Afganistán
Historias reales
Los niños y las niñas del Afganistán que asisten a la escuela se benefician del
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| © UNICEF Afghanistan/Asad Zaidi |
| La señora Karin Sham Poo, Directora Ejecutiva Adjunta del UNICEF, administra una tableta antiparasitaria a una pequeña estudiante durante el inicio del primer programa nacional de eliminación de parásitos del Afganistán. |
Gracias a un nuevo programa que fue presentado hoy (martes 23 de marzo) en Kabul, cuatro millones de niños y niñas afganos que asisten a la escuela ya no corren el riesgo de adquirir lombrices. La Sra. Karin Sham Poo, Directora Ejecutiva Adjunta del UNICEF, junto con la Ministra de Salud de Afganistán, Su Excelencia Sohaila Sadiq, el Embajador del Canadá, Sr. Christopher Alexander, y los jefes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), inició una campaña nacional cuyo objetivo es desparasitar a los niños y las niñas que asisten a las escuelas del país.
Se cree que hasta el 60% de la población en edad escolar está infestada de parásitos, lo cual aumenta el riesgo de anemia y afecta la capacidad de concentración en los estudios, causando consecuencias negativas en el desarrollo de los niños y las niñas.
Esta campaña, una iniciativa conjunta entre los Ministerios de Salud y Educación, el UNICEF, la OMS y el PMA, aspira a beneficiar a más de cuatro millones de niños y niñas este año, administrando una dosis única del medicamento, cuyo costo es inferior a dos centavos de dólar por niño/niña. El tratamiento se administrará en las escuelas y pone de manifiesto que, aparte de su función educativa, la escuela desempeña un importante papel en otras esferas. Este programa está financiado con ayuda del Gobierno del Canadá y será complementado con programas educativos sobre salud e higiene, que se llevarán a cabo en las escuelas.
La Sra. Poo acogió la iniciativa diciendo: "El UNICEF considera que la escuela es un centro potencial de cambio social. Por eso, el aula es mucho más que un lugar para adquirir conocimientos básicos".
El Embajador Alexander resaltó la cooperación entre los ministerios afganos y los organismos de las Naciones Unidas, diciendo: "Lo que tenemos por delante es uno de los mejores momentos del Afganistán y las Naciones Unidas".
En todo el mundo, 150.000 niños y niñas mueren cada año por oclusión intestinal y otras complicaciones producidas por las grandes lombrices adultas. Sin embargo, millones más sufren de malnutrición, retardo en el crecimiento, anemia aguda, disentería, retraso en el inicio de la pubertad y problemas de aprendizaje y memoria a causa de las lombrices.
La transmisión es fácil, especialmente en los lugares que carecen de higiene e instalaciones sanitarias adecuadas. Al caminar descalzos, los niños y las niñas pueden contraer anquilostoma; al llevarse un dedo sucio a la boca, pueden ingerir huevos de ascáride. No es inusual que los niños y las niñas tengan hasta 1.000 anquilostomas, ascárides y tricocéfalos que agotan sus recursos sanguíneos y nutricionales.
Las lombrices afectan la nutrición de diversas maneras. Por una parte, al ingerir sangre, llevan a la pérdida de hierro y otros nutrientes. Por otra parte, producen cambios en el revestimiento de los intestinos, reduciendo la membrana superficial disponible para la digestión y la absorción, lo que impide que se absorban adecuadamente las grasas y algunos carbohidratos, proteínas y vitaminas (entre ellas, la vitamina A). Otras consecuencias de las lombrices son intolerancia a la lactosa e inadecuada utilización del hierro disponible. Después de una corta obra que los niños y las niñas pusieron en escena sobre los riesgos de la infestación de parásitos, la señora Karin Sham Poo, junto con la Ministra Sadiq y los jefes de la OMS y el PMA, administró a los niños y las niñas las primeras tabletas antiparasitarias.
Vídeo (en inglés )















