Angola

UNICEF apoya servicios de salud revitalizados en la Angola de la posguerra

Enfermería en la guerra y en la paz

ALDEA DE KARIONGO, Angola, 15 de noviembre de 2010 – La enfermera Judith Abrantes tiene un rostro cálido y amable, y un temperamento fuerte. Las mujeres que se dan empujones en la cola de su clínica pediátrica pueden esperar cuidado y comprensión, pero aquellas que se abren paso hasta el frente reciben una seca reprimenda.
VÍDEO (en inglés): Steve Felton, de UNICEF, informa sobre los empeños de revitalizar la atención sanitaria infantil y materna en la Angola de la posguerra que ha contado con el apoyo de UNICEF.  Véalo en RealPlayer

 

Y con razón. La clínica no es más que un escritorio y una silla en una choza de adobe en la aldea de Kariango, Angola central. Las mujeres han esperado toda la mañana para recibir ayuda para sus hijos enfermos, y las enfermeras tienen un enorme número de casos. Las tensiones se desbordan.

Judith, de 50 años, ha sido enfermera por bastante más de 20 años, pero el espectáculo que ella presencia —día tras día— es siempre el mismo: niños con diarrea, enfermedades respiratorias, posible paludismo.

Reconstruir después de la guerra
La aldea de Kariango está a sólo 8 km de Andulo, una de las municipalidades de Angola donde la atención sanitaria está siendo revitalizada con apoyo de UNICEF. Los nuevos hospitales de Andulo y las clínicas periféricas locales de la aldea prueban los esfuerzos del gobierno angoleño para reconstruir los servicios de salud luego de años de guerra civil y de abandono.

A la enfermera Judith no le importa mucho la política. Ella creció y trabajó en una zona rebelde. Su vida diaria era traer niños al mundo y ayudarlos a sobrevivir los primeros años.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Un grupo de madres espera a que los médicos examinen a sus hijos en el dispensario móvil de la aldea de Kariongo, establecido con apoyo de UNICEF Angola.

Ahora que ha venido la paz, ella hace el mismo trabajo y obtiene la misma satisfacción —pero con mejores posibilidades de éxito.

Clínicas periféricas
Fuera del aula estrecha y oscura —donde la enfermera toma la temperatura y administra píldoras y consejos por igual— se forman las colas para el tratamiento pediátrico, la asesoría prenatal y las vacunaciones.

El director del hospital de maternidad de la localidad se encuentra cerca y explica la importancia de las clínicas periféricas.

"La gente de la aldea no tiene costumbre de ir al hospital”, dice, aludiendo a la época anterior cuando no se contaba con servicios hospitalarios. “Aquí tenemos dos estrategias: los servicios permanentes, que son los hospitales donde las madres pueden dar a luz y donde pueden tratarse las complicaciones; y las clínicas periféricas, donde damos consejos así como servicios primarios de salud.

Un tercio de la población
La revitalización del servicio de salud de Angola es la política convertida en acción, dice María Lúcia Nganja Chicapa, administradora de Andulo, durante una entrevista con UNICEF en su oficina.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Una niña angoleña recibe la vacuna oral contra la polio en el campamento médico de la aldea de Kariongo, establecido con apoyo de UNICEF.

"Hemos dado un salto cualitativo en el sector de la salud”, señala ella. “Tenemos tres hospitales nuevos, incluida la unidad de maternidad, y tenemos las clínicas periféricas”. Ella está pronta a encomiar la labor de UNICEF, apuntando los mosquiteros, un programa de inmunización e instalaciones de refrigeración como algunas de las mejoras fundamentales que el organismo ha hecho posible.

Junto con el gobierno de Angola, UNICEF está revitalizando el sector de la salud en 16 municipalidades de todo el país, y proporcionando  una mejor atención sanitaria a casi un tercio de la población. Si funciona tan bien como en Andulo y las otras municipalidades, el programa se extenderá a través de Angola.

Beneficios de la paz
La administradora Nganja Chicapa se siente particularmente orgullosa de la creciente relación entre el pueblo y las aldeas. Los problemas de desarrollo de la zona se discuten con los líderes de las aldeas y se establecen las prioridades. De manera que cuando la clínica móvil llega a la aldea de Kariango, el “Soba” o jefe local se encuentra allí para recibir al equipo que la integra.

Aunque la clínica se ha anunciado en la radio, es el Soba quien moviliza a las madres para que acudan en busca de consejo.

Con la ayuda de UNICEF, la mayoría de los niños y niñas de la aldea ya ha sido vacunada contra el tétano, la polio, el sarampión y otras enfermedades infantiles mortales. La mayoría de los niños duerme debajo de mosquiteros para prevenir el paludismo y la mayoría de las madres va al hospital a tener sus bebés.

Aunque Andulo es una zona remota, UNICEF ha puesto el distrito en el mapa del desarrollo al centrarse en su municipalidad. Mientras anochece, se encienden las luces en el centro del pueblo. Podrían pasar algunos años antes de que la electricidad llegue a la aldea de Kariango, pero los beneficios de la paz y del desarrollo ya han comenzado a propagarse.


 

 

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