Bangladesh

Una iniciativa deportiva rompe barreras en Bangladesh en favor de la participación femenina

Imagen del UNICEF
© UNICEF Bangladesh/2010/Siddique
Bappi Dey, de 12 años, se adelanta para batear durante un entrenamiento en el que ella y sus compañeras de equipo ponen en práctica sus habilidades para el críquet en un terreno llano a las afueras de Cox’s Bazar, Bangladesh.

Por Naimul Haq y Jessie Mawson

COX’S BAZAR, Bangladesh, 6 de octubre de 2010 – Fuera de su modesto hogar familiar, construido con barro y cañas de bambú, Bappi Dey practica el bateo a sus 12 años con el fin de prepararse para un partido de críquet amistoso en Hindupara, su vecindario. En calidad de bateadora inicial que es, sus compañeras de equipo siempre dependen de ella para obtener una buena puntuación.

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En Cox’s Bazar, Bangladesh, el líder religioso local Moulana Noor Mohammad afirma que ha cambiado de opinión y ahora cree que las niñas deberían tener el derecho de participar en actividades deportivas al aire libre.

Bappi y otras niñas de Hindupara caminan medio kilómetro más o menos dos veces por semana para practicar lanzamientos y recepciones, carreras entre los wickets, batear, lanzar y proteger los wickets. Todas las integrantes del equipo proceden de familias pobres. Para ganarse la vida sus progenitores dependen mayoritariamente de la pesca, la agricultura o pequeños negocios.

Aunque no hay campos de deportes adecuados en su comunidad, las niñas han conseguido encontrar un campo llano entre el ondulante y agreste terreno de Cox’s Bazar y allí es donde juegan.

El reto para las tradiciones

Ubicada en la mayor playa de arena del mundo, Cox’s Bazar se sitúa a unos 430 km. al sudeste de Dhaka, la capital de Bangladesh. Aquí, UNICEF Bangladesh y su aliado no gubernamental BRAC –una organización para el desarrollo dedicada a aliviar la pobreza mediante la potenciación de los depauperados– fundaron el año pasado un equipo deportivo cuyos integrantes son todo niñas, el primero en su clase en Bangladesh y del que Bappi es la capitana.

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Bappi Dey (arriba a la dcha.) y sus compañeras de equipo sueñan con jugar en la selección femenina de críquet de Bangladesh algún día.

El equipo forma parte del proyecto International Inspiration, una iniciativa conjunta de UK Sports, el British Council y UNICEF, que tiene por objetivo el enriquecimiento de las vidas de 12 millones de niños en 20 países mediante la fuerza del deporte y el juego.

La formación del equipo femenino de Cox’s Bazar es significativa y se revelado desafiante, pues la mayoría de las personas en esta región son socialmente conservadoras y viven de acuerdo a estrictas costumbres religiosas. Resulta típico que las adolescentes se adhieran a la purdah, una práctica religiosa según la cual las mujeres cubren sus cuerpos en público y generalmente evitan que las vean los hombres que no pertenezcan directamente a sus familias.

"Fue una misión imposible al principio”, como recuerda Ayuba Husna, coordinadora zonal del proyecto de BRAC para la potenciación del papel de los adolescentes, que añade que "la idea de unas niñas practicando deporte en público no tuvo problemas para ser rechazada, en especial, por parte de los líderes religiosos que se oponían inicialmente a semejante cambio social".

El apoyo de la comunidad

BRAC organiza foros mensuales para las madres en Cox’s Bazar, junto con reuniones comunitarias al aire libre, y el personal de BRAC empleó estos encuentros para entablar debates acerca de la perspectiva de crear un equipo deportivo para niñas. A pesar de algunos debates acalorados, al final el hielo se rompió y la mayoría de los padres, religiosos y dirigentes comunitarios acordaron que las niñas también necesitan participar en actividades deportivas al aire libre para ayudar a su desarrollo físico y mental.

“No fue una travesía tranquila", comenta Husna. "Nos enfretamos a numerosos obstáculos y mucha oposición pero al final la parte más difícil fue la selección de las últimas jugadoras. Tenemos muchísimas niñas estusiasmadas e interesadas en unirse al equipo de críquet pero debido al límite de edad y a otros factores, tuvimos que rechazar a muchas".

Un entrenador nacional de críquet seleccionó en última instancia a las integrantes del equipo de entre 15 clubes Kishori diferentes, clubes para adolescentes administrados por BRAC y con el apoyo de UNICEF. De las 1.500 candidatas, sólo 18 llegaron a la criba final. El equipo participó en una sesión de entrenamiento de 12 días de duración y después pasaron otros seis días entrenando en el estadio del distrito. Las habilidades de las niñas han mejorado con rapidez.

“Es sorprendente", dice Farazi Nurul Alam en alusión al proyecto. "Estoy particularmente sorprendido de ver la fuerza psicológica de las niñas. Aunque su nivel no llegue todavía a los estándares internacionales, tienen la determinación para llegar hasta lo más alto”.

¿Y por qué nosotras no?

“Mis compañeras de equipo y yo soñamos con representar a Bangladesh como jugadoras críquet algún día", afirma Bappi.

Una de esas compañeras de equipo, Mita Dey, opina del mismo modo. "Mira nuestra selección nacional de críquet. La mayoría de esos jugadores tenían nuestra edad cuando fueron seleccionados. Si ellos pueden alzarse como héroes ¿por qué nosotras no?" se cuestiona.

“Se piensa habitualmente que los niños son superiores", apunta Shumi Akter, otra jugadora originaria de una apartada aldea de las colinas de Pahartoli. "En la escuela y en el vecindario, los equipos deportivos están compuestos por niños. Ahora podemos demostrar finalmente nuestra valía".

La jugadora Nasima Akhter agrega: "Antes de unirme al grupo solía sentirme débil. Sin embargo, me siento mucho mejor físicamente ahora que juego y sudo a menudo".

Una nueva identidad a través del deporte

Estos días es común en Cox’s Bazar ver a las niñas lucir sus jerseys rojiverdes practicando deporte en público. De hecho, los lugareños se reúnen a menudo para verlas jugar partidos de una jornada de duración. Tal aceptación ha sido posible sólo gracias a un compromiso sostenido de las niñas involucradas.

“El deporte me ha brindado una nueva identidad en mi comunidad", comenta Sumaiya Nasrin, cuyo padre transporta personas en un cochecito del que él mismo tira. Ella es receptora o wicketkeeper y la más joven del equipo.

UNICEF trabaja actualmente para ampliar este proyecto y fundar equipos de deporte femeninos en otros lugares del país. Como parte de esta inicitavia se espera brindar a las niñas la oportunidad para jugar no solamente a críquet sino también a fútbol, hockey y baloncesto.


 

 

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