Argelia

Los refugiados olvidados de Argelia: las duras condiciones de los campamentos saharauis persisten 35 años después

Imagen del UNICEF
© UNICEF Algeria/2010/Oulmi
Maimouna, de 10 años (dcha.), escucha atentamente en clase. Ha vivido toda su vida en un campamento para refugiados saharaui a 1.600 km al suroeste de Argel (Argelia).

Por Abdel-Rahman Ghandour

El Jefe de Comunicación Regional de UNICEF para Oriente Medio y África del Norte rinde las siguientes cuentas de primera mano acerca de las condiciones que afrontan los niños refugiados de la población saharaui, que escapó del Sáhara occidental hace 35 años.

TINDUF, Argelia, 24 de junio de 2010 – “Quiero ser profesora”, dice Maimouna, de 10 años de edad. Sin embargo, se esfuerza por sumar las tres partes de su triángulo en clase de matemáticas de quinto grado. Finalmente lo consigue con un poco de ayuda de un compañero de clase.

Maimouna y su hermana más mayor están en la misma escuela primaria del campamento de refugiados Smara, cerca de la ciudad de Tinduf, aproximadamente a 1.600 kilómetros hacia el sudoeste de Argel. No conoce nada ni sabe de ningún otro lugar. El campamento de Smara ha sido toda su vida.

Y así es para todos los refugiados saharauis cuya edad es inferior a los 35 años. En 1975, el pueblo saharaui escapó de un conflicto a través de la frontera argelina. El conflicto se desató por reivindaciones en disputa acerca de su patria ancestral, una región del Sáhara controlada antiguamente por España.

Aunque no existe ningún censo exacto, la población de refugiados saharauis se estima en más de 150.000, aproximadamente el 80% son mujeres y niños. La abrumadora mayoría conoce sólo la visión de los campamentos: enormes llanuras baldías envueltas en la dureza de uno de los desiertos de más calor del mundo. Durante un día de primavera, la temperatura es de 37 ºC a las 19.00h.

“Espere a julio y agosto”, comentó un refugiado saharaui a nuestra delegación durante una visita reciente al campamento Samra.

Condiciones de austeridad 

Antes de la visita, no dejábamos de escuchar que los saharauis no estaban acostumbrados a quejarse o pedir caridad. Esto resultó ser cierto cuando visitamos familia tras familia en sus tiendas de campaña, o en las casas de barro que muchos han terminado por construir porque no ven ningún final a su exilio.

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© UNICEF Algeria/2010/Oulmi
Unos niños refugiados asiste a clase en un campamento para refugiados saharaui en Argelia.

“No necesitamos nada más, por la gracia de Dios”, tuvimos noticias de los muchos cabeza de familia refugiados.

Sin embargo, ante las condiciones austeras uno se pregunta como puede ser así. No hay ninguna electricidad en los campamentos –excepto unas horas al día– ni letrinas y muy pocos productos o alimentos disponibles en el mercado. Como consecuencia la gente vive casi exclusivamente de la ayuda humanitaria.

Un llamamiento para un apoyo más grande

Desde 2004, UNICEF ha reforzado y diversificado su apoyo a los refugiados alrededor de Tinduf, apoyado por la ayuda económica de la Unión Europea y el Gobierno español. El apoyo se ha concentrado en la consolidación de la cobertura de vacunación, el establecimiento de centros de familia donde se suministran alimentos frescos a madres y niños, la distribución de material escolar, el apoyo a la imprenta de libros de texto y la mejora de la formación del profesorado.

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Maimouna, 10, at school in the Sahrawi refugee camp near Tindouf, Algeria, says she wants to become a teacher.

A pesar de estos esfuerzos, uno de cada tres niños saharauis de los campamentos no está totalmente inmunizado. La anemia afecta a 1 de cada 10 mujeres debido a la carencia de alimentos frescos y de una dieta variada. Además, aproximadamente la mitad de los niños en edad escolar abandonan la escuela primaria, mientras la calidad de la educación deja mucho que desear.

Está claro que es necesario más apoyo de los aliados si UNICEF debe cubrir tales deficiencias.

El jefe de la Media Luna Roja local en los campamentos, Bouhabini Yihya, se encuentra en una buena posición para entender las necesidades de la población de refugiados. Él pidió más ayuda internacional para ayudar a estos refugiados olvidados.

La situación de las niñas: motivo de orgullo

Al reconocer los desafíos que afronta el pueblo saharaui, Yihya nos explicó que siempre recurre a su motivo de orgullo: la situación de las niñas en esta comunidad.

Las prácticas sociales perniciosas, como la ablación genital femenina –que puede encontrarse en otras áreas de la subregión–, aquí son inexistentes.

“Es algo ajeno a nuestra sociedad. Valoramos a las mujeres y las niñas en su integridad física y mental plenas”, comenta Yihya. “Aquí, tenemos a más niñas que niños en las escuelas. Es algo natural, ya que las niñas son más numerosas. Y todas nuestras escuelas son mixtas”.

Los bancos de la escuela de Maimouna están llenos tanto de niñas como de niños, felizmente mezclados y que participan activamente en la clase de matemáticas.

Tras vencer finalmente su timidez y con sus ojos de avellana grandes y su amplia sonrisa, Maimouna nos habla conforme se prepara para su siguiente lección: español. “Mi asignatura favorita es realmente el árabe, pero también me gusta el balonvolea”, explica, al tiempo que varias niñas alrededor asienten con entusiasmo.


 

 

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