Túnez

Proteger el derecho a la educación de niños y niñas durante los disturbios en Túnez

Imagen del UNICEF
© REUTERS/Louafi Larbi
Un soldado hace guardia cerca de la escuela primaria Claude Bernard en la capital de Túnez.

Por Najwa Mekki

TÚNEZ, Túnez, 23 de febrero de 2011 – Después de los tres ataques que sufrió su escuela en dos semanas, Issam*, de 13 años de edad, admite que tiene miedo.

Las protestas populares en Túnez que comenzaron a mediados de diciembre en el interior de las regiones del país y, un mes más tarde, llevaron al derrocamiento del entonces Presidente del país, provocaron el cierre de las escuelas durante dos semanas.

La situación permanece inestable

Desde que las autoridades provisionales han entrado en funciones, las escuelas han comenzado a reabrirse. Ahora, tras unos días de huelgas, las clases en las escuelas están lentamente volviendo a la normalidad. Sin embargo, la inseguridad sigue siendo motivo de preocupación. Las escuelas de todo el país han informado de incidentes de robos, saqueos, incendios y ataques armados.

Issam y su hermana mayor, Imene*, de 14 años, van a la misma escuela en Gafsa, una ciudad a 400 kilómetros al sur de Túnez donde se han registrado varios ataques.

Se cree que la mayoría de los manifestantes son malhechores cuyo único propósito es desestabilizar el país. Según Imene, en una ocasión llegaron con cuchillos, palos y fragmentos de cristales. Incluso encerraron a los profesores en una habitación y se marcharon con la llave.

Pero entre los manifestantes también había estudiantes. “A algunos no les gustan sus profesores y no quieren regresar a la escuela”, dice Issam.

“Creo que algunas personas han equivocado el significado de libertad”, dice su hermana. “Tiene que haber un respeto mayor en la escuela”

El efecto en los niños

Se desconoce el número exacto de escuelas que han sido objeto de ataques durante los recientes disturbios. Sin embargo, UNICEF calcula que en 7 de las 23 regiones del país varias escuelas elementales han sido objeto de saqueos, daños o robos, y los peores incidentes se produjeron en Sidi Bouzid, el corazón de la revolución, donde seis escuelas primarias fueron saqueadas y quemadas parcialmente.

Más allá del daño sufrido por los edificios, estos acontecimientos han dejado también un impacto en los escolares de todo el país, muchos de ellos testigos directos de escenas de violencia. Para garantizar la seguridad de los niños, muchos padres y madres han decidido hacer guardia dentro de la escuela.

“Las escuelas no están exclusivamente para aprender”, dice la Representante de UNICEF en Túnez, Maria Luisa Fornara. “Una escuela amiga de la infancia es aquella en la que los alumnos se sienten seguros, pueden recibir una educación de calidad, participar y expresarse por sí mismos, y aprender a ser unos ciudadanos responsables”.

Las escuelas amigas de la infancia son también inclusivas, ya que acogen a niñas y niños con discapacidades y a quienes han abandonado los estudios. UNICEF trabaja con las autoridades tunecinas en la promoción de un modelo de escuelas amigas de la infancia en todo el país. 

UNICEF proporciona respaldo

UNICEF respaldará al Ministerio de Educación en la rehabilitación de las escuelas dañadas, proporcionando asistencia psicosocial a las niñas y los niños afectados, y propiciando el diálogo y el restablecimiento de la confianza y el respeto mutuos entre estudiantes y profesores.

Mientras tanto, Imene está preocupada. “Quiero que las cosas vuelvan a la normalidad”, dice la adolescente. “Tengo un examen importante este año y quiero aprobarlo”.

Tanto ella como su hermano están deseando que llegue el día en el que todo vuelva a la normalidad y puedan reanudar sus actividades diarias.

“Confío en que las cosas mejoren pronto”, dice Issam. “Esta situación está durando mucho”.

*Se ha cambiado el nombre de los adolescentes para proteger sus identidades.


 

 

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