Bangladesh

En Bangladesh, aprendemos por qué las niñas y los niños abandonan la enseñanza

Por Matthieu Cretté

Este año –25 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño– UNICEF reta al mundo a pensar en algo diferente sobre cómo impulsar cambios en la vida de las niñas y los niños más vulnerables y que viven en lugares apartados del mundo.

La celebración de UNICEF de la CDN arranca el 30 de enero con la publicación del Estado Mundial de la Infancia en cifras. Este buque insignia de las publicaciones es la principal fuente de datos e información sobre el bienestar de los niños de todo el mundo. A partir de 2014, las tablas estadísticas estandarizadas saldrán a la luz cada enero, seguidas por un informe descriptivo que se publicará en noviembre para señalar la fecha en que se adoptó la CDN.

Los datos en sí mismos no transforman el mundo, pero hacen que el cambio sea posible al proporcionar una base de certezas para la acción, la inversión y la responsabilidad.

En Bangladesh, donde el abandono escolar se encuentra entre los más altos del mundo, llegar a entender de manera más clara los motivos por los que las niñas y los niños abandonan la escuela es esencial para conseguir que regresen.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Bangladesh/2013/Crette
Jibon, de12 años, trabaja en un mercado de pescado de Dhaka para ayudar a mantener a la familia. Al igual que Jibon, millones de niños en Asia meridional no van a la escuela.

DHAKA, Bangladesh, 28 de enero de 2014 -- Jibon tiene 12 años y trabaja en un mercado de pescado de la capital de Bangladesh. Vive con su madre, que trabaja en una fábrica de ropa.

El poco dinero que Jibon gana es esencial para que la familia sobreviva. Ese es el motivo por el que Jibon abandonó la escuela después del segundo grado. Con toda probabilidad, Jibon nunca tendrá la oportunidad de regresar a la escuela.

“No tengo padre. Mi madre trabaja pero no gana lo suficiente para que yo pueda ir a la escuela”, dice Jibon. “Yo claro que quiero ir, pero no puedo porque no tenemos bastante dinero”.

Jibon comparte el mismo destino con millones de niñas y niños de Asia meridional. Según un reciente estudio sobre niñas y niños sin escolarizar publicado por UNICEF y el Instituto de Estadística de la UNESCO bajo la Iniciativa Mundial sobre Niños que no Asisten a la Escuela, 17 millones de niñas y niños en edad de educación primaria y 9,9 millones de los que deberían estar en los primeros cursos de la secundaria no asisten a la escuela en Bangladesh, ni en la India, el Pakistán y Sri Lanka, lo que sitúa a Asia meridional como la región con la segunda cifra más elevada del mundo de niños sin escolarizar.

A mejores datos, mejores políticas

La pobreza, las normas de género, culturales y sociales, las discapacidades, los conflictos armados, los desastres naturales y las políticas de educación ineficaces, todos estos factores impiden que los niños vayan a la escuela o hacen que la abandonen a edad temprana.

“Si admitimos que Asia meridional puede ser un próspero lugar del mundo en el que cada niño va a aportar algo cuando sea mayor, entonces sí debemos considerar que el aprendizaje es importante”, dice Karin Hulshof, Directora Regional de la Oficina Regional de UNICEF en Asia meridional.

El objetivo de la Iniciativa Mundial sobre Niños que no Asisten a la Escuela es reunir datos de la identidad de las niñas y los niños sin escolarizar y las barreras socioculturales que los mantienen fuera de la escuela, y luego utilizar esos datos para diseñar políticas que logren que la educación para todos sea una realidad.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Bangladesh/2013/Crette
Niñas y niños en una escuela BRAC de Dhaka. Las autoridades locales de Bangladesh trabajan con organizaciones como BRAC para facilitar escolarización gratuita a los estudiantes más desfavorecidos.

“Sin los datos precisos no podemos emprender buenas políticas ni intervenciones que ayuden a garantizar que los niños lleguen a materializar su derecho a la educación”, explica Friedrich Huebler, Especialista en Programas del Instituto de Estadística de la UNESCO.

Los gobiernos de la región están empezando a expandir y fortalecer otras vías alternativas para la educación de los niños. Por ejemplo, en Bangladesh las autoridades locales trabajan con organizaciones como BRAC, una ONG para el desarrollo internacional con base en Bangladesh, cuyo objetivo son los estudiantes que se han quedado atrás en los estudios o han sido expulsados del sistema educativo oficial. Las escuelas de BRAC son gratuitas y la mayoría están situadas en vecindarios de bajos ingresos.

Una oportunidad para el aprendizaje

“Nos hemos dado cuenta de que, sobre todo en los países en desarrollo, para el gobierno no solo es difícil sino casi imposible llegar hasta todos los niños, hacer que regresen a la escuela y proporcionarles una educación de calidad”, dice Safiqul Islam, Director del Programa de Educación de BRAC.

Mithila tiene 10 años y estudia en una escuela de BRAC en Karail, una de las barriadas pobres más grandes de Dhaka. En términos de oportunidades educativas, niñas como Mithila se encuentran entre las más desfavorecidas de Asia meridional.

“Cuando veo a otras niñas como yo que todavía no van a la escuela, les hablo de esta escuela y les digo que vengan aquí”, dice Mithila.

Gracias al programa educativo “segunda oportunidad” de Bangladesh, a miles de niñas y niños se les ha ofrecido la ocasión de aprender y de escapar del ciclo de pobreza.

“Si estudiamos, podemos tener éxito en la vida, podemos conseguir mejores trabajos”, dice Mithila. “Quiero estudiar más para ser profesora en el futuro. Quiero enseñar a otros niños pobres como yo”.

Lea el estudio sobre Niños que no asisten a la escuela en Asia meridional


 

 

Fotografía UNICEF: Educación

 

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