Darfur (Sudán/Chad). Región en crisis.

 

La ayuda a una población ignorada: los nómadas de Darfur

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sudan/2005/Townsend
Alí Fadah, el futuro jeque de su clan, montado en su camello en Darfur.

Por Dorn Townsend

FAGU, Darfur del Norte, Sudán, 17 de noviembre de 2005 – Poco después del comienzo del período escolar de otoño, los rebeldes rodearon la escuela interna nómada de Ibrahim Abdula y la incendiaron. Muchos de los condiscípulos de Ibrahim murieron. Sangrando de una herida de bala en el brazo derecho, que posteriormente le amputarían, el niño de 10 años huyó a lo intrincado del monte, donde reanudó su estilo de vida nómada -vagando por Darfur y pastoreando los camellos y cabras de su familia- que lo mantuvo alejado de la escuela durante dos años.

Aunque se ha prestado mucha atención a los millones de personas desplazadas internamente en Darfur, que perdieron sus hogares y a miembros de sus familias en ataques de las fuerzas del gobierno apoyadas por la milicia Janjaweed, se le ha prestado mucha menos atención a la gran población nómada de Darfur: más de un millón de personas que constituyen un cuarto de los habitantes de la región. Luego de haber sufrido por dos años la guerra civil, la mayoría de los integrantes de este grupo aún no ha recibido ninguna ayuda internacional, pese a haber indicios de que este segmento demográfico también está sufriendo enormemente.

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Mohamed Said y su hermana Eman.

Hasta ahora ha sido difícil obtener información sobre las necesidades de las zonas nómadas. Por cierto, parece una contradicción hablar de nómadas que tienen sus propias zonas. Después de todo, ya ellos se encuentran desplazados internamente: un grupo demográfico que está en constante movimiento a través del campo. Pero hasta que empezó la guerra, los nómadas de Darfur tenían alguna estabilidad en sus recorridos, pastoreando a sus rebaños a lo largo de las rutas migratorias tradicionales. Ahora esas migraciones usuales se han interrumpido. Por consiguiente, para llegar a los remotos nómadas de Darfur, es preciso viajar hasta regiones inexploradas. Encontrar a esos nómadas significa aventurarse fuera de los caminos para adentrarse en un paisaje irregular salpicado de abundantes arenas movedizas.

El resultado devastador es que los nómadas -particularmente las mujeres y los niños- se ven privados de lo que hasta aquí ha sido el acceso tradicional a la medicina y a la educación (en gran medida todos lo tenían en aldeas y rutas que ahora se encuentran abandonadas).

“Es importante que no tomemos partido en este conflicto”, dice Naresh Gurung, oficial residente del programa de UNICEF en Darfur del Norte. “Estamos aquí para ayudar a las mujeres y los niños afectados por la guerra”.

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Antes de que UNICEF proporcionara tiendas, los niños nómadas de Darfur asistían a clases debajo de los árboles.

UNICEF RESPONDE

En colaboración con Al Massar, una organización no gubernamental sudanesa que se ocupa de mejorar la vida de los nómadas, UNICEF es una de las primeras organizaciones internacionales que ha comenzado a ayudar a los nómadas de Darfur. Hasta el presente, esa ayuda ha incluido empeños tales como la apertura de nuevos pozos, así como el suministro de medicinas, adiestramiento y equipos para clínicas sanitarias en tiendas que se llevan a lomos de camello; si bien la mayor contribución de UNICEF ha sido en el terreno de la educación, donde ha costeado un creciente número de escuelas móviles.

Todas las tardes las aulas de lona se desmontan de los camellos, y maestros preparados por UNICEF imparten clases de 1ro. a 5to. grados. Estas escuelas enseñan árabe, matemáticas, historia, geografía e inglés a millares de niños y niñas nómadas. Dos años después de su encuentro con los rebeldes, Ibrahim Abdula estudia nuevamente en una de estas escuelas nómadas y, para hacer sus tareas a lo largo de los últimos meses, ha aprendido a escribir con la mano izquierda.

“Cuando las comunidades nómadas fueron atacadas, huyeron al campo, no a los campamentos [de refugiados]”, dijo Fatima Sad, una maestra de una escuela móvil. “Los alumnos y los padres querían que sus hijos se educaran, pero hasta hace poco no había habido ninguna oportunidad”.


 

 

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