. Redgrave.

Sin dudar un instante, Ferdiana respondió: "Maestra".

La Sra. Redgrave felicitó a Ferdiana por su coraje y su empeño, y habló de la importancia que tiene la educación como instrumento de paz y participación.

Invertir en la infancia significa invertir en la paz

La Sra. Redgrave, internacionalmente famosa por su carrera artística, compartió el escenario en una clase preescolar con una veintena de niños y niñas de cinco a siete años de edad. Y posteriormente vio una obra representada por esos mismos niños y niñas en la que se emplea el lenguaje teatral para la enseñanza de las matemáticas.

La carrera de la Sra. Redgrave en el UNICEF es el resultado de su interés en hacer algo por los niños y niñas en situaciones de guerra. Ella afirma que por haber sufrido de niña los efectos de la Segunda Guerra Mundial en Gran Bretaña, comprende las consecuencias que los horrores de ese tipo tienen para la vida, los sueños y el espíritu de la niñez.

En una ciudad imbuida por más de ocho siglos de historia, donde la juventud tiene bien presente lo que sucede cuando los adultos se olvidan de sus obligaciones para con la niñez, la voz y el mensaje de la Sra. Redgrave adquieren una resonancia especial.

“Invertir en la niñez significa invertir en la paz”, dijo la Representante Especial del UNICEF para las Artes del Espectáculo. “Y significa también invertir en un futuro sin guerra. Esa es la idea a la que he dedicado mi vida”.


 

 

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