Tailandia

Ataques contra las escuelas en el sur de Tailandia

Imagen del UNICEF
© UNICEF Thailand/2005/ Rodraksa
Una de las escuelas elementales de la provincia de Yala, que fue destruida por un incendio provocado en 2004.

Por Natthinee Rodraksa

YALA, Tailandia, 16 de agosto de 2005 – Los estudiantes que regresaron después de un largo receso de verano a la Escuela Ban, a las afueras de esta capital de provincia, esperaban con impaciencia su primer día de clases. Pero se encontraron con la sorpresa de descubrir que su escuela había sido reducida a cenizas en un incendio provocado.

Nee, un estudiante de 12 años, recuerda bien ese día: “Estábamos tristes y llorábamos por la pérdida de nuestra escuela. Era nuestro primer día después de las vacaciones... pero nuestra escuela había desaparecido”.

Alrededor de 4.400 niños y niñas han perdido sus escuelas, sus libros escolares y otros materiales pedagógicos debido a los incendios provocados. Desde que se renovaron los episodios de violencia a comienzos de 2004, la escuela Ban es solamente una de las 56 escuelas que han sufrido daños o han sido destruidas en los ataques provocados en las cinco provincias más sureñas de Tailandia.

Otra pérdida en esta situación es el sentimiento de seguridad de los niños. Sa, de 12 años, dijo que no se atrevía a salir de su casa después de las 8 de la tarde o caminar sola a la escuela por la mañana.

Los ataques no se ha limitado a los edificios escolares: alrededor de 70 empleados del sistema educativo, entre ellos maestros, administradores de escuela y bedeles, han sufrido asaltos.

La policía dice que la frecuencia general de la violencia en las provincias sureñas está en aumento, ya que aproximadamente 200 personas murieron asesinadas y otras 600 resultaron heridas como consecuencia de los incidentes violentos que se produjeron durante los primeros seis meses de 2005.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Thailand/2005/ Rodraksa
Unos estudiantes asisten a clase en una instalación provisional levantada después de que su escuela fuese destruida.

“Tengo que marcharme”

El gobierno de Tailandia ha levantado escuelas provisionales en los lugares donde las instalaciones fueron destruidas o sufrieran daños, y también ha proporcionado materiales educativos para reemplazar los que quedaron destruidos. UNICEF ha suministrado equipos para jugar al fútbol, voleibol y badminton en 30 de las escuelas afectadas, a fin de asegurar que los niños y las niñas sigan disfrutando de oportunidades recreativas.

La escuela de Ban funciona en la actualidad en una instalación provisional, y próximamente se construirá un edificio permanente para reemplazar el que fue destruido.

Algunas escuelas terminan las clases más temprano para evitar que los maestros tengan que viajar por la tarde. “Esto significa que los alumnos no están recibiendo la educación que deberían recibir”, dijo Somchai, Director temporal de la escuela Ban.

El gobierno ha desplegado las fuerzas de seguridad en muchas escuelas.

Sin embargo, más de 3.500 maestros que trabajan en las provincias de Yala, Pattani y Narathiwas han expresado su deseo de trasladarse a otro lugar.

“Mis padres están muy preocupados por mi seguridad y les gustaría que me trasladara”, dice Tip, una profesora de ciencias de la escuela Ban. “Aunque me gustan mucho los niños de aquí, tengo que marcharme”.

Nong, una de las estudiantes favoritas de Tip, comprende que su maestra quiera marcharse, pero todavía le ruega que se quede. “Cuando Tip se marche, ¿quién nos va a dar clase?”

(Los nombres en esta historia son ficticios.)


 

 

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