La educación en las situaciones de emergencia

UNICEF sostiene que todos los niños, en todo el mundo, incluso los que viven en las circunstancias más peligrosas, tienen derecho a la educación. Cuando se garantiza que la instrucción escolar de los niños no sufre interrupciones como consecuencia de los conflictos armados o los desastres naturales se protege su derecho a la educación. También se trata de una manera eficaz de prestarles servicios esenciales de salud y alimentación, ayudarles a recuperar el sentido de la cotidianeidad e impartirles conocimientos y aptitudes para la vida práctica.

En los países en transición que salen de situaciones de conflicto, la educación puede resultar una herramienta muy útil para la transformación social, porque convoca a las partes previamente en pugna en apoyo de la protección de los derechos y el bienestar de todos los niños y niñas con vistas a un futuro mejor.

Sin embargo, y pese a todos sus méritos, la educación corre más peligro en los países afectados por los conflictos armados o los desastres naturales. A fin de asegurar la continuidad de la educación escolar de los niños, UNICEF colabora con sus aliados en la prestación de servicios básicos de educación de emergencia, entre ellos la distribución de los conjuntos de materiales conocidos como “escuelas en una caja”, tiendas de campaña que se emplean como aulas provisionales, etc.

UNICEF también aboga por enfoques estratégicos que no sólo restablezcan la educación escolar y todos los beneficios conexos que de ella reciben las poblaciones afectadas, sino que también ayuden a los países a reconstruir las instituciones y los sistemas que hayan sido destruidos por los desastres naturales o los conflictos armados.

Esos enfoques también requieren intervenciones estratégicas que ayuden a prevenir la repetición de las crisis y a disminuir el grado de fragilidad de los países que transitan de estados de crisis a situaciones de desarrollo normal.

La comunidad internacional, cada vez más consciente de que la educación debe formar parte integral de las labores de socorro posteriores a las situaciones de emergencia, ha respaldado el trabajo de UNICEF.

En diciembre de 2006, por ejemplo, el Gobierno de los Países Bajos anunció que en un lapso de cuatro años aportaría 201 millones de dólares a los programas de UNICEF de educación en situaciones de emergencia y de transición después de las crisis, lo que constituye la mayor donación individual que haya recibido el organismo en sus 60 años de historia.

Se calcula que esos fondos adicionales beneficiarán a unos 42 países de África, Asia, Oriente Medio, Europa Central y Oriental y la Comunidad de Estados Independientes y América Latina en situación de emergencia y de transición después de crisis.

Desde entonces, otros donantes han seguido el ejemplo de los Países Bajos. En 2009, por ejemplo, la Comisión Europea aportó unos cuatro millones de euros al Programa de educación en situaciones de emergencia y de transición después de las crisis.


 

 

Español Français