Afganistán

Justicia para las niñas en Afganistán

Apoyo a las niñas que desafían las normas sociales

Imagen del UNICEF
© UNICEF Afghanistan/2010/Crowe
Unos jóvenes, que comprende un grupo alumnas, esperan para poder entrar en una escuela de Mazar-e-Sharif, ciudad al norte de Afganistán.

Por Sarah Crowe

MAZAR-E-SHERIF, Afganistán, 20 de abril de 2010 - Las seis jóvenes, sentadas en un cerrado círculo, beben té, se tironean de los velos que les cubren la cabeza, se ríen y conversan de “cosas de niñas”. Les encanta demostrar sus conocimientos de inglés, hablar sobre sus estrellas de Bollywood favoritas e imitar los gestos y poses de las actrices. Sin embargo, tras los velos, las risas y la conversación entretenida se oculta una tragedia.

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Las seis están alojadas en un centro de rehabilitación juvenil, y las tres habitaciones en que transcurren sus vidas —donde duermen, donde hacen costura y donde rezan— constituyen el limbo donde esperan que se les haga justicia. Estas tres jóvenes cumplen condena por delitos “morales”, como el adulterio, y por sumir a sus familias en la vergüenza.

Todas han tenido vidas difíciles. Una, de 16 años de edad, rompe en sollozos cuando cuenta que se escapó con un joven que no era el hombre con quien sus padres querían que se casara. Otra tiene un hijo. Y otra más recuerda que su marido solía propinarle palizas y obligarle a mantener relaciones con otros hombres, hasta que finalmente decidió escapar de él.

Dos de las jóvenes han recurrido sus sentencias y podrían quedar en libertad en breve, aunque algunas de las restantes pasarán años en el centro. Y aún cuando recuperen su libertad, probablemente vivan condenadas por el resto de sus días, ya que en esta sociedad conservadora la vergüenza puede convertirse en un castigo permanente.

Un refugio seguro

En otra parte de la ciudad funciona un refugio secreto que parece una casa de huéspedes para gente adinerada. En la moderna cocina de la vivienda, un grupo de mujeres jóvenes comparte un excelente almuerzo de carne de cordero, patatas y pan.

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© UNICEF Afghanistan/2010/Crowe
Unas estudiantes usan los blocs de notas y material de UNICEF y distribuidos en una escuela de educación primaria de Mazar-e-Sharif, Afganistán.

Estas jóvenes no han sido procesadas por ningún delito sino que han escapado de la violencia y el abuso, o han huido para evitar ser víctimas de los tratantes de personas o ser “vendidas” como si fueran objetos. Hace cuatro años, este refugio sólo albergaba a ocho mujeres. Hoy en día, en la vivienda se alojan 40, lo que, según los expertos en protección de la infancia, constituye una prueba de que en Afganistán ha aumentado el nivel de conciencia sobre los derechos de las niñas y jóvenes.

La niñez de todas las jóvenes que se encuentran en este refugio quedó brutalmente interrumpida. En el refugio no sólo reciben cuidados, sino que pueden cuidarse a ellas mismas.

Neelab, de 18 años de edad, tiene una hija de tres. Se trata de una niña de intensos ojos negros y temperamento travieso. La historia de Neelab es bastante común. Acuciada por la pobreza, su familia le obligó a casarse con un hombre violento para salvarla de la “vergüenza” cuando sólo tenía 14 años de edad. El marido la castigaba tan violentamente que Neelab sufrió un abortó de su segundo hijo. Ahora quiere que se le escuche, para que otros puedan aprender de su dolor.

"Nunca quise casarme"

“La que deseaba era ir a la escuela y terminar mi educación. Nunca quise casarme”, explica  Neelab. “Los padres deberían dejar que sus hijas lleguen a la mayoría de edad sin obligarles a casarse, y permitirles que terminen su educación”.

“Lo que pido”, agrega, “es que difundan este mensaje por televisión a todos los progenitores, para que entiendan que no deberían vender a sus hijas por dinero ni preocuparse por el honor de sus familias. Tampoco deberían obligarles a casarse en cuanto llegan a la adolescencia sin tener en cuenta si eso les hará felices o no”.

UNICEF brinda asistencia jurídica a las niñas de Afganistán que luchan por defender sus derechos, además de dar apoyo a la capacitación laboral en los centros de rehabilitación juvenil y refugios de todo el país. UNICEF también ha realizado grandes inversiones en la educación de las niñas. Eso no ha resultado fácil, teniendo en cuenta que en Afganistán continúan aumentando los ataques contra las escuelas, los trabajadores sociales, las estudiantes y las maestras.

Renuencia ante el matrimonio precoz

Entre las sombras del conflicto, sin embargo, se perciben rayos de esperanza en todo el país. La escuela Abdul-ali-Mazari es uno de los muchos centros de enseñanza en los que abundan las niñas. Se les ve en las abarrotadas aulas y también en los espacios abiertos. Hoy en día hay más niñas afganas en las escuelas, lo que ha generado un grado mayor de conciencia sobre sus derechos y les ha otorgado más posibilidades de tomar decisiones sobre los temas que afectan sus vidas.

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Neelab, de 18 años de edad, se encuentra junto con su hija de tres años de edad en una casa refugio para mujeres afganas en Mazar-e-Sharif.

Los expertos sostienen que la educación es una vacuna social mediante la cual las niñas pueden defenderse del matrimonio precoz.

“La primera protección que ofrece la educación a las niñas es la conciencia sobre sus derechos”, afirma Farid Dastgeer, Oficial de Protección de la Infancia de UNICEF. “También es necesario que las niñas que completan sus estudios cuenten con más oportunidades, de manera que puedan ganar lo mismo que los varones de sus comunidades”.

La clave del éxito

Sin embargo, Dastgeer también formula una advertencia. “La paz”, dice, “es la clave del éxito en todas las esferas sociales, y especialmente en lo que respecta a la protección de la infancia. Cuando hay guerra, se reducen el acceso a las zonas rurales y las posibilidades de que nos enteremos cuáles son los problemas reales de los niños y niñas de esas regiones. Necesitamos la paz para que las comunidades puedan explicar cuáles son sus problemas y para que UNICEF y sus aliados pongan en práctica soluciones a los mismos”.

Lograr la paz no será una empresa fácil. Sin embargo, en Afganistán ya hay sitios donde las escuelas están llenas de niños y niñas, donde las familias pueden pasear libremente y sin peligro y donde la infancia no sufre alteraciones. En esas regiones de Afganistán el futuro de los niños y las niñas ya está en marcha.


 

 

Vídeo (en inglés)

Marzo de 2010: La corresponsal de UNICEF, Sarah Crowe, informa sobre las labores que lleva a cabo UNICEF para proteger a las niñas afganas de la violencia y el matrimonio precoz.
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Audio (en inglés)

19 de abril de 2010: El Oficial de Protección de la Infancia de UNICEF, Farid Dastgeer, habla acerca de los retos que plantea la escolarización de las niñas en Afganistán.
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