Afganistán

Historias reales

Los ex-niños soldados del Afganistán están ansiosos por encarar el futuro

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© UNICEF Afghanistan/2004/Mitani
Con apoyo del UNICEF, la ONG "Solidarité Afghanistan Belgium" (SAB) lleva a cabo un exitoso programa en el que participan 500 niños de la calle y ex niños soldados. Se trata de un programa que prepara a los niños para que sean electricistas.

Por Junko Mitani

NANGARHAR, 16 de agosto de 2004 - El uniforme militar luce demasiado grande en el delegado cuerpo de Abdul, cuyo nombre, como los de todos los niños que se mencionan a continuación, ha sido cambiado para su protección. Abdul, que no llega al 1,50 m. de estatura, tiene los hombros cargados. Cuando habla con otras personas, Abdul rara vez levanta la vista del suelo y casi nunca sonríe. Este niño afgano de 12 años de edad es el más joven de los 290 ex-niños soldados cuya desmovilización se produjo a principios de 2004 gracias a un programa que se pone en práctica en la provincia de Nangarhar, cerca de la frontera con el Pakistán, y que cuenta con el respaldo del UNICEF.

Abdul explica en voz baja: "Cuando cursaba el tercer grado, mi padre me dijo que tenía que aportar dinero para mi familia. No tuve más remedio que enrolarme en el ejército. Es que soy el más grande de mis dos hermanos y cuatro hermanas, y tengo la obligación de ayudar a mi familia. En el ejército, ganaba 800 afganis por mes (que equivalen a 16 dólares estadounidenses) y me dieron un uniforme, un par de zapatos y algo de comer". El salario mensual promedio de un trabajador afgano no calificado es de unos 100 dólares mensuales.

"Trabajaba en la cocina", sigue diciendo Abdul. "Lavando los vegetales, las ollas y los platos; le llevaba la comida a los soldados y limpiaba los pisos. Trabajaba todo el día y no tenía ninguna distracción. No me gustaba el ejército. Lo que yo quería era regresar a la escuela".
Según una encuesta realizada por el UNICEF y varios aliados en 2003, en el Afganistán había entonces unos 8.000 ex-niños soldados.

Aunque muchos de ellos ya se han separado de las fuerzas armadas por su propia voluntad, siguen necesitando ayuda y apoyo para poder reintegrarse en la vida civil. Algunos empuñaron armas y combatieron, pero muchos, como Abdul, prestaron servicio militar como no-combatientes, y se desempeñaron como cocineros, portadores, guardias y mensajeros. A veces fueron víctimas de la violencia, y algunos fueron testigos de escenas traumáticas.

"Mis tres deseos"

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Para los niños del centro de entrenamiento del programa SAB, llegó la hora de almorzar.

Los días de Abdul como efectivo del ejército terminaron de manera súbita. Muchos comandantes de unidades armadas aceptaron, a pedido del UNICEF, de diversas ONG aliadas y de los Comités Locales de Desmovilización y Reintegración, apoyar la desmovilización de los niños soldados y alentarlos a cursar estudios y a adquirir nuevos conocimientos prácticos. Abdul comenta: "Me sentí sorprendido y muy feliz. Y mi familia también estaba muy feliz por mí". Los niños así desmovilizados entregaron sus armas e inscribieron sus nombres en registros a cargo de los líderes comunitarios.

A Abdul, que ya no está en el ejército, se le pide que enumere tres deseos. Tras pensarlo cuidadosamente, el niño dice: "Quiero volver a la escuela. Quiero ser maestro. Pero si eso no fuera posible, quiero aprender a tejer alfombras para ganar mucho dinero". Después de su paso por el ejército, su preocupación por las finanzas de su familia sigue siendo tan intensa como antes de que se sumara a las fuerzas armadas.

Para dar apoyo a los niños vulnerables como Abdul, el UNICEF respalda un amplio programa de reintegración con la cooperación de sus aliados.

Programas exitosos de reintegración de los niños desmovilizados

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El centro de capacitación del programa SAB también ofrece a los ex-niños soldados y a los niños y niñas de la calle cursos de alfabetización. Aquí se ve a varias niñas en una de esas clases. Los niños asisten a sus cursos en aulas separadas

En las provincias de Jalalabad y Nangarhar, la ONG "Solidarité Afghanistan Belgium" (SAB), lleva a cabo, en cooperación con el UNICEF, un exitoso programa en el que participan 500 niños y niñas de la calle de 14 a 18 años de edad. Cada participante puede elegir el curso de capacitación profesional en el que participará. Se ofrecen cursos en carpintería, electricidad, soldadura, sastrería de costura y tejido de alfombras. Los niños y las niñas también pueden asistir a cursos de alfabetización básica, matemáticas, nutrición y cuidado de la salud, deportes, artes, teatro y canto.

En 2003, unos 6.000 niños y niñas vulnerables, entre los que figuraron ex-niños soldados, participaron en programas similares de reintegración en todo el Afganistán. El 2004, otros 5000 niños vulnerables toman parte en estos programas de reintegración.

"Es asombrosa la rapidez con que aprenden estos niños", comenta el señor Hubert Jourdan, codirector del centro del programa SAB. "Cuando llegaron aquí, hace seis meses, muchos estaban tristes y hasta deprimidos. Estaban constantemente preocupados acerca del dinero para sus familias. A menudo se sentían despreciados por la gente en la calle. Ahora, en cambio se divierten jugando voleibol, poniéndose al día en materia de educación escolar, aprendiendo algunas aptitudes con las que pueden ganarse la vida, jugando y hasta peleándose con sus amigos y amigas. Aprenden paulatinamente a relacionarse con otros niños y con los adultos en la vida diaria, y no sólo en el contexto del trabajo remunerado. Ahora pueden sonreír y reír".

Tras recorrer el centro del programa SAB, Abdul preguntó abiertamente: "¿Cuándo puedo ingresar en este programa?". Tras varios años de oportunidades perdidas, Abdul no tendrá que esperar mucho, ya que este programa, que recibe apoyo del UNICEF, comenzará a funcionar en su pueblo en septiembre de este año.


 

 

Enlaces

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