Afganistán
Historias reales
Las niñas afganas siguen volviendo a clase
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| © UNICEF Afghanistan/Premfors/2003 |
| Más de 4 millones de niños y niñas han regresado a las aulas en el Afganistán. En Herat, 5.000 niñas acuden a la Escuela Superior Maleka Jalaly. |
Son las 8 de la mañana un día de junio de 2003, y en la Escuela Superior Femenina Maleka Jalaly en ciudad Herat, al oeste del Afganistán, las clases ya han comenzado.
Tahera Hakimi mira a través de la ventana de su oficina en el primer piso y examina los grupos de niñas que se encuentran en el patio. Lleva 38 años enseñando; hace 18 años que es la Directora de la escuela Maleka Jalaly.
En 2002, 3.000 niñas se matricularon en Maleka Jalaly y en 2003 la cifra es de 5.000. El espacio es limitado y el edificio principal de la escuela tiene 12 clases, en las que caben 3.000 niñas en tres turnos diarios.
Tal vez la importancia del arte y la cultura en la historia de la ciudad explica la sed de saber que tienen muchos de sus jóvenes habitantes. En 2002, el primer año académico completo después de la caída de los talibanes, más de 250.000 niños y niñas volvieron a clase en la provincia de Herat.
En una de las clases recién pintadas de la escuela, las niñas tienen pupitres y bancos, una mejora considerable que también ha beneficiado a la mayoría de las escuelas del país. Incluso tienen un número suficiente de libros de texto para todas.
Pero los materiales pedagógicos se limitan a un mapa en la pared y un pequeño mapamundi de plástico. Y eso que se trata de una clase de undécimo grado. En dos años, estas estudiantes abandonarán escuela y deberían estar preparadas para la universidad.
La Directora Hakimi se muestra optimista sobre el futuro de la educación en Herat.
Las niñas: "el futuro de nuestro país"
"Incluso aunque no tengamos los recursos que necesitamos, encontraremos la manera de enseñar a nuestros estudiantes", dice. "Si no tenemos sillas, ni pupitres, ni clases, les enseñaremos bajo los árboles. Estas niñas son el futuro de nuestro país. Su educación es el futuro del Afganistán; y un poco de educación es mejor que nada".
La Sra. Toba, una maestra de geografía en la escuela femenina, cree también que las estudiantes saldrán adelante, en parte debido a la creatividad de maestros como ella. La Sra. Toba ha recibido la asistencia de un nuevo programa de capacitación de maestros dirigido por el Ministerio de Educación y el UNICEF.
Ella fue una de los capacitadores, e impartió información a sus compañeros sobre las nuevas técnicas orientadas hacia el niño y la necesidad de que las lecciones sean más interactivas y pertinentes para la vida de los estudiantes.
"El año pasado ni siquiera teníamos un mapa", recuerda. "Cuando tenía que mostrar los distintos países, los dibujaba en el suelo o en la pared. Siempre hay alguna manera de impartir la lección.
"Necesitamos más instalaciones y más materiales para nuestros maestros", dice. "Tenemos maestros excelentes pero no reciben el apoyo suficiente".
Promesas y paciencia
Pero en un sector educativo con tantas carencias, ¿por cuánto tiempo podrán estas niñas mantener su admiración y su respeto?
La Sra. Toba aconseja mantener el optimismo. "Las niñas me preguntan a menudo si serán tan buenas como los niños y niñas de otros países. Yo les digo que no se preocupen. Son inteligentes, e incluso sin instalaciones seguirán siendo inteligentes.
"Lo único que podemos ofrecerles es esperanza". Pero también tiene una advertencia que realizar. "La gente de otros países sabe que estamos comenzando a salir del atolladero. Todavía estamos tratando de ayudarnos los unos a los otros, los estudiantes, los jóvenes, todos nosotros. En el pasado, perdimos nuestro país y perdimos a nuestra gente.
"Ahora es el momento de recordar todo lo que perdimos a la gente de fuera del Afganistán, recordarles que todavía necesitamos su ayuda para poder salir adelante. Nos han prometido muchas cosas para ayudarnos a salir adelante y estas promesas no deben olvidarse".















