Tailandia

Consulta regional sobre la violencia contra los niños

Imagen del UNICEF
© UNICEF Thailand/2005
Los delegados exhiben un dibujo realizado por un niño que fue víctima de abusos

por Karen Emmons

Esta semana, jóvenes provenientes de 14 países se reunieron en Bangkok para hacer oír sus voces contra la violencia durante la Consulta Regional para Asia Oriental y el Pacífico, la sexta de las nueve consultas regionales que se llevarán a cabo este año. A la reunión asisten representantes de los gobiernos, las ONG, expertos regionales y otros, para debatir los resultados de las investigaciones más recientes sobre de la forma en que la violencia afecta a la niñez de la región y proponer medidas para reducir esa violencia.

BANGKOK, 14 de junio de 2005 – La prohibición de los castigos corporales en el hogar y en la escuela ocupa el lugar más importante del temario de la Consulta Regional sobre la Violencia contra los Niños de Asia Oriental y el Pacífico, que se lleva a cabo esta semana en la capital de Tailandia.

“Nunca se ha hablado de este tema tan abiertamente, ya que se trata de algo que se debate por lo general a puertas cerradas. Los niños tienen ahora la oportunidad de dar a conocer sus puntos de vista sobre el castigo corporal en el hogar", comenta Margarita Harou, de 17 años, que representa a Papua Nueva Guinea. Margarita forma parte del grupo del 26 delegados "menores de 18 años" que, junto a sus contrapartes adultas, representan a 14 países en la Consulta Regional.

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© © UNICEF Thailand/2005
Delegados "menores de 18 años" provenientes de 14 países participan en la Consulta Regional sobre la Violencia contra los Niños de Asia Oriental y el Pacífico, que se realiza en Bangkok, y comparten opiniones sobre cómo prevenir castigos corporales a los

Las recomendaciones y conclusiones de la Consulta Regional se integrarán en el Estudio sobre la Violencia contra los Niños del Secretario General de las Naciones Unidas. Ese estudio mundial sin precedentes investigará las consecuencias de la violencia concentrándose en los diversos ámbitos en que la misma puede ocurrir, y elaborará recomendaciones prácticas sobre políticas públicas destinadas a su eliminación.

Durante el periodo inaugural de sesiones de la reunión de tres días de duración, los delegados se refirieron a la importancia de la participación de los niños en este tipo de foros, así como en la toma de decisiones políticas contra la violencia. También presentaron sus principales recomendaciones con respecto al mejoramiento de la protección de los niños y los jóvenes:

  • Se deben prohibir los castigos corporales en los hogares, las escuelas y el sistema de justicia penal.
  • Los gobiernos deberían suministrar fondos para el establecimiento y el funcionamiento de organizaciones en las que los niños pudieran participar y tratar el tema de la violencia institucional.
  • Las Naciones Unidas, los gobiernos, las ONG y las comunidades deben compartir información y colaborar a los efectos de prevenir la violencia sexual contra los niños en el seno de sus familias. Las Naciones Unidas, los gobiernos, las ONG y las comunidades deben ayudar a los niños que han sido víctimas de la violencia sexual mediante la puesta en práctica de estrategias referidas a los gobiernos y las sociedades tradicionales, y mediante la sanción y aplicación de normas jurídicas estrictas contra quienes cometan abusos sexuales.
  • Elaborar normas sobre las condiciones de trabajo de los niños, los requisitos en materia de edad mínima para trabajar y disposiciones más severas para castigar a quienes violen tales normas. Llevar acabo cursos de capacitación para adultos sobre la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas.
  • Brindar en las escuelas educación acerca de los derechos de los niños. En cada escuela se debería vigilar y acatar las leyes y normas referidas a la tortura de los estudiantes. Y se debe dar orientación a los docentes acerca de los derechos de la infancia.

Muchos de los delegados juveniles han sufrido la violencia en carne propia. Ellos acudieron al foro en su carácter de activistas con el propósito de demandar que sus gobiernos y comunidades traten las cuestiones relacionadas con los derechos de los niños.

Hilda Wong, de Hong Kong, recuerda que, cuando tenía apenas ocho años, sus padres le pegaban con una vara cuando se enojaban por su desempeño escolar o por algunos de sus comportamientos inusuales. Dejaron de castigarla con la vara de madera cuando un médico descubrió que existía una relación entre su conducta inusual y un problema físico. Hilda, que ahora tiene 14 años, no se considera víctima de la violencia porque compara su situación con la de otros niños que fueron atados a árboles como castigo, o golpeados hasta que les salían moretones o sangraban.

Antes de la consulta, los jóvenes delegados participaron durante dos días en un cursillo práctico en el que prepararon su presentación y sus recomendaciones acerca de los temas relacionados con la violencia en la región que consideran más importantes. Se trata de un nuevo enfoque orientado a incrementar la participación auténtica de la niñez y la juventud.

 “Muchos niños de esta región ya habían participado en diversas actividades locales, regionales, y especialmente internacionales", señala Helen Veitch, que coordina la participación de los niños en la Consulta Regional. "Pero con frecuencia su presencia ha tenido un carácter estrictamente simbólico debido a que no han participado en el proceso de tomas de decisiones de esa reuniones".

“Si no participáramos se trataría de una total contradicción del significado de las Naciones Unidas y de la Convención sobre los Derechos del Niños, que nuestros gobiernos han firmado", explica Michael Sheehan-Bendall, de 17 años, quien forma parte de la Comisión nacional de jóvenes de Nueva Zelandia desde hace cuatro años.

La Organización Mundial de la Salud calcula que en todo el mundo unos 40 millones de niños menores de 15 años sufren las consecuencias de la violencia, el abuso y la negligencia.


 

 

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