Afganistán

Un programa tiene por objeto proteger a los niños vulnerables y reunirlos con sus familias

Por Rajat Madhok

KABUL, Afganistán, 14 de septiembre de 2012. Cuando Suraiya tenía 6 años, su hermano mayor se fugó con la hija de un vecino. En un intento por negociar la paz, los padres Suraiya la regalaron a la familia del vecino.

Durante cuatro años, la familia la obligó a realizar tareas pesadas en el hogar y la golpearon y maltrataron con cuchillos, palos y barras de hierro.

VÍDEO (en inglés): 14 de septiembre. UNICEF y sus aliados trabajan para proteger a los niños vulnerables y reintegrarlos en sus familias.  Véalo en RealPlayer

 

Suraiya escapó de la familia, pero poco después quedó presa tras las rejas de la mendicidad.

El apoyo a los niños vulnerables

La historia de Suraiya no es única. Sus padres practicaban el baad, la costumbre de intercambiar a las jóvenes para saldar deudas o disputas familiares. Quienes las acogen, muchas veces las violan física y emocionalmente.

Al igual que Suraiya, algunas niñas consiguen escapar de la tortura, sólo para encontrarse en la calle, sin hogar, vulnerables y en peligro de que las exploten aún más.

Los niños sin hogar de Afganistán se valen por sí solos. Vagan por las calles, algunos cometen pequeños robos, muchos terminan en centros de rehabilitación de menores. Sin familia o apoyo legal para protegerlos, son a menudo víctimas de una violencia terrible, de la explotación y el abuso.

En estos centros, los trabajadores sociales que reciben apoyo de UNICEF desempeñan un papel fundamental. UNICEF trabaja con sus aliados para ayudar a estos niños a reunirse con sus familias cuando sea posible a través de programas de reinserción, que incluyen asistencia jurídica y asesoramiento psicosocial para superar el trauma. Una vez reintegrados en sus familias, estos niños tienen posibilidades de llevar una vida normal, lejos de los abusos sufridos.

Los trabajadores sociales garantizan la seguridad de los niños, dirigiéndolos a orfanatos u hogares seguros, poniéndose en contacto con sus familias y proporcionándoles asesoramiento. Después de varias sesiones con las familias y los niños, los trabajadores sociales a menudo han tenido éxito en la tarea de restablecer la confianza de los niños y la de las familias.

La historia de Suraiya

Durante cuatro años, Suraiya estuvo mudándose de un centro de rehabilitación de menores a un refugio administrado por el gobierno y a un orfanato. En el orfanato conoció a una trabajadora social. Capacitado y apoyado por UNICEF, la  trabajadora social orientó durante horas a Suraiya todos los días, hasta que logró ubicar a la familia de la adolescente.

Imagen del UNICEF
© UNICEFAfghanistan/2012/Froutan
Suraiya (14 años) recibió el apoyo de una trabajadora social respaldada por UNICEF y pudo reunirse con su familia. Hay muchos niños más que todavía necesitan apoyo para volver con sus familias.

Suraiya se negó a volver con sus padres y vive con su tía, Rahila. Ahora que tiene 14 años, se estremece al pensar en los años que pasó con la familia vecina mientras sus padres miraban para otro lado. El cuerpo de la niña está lleno de cicatrices, una prueba de las atrocidades sufridas.

Sin embargo, ahora con su tía se siente segura y protegida y ha comenzado a recoger los pedazos rotos de su vida.

Marco para el futuro

La jefa de Protección infantil de UNICEF, Micaela Pasini, destaca el papel fundamental de los trabajadores sociales en la labor de reunir a los niños con sus familias: “UNICEF, junto con el Gobierno de Afganistán y sus aliados en la ejecución, ha trabajado para capacitar a profesionales cualificados especializados en la protección de los niños vulnerables. Esto servirá para que muchos más niños como Suraiya puedan reunirse con sus familias y comunidades y vivir en un entorno protegido”.

Desde 2010, un total de 500 niños que se hallaban en centros de rehabilitación de menores y detenidos por la policía en Afganistán han sido puestos en libertad y reintegrados con éxito en sus comunidades. La mayoría de ellos habían sido acusados de cometer delitos menores. Estos niños están de vuelta con sus familias con la oportuna intervención de los grupos de apoyo social y los trabajadores sociales.

No obstante,  se necesita hacer mucho más. Todavía hay más de 800 niños en los centros de rehabilitación de menores en todo Afganistán y, según datos de 2008, más de 12.000 niños, huérfanos o no, viven en orfelinatos. 

UNICEF brinda apoyo al Ministerio del Interior y la policía nacional de Afganistán en la elaboración de un marco para que los niños acusados de delitos menores no sean puestos tras las rejas, sino que reciban orientación de la policía, los trabajadores sociales y los fiscales y puedan reunirse con sus familias.


 

 

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