Bolivia (Estado Plurinacional de)

En Bolivia se trabaja para lograr un futuro más brillante para los niños

Por Susan Markis

 El Director Ejecutivo de UNICEF pudo observar de primera mano los graves problemas que afectan todos los días a los niños y las familias de Bolivia, y los esfuerzos para mejorar el futuro de los niños mediante la educación y el asesoramiento.

POTOSÍ, Bolivia, 6 de mayo de 2014 – Haciéndose eco de las palabras de un mural que se encuentra detrás de él en su escuela de Potosí, Roberto Canaza, de 11 años, cree que la educación le va a proporcionar buenos cimientos para su vida. “Quiero estudiar agronomía, para poder cuidar las plantas, los animales y el medio ambiente”, dice.

Imagen del UNICEF
© UNICEF NYHQ/2014/MARKISZ
Roberto Canaza, de 11 años, frente a un mural en la Escuela Robertito, que recibe apoyo de UNICEF en Potosí. En el mural se lee: “Con el estudio lograrás buenos cimientos para tu vida”.

Para Roberto, que viene de una familia de mineros, dejar atrás el duro trabajo de las minas no será fácil. En un país de casi 10,5 millones de personas, aproximadamente una cuarta parte de todos los niños de 5 a 14 años participan en alguna forma de trabajo infantil, incluyendo miles de ellos que trabajan en las minas.

Pero Roberto tiene la oportunidad de cambiar este destino. Estudia en la Escuela Robertito, que recibe apoyo de UNICEF, en las minas de Cerro Rico en Potosí, junto a más de otros 90 niños de familias mineras.

Durante una visita de tres días a la región, realizada en abril, el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, acompañado por el gobernador de Potosí, Félix González, se reunió con niños y familias en la Escuela Robertito y analizaron los desafíos que enfrentan.

“Es una tragedia que haya niños pequeños que trabajan en condiciones peligrosas para su vida, tratando de ganar un poco de dinero para sobrevivir, en lugar de ir a la escuela. Bolivia ha establecido políticas que significan que los niños puedan aprender en un ambiente seguro, sano y protegido”, dijo Lake.

El tesoro más importante

Llamada así por una de las minas cercanas de Cerro Rico, un lugar ubicado a 4.700 metros sobre el nivel del mar, la Escuela Robertito fue fundada en 2007 por la ONG Voces Libres. Es el único centro educativo al servicio de los miembros de la comunidad minera local, para quienes la educación sería de otro modo inaccesible. El objetivo de la escuela no es sólo proporcionar a los niños una educación, sino también evitar que trabajen desde temprano en las minas. Proporciona instrucción básica sobre higiene y apoyo nutricional, así como materiales para el desarrollo del talento artístico en actividades como la música y el dibujo.

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© UNICEF NYHQ/2014/MARKISZ
El Gobernador del Departamento de Potosí, Félix González, el Representante de UNICEF en Bolivia, Marcoluigi Corsi, y el Director Ejecutivo de UNICEF, Anthony Lake, debatieron temas relacionados con el trabajo infantil en una mina de Potosí. Junto a ellos, un minero local.

Después de más de 500 años de explotación, Cerro Rico presenta peligros tanto para los mineros como para sus familias que viven en los alrededores. Las preocupaciones sobre la integridad estructural de la escuela, que tiene grietas en sus cimientos como consecuencia de los explosivos utilizados a diario en el proceso de excavación, han llevado al gobierno municipal de Potosí a reconocer el peligro potencial que representa para los niños. El Sr. González anunció que la construcción de una nueva escuela comenzará en agosto de 2014, con mejores instalaciones de higiene, una biblioteca y estaciones de computadoras; estas son buenas noticias para unas familias que tienen la esperanza de dar a sus hijos una educación y la oportunidad de salir de la montaña para desempeñar otras carreras.

Si esto es así, el joven Roberto todavía podría alcanzar su sueño de estudiar agronomía.

“Esta inversión en el futuro de los niños de este país no se debe malgastar”, dijo el Sr. Lake después de su visita a la escuela. “Los mineros están trabajando en busca de tesoros. El tesoro más importante que hay que desarrollar está en la escuela que hay en la ladera de la montaña, los niños”.

Superar la violencia sexual

Durante la misión, el Sr. Lake también se reunió con niños y jóvenes en el Centro Especializado de Prevención y Atención Terapéutica (CEPAT), que recibe apoyo de UNICEF, un centro ubicado en Potosí donde se les ayuda a recuperarse de la violencia y los abusos sexuales. Según las estadísticas de la Comandancia General de la Policía Boliviana, que registra los casos de actos de violencia sexual, en 2012 se produjeron en Bolivia 3.602 casos de violencia sexual contra niños y adolescentes, el último año completo del que hay datos disponibles.

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© UNICEF NYHQ/2014/MARKISZ
Gabriela, de 13 años, (en primer plano) sostiene a su hijo Juan mientras habla con un terapeuta en el CEPAT, en Potosí.

En una emotiva reunión con el Sr. Lake, las madres de algunas de las niñas que reciben apoyo en el Centro expresaron la necesidad urgente de que se mantenga la asistencia para sus hijas, un testimonio de la importancia del apoyo psicosocial eficaz.

Pero no todas las niñas en el centro tienen una familia en la que confiar. Gabriela*, de 13 años, que vive con su hijo de 18 meses en un refugio cercano, asiste al CEPAT para recibir asesoramiento y otros servicios sociales. Abandonada por su madre a los 3 años, Gabriela vivió con su abuela y nunca asistió a la escuela. Debido a que se encontraba sola la mayor parte del día mientras su abuela trabajaba, sufrió abusos sexuales en varias ocasiones. Hace un año y medio dio a luz a un hijo, Juan*, el resultado de una violación cometida por un vecino de 50 años de edad.

Los progresos que ha logrado Gabriela desde que comenzó a acudir al centro hace 18 meses son enormes, y Juan camina por la habitación saludando a los amigos de su madre en el CEPAT, saltando feliz de brazo en brazo. Gabriela está completamente dedicada a su hijo, a su propia educación y a seguir avanzando en la vida.

“Quiero aprender a leer y escribir”, dice. “También estoy aprendiendo a coser para hacer polleras [faldas tradicionales], y poder así apoyar a mi hijo”.

*Los nombres han sido cambiados

 


 

 

Fotografía UNICEF: Foto de la Semana

 

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