Bangladesh

“Emergencia silenciosa” en Bangladesh, donde los pobres sufren los efectos de la crisis económica

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Munni, de nueve años de edad, en una cocina comunal de un vecindario pobre a orillas del río Buriganga, en el sector antiguo de Dakha, la capital de Bangladesh. Para ayudar a mantener a su familia, la niña recoge chatarra en un vertedero de desperdicios a orillas del río.

DAKHA, Bangladesh, 8 de abril de 2009 – Hay una sensación de urgencia en el paso apurado con que los agentes sanitarios recorren las callejuelas de Kachukhet Bazaar, uno de los vastos vecindarios pobres de Dhaka, donde los pobladores lavan la ropa, cocinan y limpian.

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Los agentes sanitarios recorren esas calles deteniéndose en cada vivienda para entregar bolsitas con micronutrientes en polvo y explicarles a las madres cómo añadir ese polvo a los alimentos preparados para sus hijos lactantes. Las bolsitas contienen una combinación de zinc, que previene la diarrea; hierro, que previene la anemia, y yodo, que favorece el desarrollo cerebral, además de otros minerales y vitaminas.

Las madres de Kachukhet Bazaar que les han estado dando los micronutrientes a sus bebés desde hace varios meses han comenzado a notar cambios positivos.

“Mi hija ha mejorado mucho”, afirma Rupa Maidul Islam, quien sostiene sobre las rodillas a la pequeña Nupur, de un año de edad. “Desde que comenzó a ingerir este polvo, ha aumentado de peso”.

Dos tercios de los ingresos para la alimentación

Según una encuesta de la Oficina de UNICEF en Bangladesh, el Programa Mundial de Alimentos y el Instituto de Nutrición de Salud Pública, las cosas empeorarán aun más en Bangladesh. Desde hace dos años, los sectores pobres de la población sufren las consecuencias de procesos y fuerzas sobre los que Bangladesh no tiene ningún control.

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En los alrededores de la terminal de transbordadores de Sadarghat, en Dakha, la capital de Bangladesh, una mujer vende fruta podrida a trabajadores pobres que carecen de medios para comprar productos frescos.

En 2007, un ciclón especialmente violento y las posteriores inundaciones destruyeron los sembrados. En marzo del año pasado, el precio del arroz se duplicó debido a las barreras comerciales y la prohibición de las exportaciones impuestas por la India.

A finales de 2008, las familias de Bangladesh gastaban dos terceras partes de sus ingresos en alimentos, lo que representaba un enorme aumento con respecto a 2000, cuando la familia promedio dedicaba la mitad de sus ingresos a los productos comestibles. En la actualidad, y a pesar de que las cosechas han sido buenas, unos dos millones de niños y niñas de seis meses a cinco años de edad sufren desnutrición aguda.

Más aún, casi un 60% de las familias del país carece de alimentos suficientes.

La encuesta indicó que existe un claro vínculo entre la desnutrición y la inseguridad alimentaria de las familias, ya que en los hogares carentes de seguridad alimentaria hay porcentajes más elevados de niños desnutridos. Casi la mitad de los niños de seis meses a cinco años de edad considerados en la encuesta sufría retraso en el crecimiento, y casi un 40% de ellos tenía peso inferior al normal.

“Una emergencia silenciosa”

“Si consideramos la desnutrición, vemos que no se han producido mejoras desde el decenio de 1990”, señala Carel de Rooy, Representante de UNICEF en Bangladesh. “Por eso se trata de una emergencia silenciosa. Esa es la situación en que estamos, a pesar de que se trata de una época en que se ha registrado un buen crecimiento de la economía”.

 

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Unos niños de Bangladesh en un vecindario pobre del casco viejo de Dakha, donde viven.

Los micronutrientes que distribuyen UNICEF y sus aliados han ayudado a mejorar la situación, pero todavía se necesita mucho más apoyo. La tasa de desnutrición aguda de los niños y niñas de Bangladesh se está acercando peligrosamente a los niveles de emergencia. El año pasado, el marcado aumento de los precios de los alimentos empujó a muchas familias a endeudarse. Y ahora, la crisis económica mundial está ocasionando la desaparición de un número creciente de empleos.

Moti Kahn es una de las muchas víctimas de los problemas económicos en tierras lejanas. Desde que el Sr. Kahn regresó de Malasia, donde trabajaba, su familia se ha visto obligada a reducir hasta los gastos más básicos.

Desempleo en gran escala

 “Me siento muy avergonzado por no haber podido ahorrar. Mis hijos esperaban que cuando regresara les trajera por lo menos un regalo”, comenta el Sr. Kahn. “Me admiran y dependen de mí. Creen que porque he estado trabajando en el exterior debo tener algo. Pero ni siquiera he comprado una prenda de vestir para ninguno de los miembros de mi familia”.

La situación del Sr. Kahn es similar a las de muchos otros compatriotas. Un seleccionador laboral de su aldea, en el distrito de Gazipur, dice que desde diciembre ni siquiera ha tratado de conseguir personal en Bangladesh para trabajar en los países del golfo Pérsico o Malasia, porque allí no hay empleos disponibles. Recientemente, Malasia canceló las visas de trabajo de unos 55.000 inmigrantes provenientes de Bangladesh.

A fin de responder ante la actual “emergencia silenciosa”, la Oficina de UNICEF en Bangladesh y sus aliados trabajan por aumentar la seguridad alimentaria en las regiones más necesitadas. También llevan a cabo labores de vigilancia de la nutrición con el fin de detectar lo más pronto posible cualquier señal de alteración en la alimentación y el estado de salud de los niños y niñas, así como en la situación de las familias más vulnerables en materia de seguridad alimentaria.


 

 

Vídeo (en inglés)

1º de abril de 2009: Sarah Crowe, de UNICEF, informa sobre las consecuencias de la crisis económica mundial para los niños, niñas y familias pobres de Bangladesh.  VÍDEO  alta | baja

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