Afganistán

El Gobierno de Japón se alía con UNICEF en la ejecución del proyecto "Un millar de aulas” en Afganistán

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© UNICEF 2009/Walther
Sonia, de 13 años de edad, cursa el séptimo grado en la escuela secundaria femenina Soraya de Kabul, en Afganistán.

Por Cornelia Walther

KABUL, Afganistán, 17 de julio de 2009 - Sonia es una de las 2.800 alumnas de la escuela secundaria femenina Soraya, ubicada en el vecindario de Karta-i-Char, en Kabul. La niña, que sólo cuenta con 13 años de edad, ya sabe cuál es su vocación profesional.

“Cuando crezca, seré maestra”, afirma Sonia.

Gracias al apoyo de UNICEF y del Gobierno de Japón, es muy posible que Sonia pueda hacer realidad ese sueño. El 15 julio, una delegación encabezada por Masato Kitera, Director General de la Oficina de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, visitó la escuela Soraya para comprobar los logros iniciales del proyecto “Un millar de aulas”. 

El Gobierno de Japón ha canalizado mediante este proyecto ayuda financiera por valor de 24 millones de dólares desde enero para las actividades de educación en Kabul , que sufre una grave escasez de espacio para la enseñanza y el aprendizaje. Para diciembre, cuando el proyecto se haya ejecutado completamente, habrá beneficiado a más de 80.000 niños y niñas y a 48 escuelas de la ciudad.

La falta de centros escolares seguros

La escuela secundaria femenina Soraya cuenta con 41 aulas donde estudian más de 2.800 alumnas a cargo de 98 maestros y maestras. Para diciembre, la escuela tendrá 61 aulas, 24 despachos administrativos y un patio de recreo mejorado. El centro estará protegido por un muro con valla metálica.

UNICEF también colabora con la escuela suministrándole materiales de recreo, equipos para la práctica de deportes y diversos elementos de enseñanza y aprendizaje.

El proyecto “Un millar de aulas” también mejorará otros centros escolares de la capital afgana dotándoles de más seguridad y dándoles un carácter más acogedor para los niños y niñas. Durante los próximos seis meses, se construirán 1.000 aulas, 46 letrinas y 14 fuentes de agua en determinadas escuelas.

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Una delegación conjunta de representantes de UNICEF y de los gobiernos de Japón y Afganistán visita la escuela Soraya, donde sus integrantes comprobaron los primeros logros obtenidos por el proyecto “Un millar de aulas”.

Además, se suministrarán 40.000 pupitres y asientos, se construirán 40 patios de recreo nuevos y se brindará capacitación a unos 3.000 docentes.

Una sólida alianza

“Este proyecto ampliará aún más el grado de acceso a la educación de los niños y niñas afganos”, afirmó Catherine Mbengue, Representante de UNICEF en Afganistán.

“El impresionante logro que significa haber aumentado el número de matriculaciones escolares desde menos de un millón de alumnos en 2001 hasta más de seis millones este año fue posible”, según añadió  “gracias a la sólida alianza entre el Gobierno de Afganistán y sus aliados nacionales e internacionales, entre ellos el Gobierno de Japón y UNICEF”.

“Ese es el resultado de los esfuerzos y compromisos del Gobierno y de miles de maestros, incluida una cifra significativa de maestras, que trabajan denodadamente en más de 10.000 escuelas de todo el país”, agregó Mbengue. “UNICEF, la UNESCO y los demás aliados están decididos a apoyar este esfuerzo gigantesco en pro del acceso universal a la educación”.

Educación para todos

UNICEF colabora desde hace tiempo con el Ministerio de Educación de Afganistán para lograr esa meta. Las actividades conjuntas de mejoramiento de la infraestructura escolar, incremento de las aptitudes de los educadores y motivación de las familias para que matriculen a sus hijos –y especialmente a las niñas– son posibles en gran medida gracias al apoyo del Gobierno de Japón.

El Japón respalda desde hace mucho tiempo las labores de UNICEF en Afganistán, especialmente las actividades relacionadas con la educación y la salud. Desde 2000, las contribuciones del Gobierno de Japón a la labor de UNICEF en Afganistán han superado los 115 millones de dólares estadounidenses.

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Varias alumnas frente a la escuela secundaria femenina Soraya, en Kabul.

“Durante los últimos siete años, el Japón ha otorgado gran prioridad a la educación y ha respaldado las labores del Gobierno de Afganistán por medio de UNICEF”, comentó Kitera, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón. “Quiero expresar nuestro más profundo agradecimiento a UNICEF y al Ministerio de Educación por su trabajo conjunto en pro del incremento de el número de matriculaciones escolares en todo el país”.

“Al igual que estas niñas, mi hija va a la escuela, y me gustaría que todas ellas tuvieran oportunidades justas de acceso a la educación de buena calidad”, terminó diciendo el funcionario japonés.

Para Afganistán, donde más de una tercera parte de los niños de las regiones campesinas, y en especial las niñas, no asiste a clases, el logro de la educación para todos es una meta muy distante. Sin embargo, el proyecto “Un millar de aulas” avanza, aula por aula, hacia el sueño de la educación universal.


 

 

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