La tarea de eliminar el tétanos de la madre y neonatal

François Gasse, M.D., François Gasse, oficial superior de proyectos e inmunización del UNICEF

P: ¿Por qué es una prioridad para el UNICEF eliminar el tétanos de la madre y neonatal?

GASSE: De algún modo, es un problema ético. Los afectados por el tétanos son a menudo habitantes de lugares remotos en los países más pobres e ir hasta el fin del mundo cuesta más. Por lo tanto, a estas personas todavía no les ha llegado la vacunación sistemática y suelen tener dificultades para acceder a los servicios de asistencia sanitaria. Son las poblaciones menos importantes para los políticos y con frecuencia la actitud oficial es negar el problema.

En segundo lugar, la eliminación del tétanos de la madre y neonatal es algo que está totalmente a nuestro alcance. El tétanos es una enfermedad absolutamente evitable. La vacuna del tétanos toxoide es extremadamente efectiva y existe desde hace casi 80 años. También tenemos más flexibilidad con la vacuna porque no requiere una cadena de frío tan rígida –el tétanos toxoide puede recorrer largas distancias y soportar mayores fluctuaciones de temperatura.

P: ¿Cuál es la repercusión del tétanos de la madre y neonatal a nivel mundial?

GASSE: A principios de la década de 1980, murieron a causa del tétanos 800.000 recién nacidos y 70.000 madres en 160 países en vías de desarrollo. En 2001, el tétanos mató a 200.000 recién nacidos y a 30.000 madres. Estas cifras puede que sean incluso mayores puesto que el tétanos es un asesino invisible: muchas de las muertes tienen lugar en las casas y no quedan registradas.

P: ¿Qué papel desempeña el UNICEF en el esfuerzo mundial por eliminar el tétanos antes del 2005?

GASSE: El tétanos siempre va estar presente, con lo que nunca se puede dejar de vacunar. Nuestros esfuerzos están centrados en buscar una manera viable para consolidar y repartir vacunas de forma sistemática. El UNICEF está muy involucrado en la obtención y el reparto de las vacunas. Garantizamos la cadena de frío, educamos a los trabajadores sanitarios, y ofrecemos apoyo técnico. La vacunación sistemática y la mejora en la higiene durante el parto son imprescindibles para eliminar la enfermedad. Creo que todos los países deberían ser autónomos a la larga, pero de momento el UNICEF está ahí para darles apoyo.

P: ¿Cuáles son los retos?

GASSE: Para el tétanos, uno de los mayores retos es crear una demanda, movilizando a las comunidades para que se vacunen. Podemos ir a un pueblo con vacunas y que nadie venga. Tratamos en muchas ocasiones con poblaciones que son analfabetas o no están informadas sobre el tétanos. También hay una asociación mística muy profunda con esta enfermedad que puede hacer difícil a las comunidades el apreciar la relación causal entre las prácticas del parto y la enfermedad.

Algunas comunidades ven las convulsiones causadas por el tétanos y piensan que el niño está poseído. O si no, lo achacan a algo que haya hecho la familia. En algunas partes del Sudán, llaman al tétanos el “pájaro negro”. Morían tantos niños y niñas del tétanos en una misma zona, que hasta tenían un cementerio especial para ellos. Después de que fueron los vacunadores, la enfermedad desapareció. Entonces las comunidades dijeron: “El pájaro negro se ha ido volando”.

P: ¿Qué hace el UNICEF para movilizar a las comunidades para que se vacunen?

GASSE: Nos hemos dado cuenta de que debemos dirigirnos a quienes toman las decisiones clave. A menudo serán los líderes religiosos, el marido, o incluso la suegra. Necesitamos que nos acepten. Esto es fundamental para la vacunación de las madres porque vacunamos a mujeres de edad fértil. Las comunidades a veces sospechan que las mujeres van a ser esterilizadas. Muchas veces debemos convencer primero al líder comunitario. Por ejemplo, si el líder nos permite que vacunemos a su hija que aún no se ha casado, esto puede ser muy efectivo.

P: ¿Cómo puede el UNICEF llegar hasta las mujeres y niños en las zonas más remotas?

GASSE: Puede ser muy difícil con el personal del que actualmente disponemos. Uno de nuestros mayores problemas es encontrar suficientes trabajadores sanitarios, no sólo por la cantidad sino también por su género. En algunos países, las mujeres se niegan a que les vacunen trabajadores sanitarios masculinos. Otras mujeres se quedan en casa y el personal sanitario debe ir a sus hogares. Todas las campañas suplementarias del TT en zonas de alto riesgo dirigidas a mujeres en edad fértil utilizan jeringuillas auto-desechables (inyectables que bloquean el émbolo después de un único uso) o dispositivos pre-ajustados, de una sola inyección y que por lo tanto previenen la reutilización y cualquier nueva infección de enfermedades de transmisión sanguínea.

Confiamos en que los inyectables pre-llenados, como el UniJect, nos permitan aumentar el número de vacunadores. El UniJect es una burbujita de plástico con una aguja pequeña. Es mucho más fácil de administrar que una inyección tradicional y podemos capacitar a estudiantes y a otras personas para su uso correcto. El aparato no se puede utilizar dos veces con lo que no hay peligro de propagar la enfermedad por un doble uso. También será de gran ayuda para superar la resistencia a las vacunaciones por temor a las agujas. Algunas mujeres nos dicen, “Oh, no, no puedo aceptar esta vacunación por motivos espirituales”. Sin embargo, la verdadera razón es que temen la inyección.

P: ¿Dónde se encuentran los lugares problemáticos para el tétanos de la madre y neonatal?

GASSE: Básicamente los países con el menor índice de alcance de vacunación tienen el mayor problema. Hoy en día, 54 países aún son problemáticos. Normalmente los que corren más peligro son los países en guerra o aquellos con inestabilidad civil como el Afganistán, Angola, el sur del Sudán, Somalia, y la República Democrática del Congo. Debido al conflicto, estos países tienen poca o ninguna infraestructura y un bajo nivel de alfabetización.

P: ¿Cuáles son los éxitos del tétanos de la madre y neonatal?

GASSE: Hay muchos países que han conseguido eliminarlo con sus propios recursos, la mayoría sin que se les reconociese su logro. Es un triunfo silencioso contra un asesino silencioso. Me ha sorprendido el progreso que se está haciendo en Indonesia, la India y Bangladesh. En 1990, Indonesia ocupaba el segundo lugar en el mundo de víctimas por el tétanos. Hoy en día, ha logrado eliminar el 80% en 360 distritos. En 1987, Bangladesh tenía el tercer número más alto de casos estimados de tétanos y sólo el 7% de las mujeres recibían protección. Ahora la cifra ha aumentado al 85%. Es un programa fantástico, donde trabajadores de Bangladesh, a los que se les paga sólo unos centavos, se van hasta zonas muy remotas. Allí, el programa de vacunación se ha considerado un milagro.