Panorama general: Hacia finales de 2002 había ya 42 millones de personas infectadas con el virus del VIH/SIDA, de las cuales más de tres millones eran menores de 15 años. Por vez primera desde que comenzara la epidemia, la mitad de las personas afectadas por el VIH/SIDA eran mujeres y niñas. Sólo en 2002, el SIDA acabó con la vida de 2,5 millones de adultos y 610.000 niños.
Los jóvenes, en particular las niñas, han sido las más afectadas. La mitad de todos los nuevos casos de contagio -aproximadamente 6.000 cada día- se dan en jóvenes de edades comprendidas entre 15 y 25 años. En África subsahariana, por cada nuevo caso de contagio de un niño (de entre 15 y 24 años) hay dos niñas infectadas; en los países más afectados, la proporción es de cinco o seis niñas (de entre 15 y 19 años) por cada niño.
La mayor esperanza de vencer la epidemia reside en los jóvenes. En países como Etiopía, Uganda, Camboya, el Brasil y Zambia, las iniciativas dirigidas principalmente a los jóvenes han dado su fruto: en algunos casos, el índice de prevalencia ha disminuido hasta en una tercera parte.
El VIH/SIDA ha azotado de manera especialmente cruenta a África subsahariana, donde existen casi 30 millones de personas infectadas. En Botswana, Sudáfrica, y Zimbabwe, más del 60% de los niños de 15 años están expuestos a contraer el virus en algún momento de su vida. Nueve de cada diez niños y niñas que conviven con el VIH/SIDA son africanos.
El Caribe es la segunda región más afectada, con 420.000 casos. Los países más castigados son Las Bahamas, Guyana y Haití. La mayoría de los nuevos casos se da en mujeres de edades comprendidas entre 15 y 24 años.
Europa del Este y Asia central registran los mayores índices de crecimiento de la epidemia de VIH/SIDA, debido en gran parte al consumo de drogas por vía intravenosa. Casi un 80% de los nuevos casos de contagio registrados en la Comunidad de Estados Independientes entre 1997 y 2000 eran personas menores de 29 años. Las jeringuillas compartidas constituyen, al parecer, la principal vía de transmisión en estas regiones, así como en varios países de Oriente Medio y el norte de África.
En zonas de Asia y el Pacífico, los casos de contagio por VIH, que antes se reducían al ámbito de los usuarios de drogas de consumo intravenoso y los trabajadores del sexo, comenzaron a propagarse entre la población general. Si bien los índices de crecimiento del VIH registrados continúan siendo relativamente bajos, en China y la India se producen graves epidemias de carácter localizado que afectan a millones de personas.
La actividad sexual comienza en la adolescencia para la mayoría de las personas, muchas de las cuales carecen de información en materia de prevención. En África subsahariana, donde por cada niño que contrae el virus hay dos niñas, la mayoría de las niñas adolescentes encuestadas ignoraban que una persona con aspecto saludable pudiera ser seropositiva. En Ucrania, el 39% de las adolescentes nunca había oído hablar del SIDA o continuaba pensando que se transmitía por medios sobrenaturales.
Todos los días, casi 2.000 bebés sufren contagio por VIH durante el embarazo, en el alumbramiento o a través de la lactancia. Sin una intervención eficaz, aproximadamente un tercio de los recién nacidos de madres seropositivas contraen el virus. La mayoría de estos bebés morirán antes de cumplir 5 años.
En 2001, al menos el 15% de los niños y niñas de los países de África subsahariana habían perdido a uno o ambos progenitores como consecuencia del SIDA o por otras causas. Los niños que quedan huérfanos a causa del VIH/SIDA corren un mayor riesgo de padecer maltrato y explotación y están más expuestos al contagio. Debido al intervalo de 10 años que media entre el contagio y el fallecimiento, se prevé que el número de huérfanos continúe aumentando, como mínimo, durante la próxima década.
Un incremento de las tareas de prevención del VIH lograría proteger del contagio a 29 millones de personas para 2010, y contribuiría a disminuir en una cuarta parte el índice de contagio por VIH entre los jóvenes. Para poner en marcha amplios programas de prevención y atención, los países con un nivel de renta media y baja precisarían ayudas anuales de 10.500 millones de dólares hasta 2005 y 15.000 millones en 2007. En 2002, únicamente recibieron 3.000 millones de dólares.