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Unos jóvenes bolivianos hablar sobre el trabajo en una de las minas más peligrosas del mundo

El Día mundial contra el trabajo infantil, celebrado el 12 de junio, se centra este año en las arriesgadas condiciones laborales que afrontan unos 115 millones de niños en todo el mundo, y también hace un llamado a la acción para detener esta práctica. A continuación un artículo sobre la repercusión que el trabajo infantil tiene en las vidas de los jóvenes.

Por Thomas Nybo

POTOSÍ, Bolivia, 11 de junio de 2011. La vida de Agustin Leandro, de trece años de edad, gira en torno a la minería. Vive en una choza justo a la entrada de un pozo minero en la famosa mina de Cerro Rico, en la ciudad de Potosí, donde trabajó dos difíciles años cavando en busca de minerales desde los nueve años.

VÍDEO: Pedro Bujalance, de UNICEF, informa sobre unos jóvenes niños bolivianos que trabajan en una de las minas más peligrosas del mundo.  Véalo en RealPlayer

 

Entonces, los mineros más viejos sólo le pagaban el equivalente de 3 dólares por día, por lo que abandonó el trabajo y en cambio ahora trabaja como guía mostrando la mina.

El Cerro Rico ha sido considerada una de las minas más peligrosas del mundo. Ha estado en funcionamiento durante más de 400 años y una vez mantuvo el suministro más rico de plata en América.

"No hay demasiados niños que trabajan aquí: es demasiado peligroso", dice Agustín. "Para conseguir los minerales aquí, es necesario bajar profundamente a la mina. La mayor parte de los niños trabajan en minas que son menos profundas y más fáciles".

Un estudio conjunto realizado en 2005 por UNICEF, el Instituto Nacional de Estadística de Bolivia y la Organización Internacional del Trabajo reveló que había aproximadamente 7.000 niños que trabajan en minas de oro y plata en las ciudades bolivianas de Potosí, Oruro y La Paz.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Santiago Leandro, 15, shovels out what he's gathered in the treacherous mines of Potosí, Bolivia. He and his siblings live in a shack right next to the mine entrance; none attend school.

El Ministerio de Trabajo de Bolivia ha clasificado desde entonces la minería como una de las formas peores del trabajo infantil, debido a su repercusión en la salud de los niños y el acceso a la educación. Reducir el trabajo infantil es parte integral para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio centrados en la reducción de la pobreza, la educación, el VIH/SIDA y la igualdad de género.

Condiciones arriesgadas

Dentro de la mina se siente claustrofobia y falta el aire. Cuando organiza las visitas guiadas, Agustín reparte una lámpara para la cabeza y el casco de plástico a cada integrante del grupo, antes de conducirlos en la oscuridad.

Durante sus visitas, Agustín se para en una especie de capilla, donde los mineros le rezan al “Tío Jorge” para que los proteja contra los accidentes. Además dejan presentes, cigarrillos y alcohol, con la esperanza de que su protector les lleve hasta los minerales más valiosos de la montaña.

Uno de los niños que trabajan en la mina es el hermano de Agustín, Santiago, que tiene 15 años. Su cuerpecito le permite alcanzar los lugares demasiado angostos para los mineros de más edad. Rompe la roca y luego Después pasa el mineral a través de un orificio a uno de los mineros más veteranos que espera abajo en el pozo principal con una vagoneta.

Cuando la vagoneta está totalmente cargada, la empujan adelante y atrás por el estrecho túnel que lleva al mundo exterior. A continuación, Santiago vaciará la vagoneta con la pala y el contenido lo recoge un camión. Esto es parte de un arduo ciclo que él repetirá a lo largo del día. El trabajo es implacable.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Santiago pushes his rail cart filled with what he's retrieved after working a long day in the mines in Potosí, Bolivia. The Bolivian Government, with UNICEF support, is taking measures to reduce child labour.

Santiago y Agustín viven en una choza justo a la entrada de la mina con sus hermanas y a veces con su madre, que de vez en cuando se marcha para cultivar las cosechas en una granja lejana. Ninguno va a la escuela. Como la mayoría de los mineros de larga duración aquí, su padre falleció por una enfermedad pulmonar. Aquellos que han vivido y han trabajado cerca de la mina durante años dicen que la esperanza de vida de un minero aquí es de aproximadamente 40 años.

Combatir las causas del trabajo infantil

La pobreza y la desintegración de la familia son dos de las causas más comunes que llevan a los niños a trabajar en las minas, expone Sandra Arellano, Oficial de Protección infantil de UNICEF en Bolivia. El Gobierno boliviano, con el apoyo de UNICEF, ha anunciado recientemente nuevas medidas para proteger a los niños de la explotación laboral.

“Se ofrece un sobresueldo para que los niños asistan a la escuela con regularidad. Se trata de una contribución a los ingresos de las familias con el fin de cubrir el coste de los materiales educativos, que indirectamente previenen el trabajo infantil”, explica Arellano.

A pesar de ello, Agustin no puede imaginar un futuro sin la mina: es la fuente de ingresos que mejor conoce. "Algunos años, había habido muchos turistas entonces de modo que podemos hacer mucho dinero. Por ejemplo, un día podíamos organizar dos o tres visitas”.

Añade: “si usted es doctor, los pacientes pueden hacerte enfermar y los maestros... existen muchas clases de normas que los contienen, pero como guía nadie te dice lo que debes hacer. Todo lo que se necesita es inglés".

Para Agustín y Santiago, la vida en la mina es todavía por el momento la cara de la oportunidad. Conforme pasa la tarde, Santiago siente la llamada del deber y empuja el carro metálico de vuelta a la mina, una vez más.


 

 

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