Bangladesh

El programa “Potenciar a los adolescentes” ayuda a los pobladores afectados por el ciclón Aila

Imagen del UNICEF
© UNICEF Bangladesh/2009/ Murad
Varios jóvenes voluntarios prestan ayuda a Nirod Chandra Roy, de 80 años de edad, cuya vivienda fue destruida por el ciclón Aila. Los jóvenes recibieron capacitación de un programa de UNICEF financiado por la Unión Europea.

Por Naimul Haq

BARGUNA, Bangladesh, 29 de junio de 2009 - El 25 de mayo de este año, el ciclón Aila barrió la región sudoccidental del Bangladesh reduciendo las viviendas a escombros, destruyendo las cosechas y privando a la población de servicios de agua y saneamiento ambiental. En las semanas transcurridas desde entonces, las comunidades afectadas han seguido sufriendo las consecuencias de la tormenta.

La población de la región apenas se recuperaba de la devastación causada el año pasado por el ciclón Sidr, cuando se abatió sobre ella el ciclón Aila, de cuyos efectos han sido víctimas más de cuatro millones de personas.

En la apartada aldea costera de Hoglapasha, Aila redujo a escombros la antigua vivienda de madera con techos de palma de Nirod Chandra Roy, un hombre de 80 años de edad. Con los restos de su morada, el Sr. Roy improvisó un refugio en el que sobrevivió, sin agua ni alimentos, hasta la llegada del personal de socorro.

“Permanecí tres días rodeado de agua, que me llegaba hasta el pecho. Apenas había un lugar seco donde guarecerse”, comentó Roy, visiblemente alterado. “Las ráfagas de viento y la crecida de las aguas que provocó Aila destruyeron prácticamente todo”.

Los jóvenes voluntarios ayudan a las familias

En estos tiempos difíciles, el programa de “Potenciar a los adolescentes”  no sólo difunde a los pobladores afectados por el ciclón información que puede salvarles la vida sino que también les infunde esperanzas.

Como parte del programa se ha brindado capacitación a jóvenes voluntarios que ayudan a la población a reducir los efectos del ciclón en sus propiedades y sus vidas, así como a dar apoyo moral a la comunidad en situaciones previas y posteriores a una catástrofe.

Los voluntarios trabajan en forma coordinada con el Departamento de Salud Pública en la prestación de servicios a las familias damnificadas por el ciclón. Los jóvenes les enseñan a los aldeanos a purificar el agua para el consumo y a preparar la solución de sales de rehidratación oral para tratar la deshidratación.

El programa está financiado por la Unión Europea y UNICEF lo ha puesto en práctica, en colaboración con una Centre for Mass Education and Science, una ONG de educación y ciencia. Desde mayo, esa organización ha brindado capacitación a los adolescentes de las comunidades amenazadas por los desastres para que puedan prestar ayuda a sus familias y a sus vecinos durante las posibles situaciones de emergencia.

Motivación para seguir luchando

Los voluntarios que visitaron a Roy en su improvisado refugio le entregaron bidones de agua y pastillas de purificación suministrados por UNICEF. Pero además, le brindaron apoyo y le dieron esperanzas para el futuro. “Para las familias que perdieron casi todo lo que tenían, es muy difícil sobrevivir y volver a la vida normal”, afirmó Monoj Mojumdar, un voluntario que presta servicios en la aldea de Hoglapasha.

Tras la visita al refugio de Roy, los voluntarios fueron a ver a una familia de pescadores a la que le explicaron que antes de hervir el agua contaminada de un estanque debían filtrarla con una prenda de algodón doblada en varios pliegues.

Los voluntarios realizan visitas periódicas a unas 50 familias y se aseguran de que sus integrantes consuman agua potable y practiquen la higiene y el saneamiento. “Nos alienta ver a esos jóvenes”, dijo una aldeana llamada Biba Rani. “Nos motivan para seguir luchando”.


 

 

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