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Inmunización

Inyecciones seguras

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Número aproximado de inyecciones anuales a nivel mundial: 16.000 millones

Inyecciones con propósitos terapéuticos: del 90 al 95%

Inyecciones para vacunación: del 5 al 10%

Inyecciones de sangre y productos derivados de la sangre: 1%

Cifra aproximada de infecciones anuales por inyecciones faltas de higiene

Hepatitis B: 21 millones de casos

Hepatitis C: 2 millones de casos

VIH: 250.000

Cifra aproximada de muertes anuales: 1,3 millones

El problema: Sobre todo no hacer daño

La prioridad esencial de cualquiera de las campañas de vacunación sistemática o colectiva es asegurarse de que los niños y niñas no son objeto de riesgos mayores mientras se llevan a cabo estas medidas de salvamento. En pocas palabras, las inyecciones con propósitos preventivos como la vacunación deben “sobre todo no hacer daño”. En la vacunación casi siempre se utiliza la inyección porque la mayoría de las vacunas no se pueden administrar por vía oral.

Las inyecciones con fines curativos, además de ser poco fiables, con frecuencia se utilizan mal o más de la cuenta. Los médicos recetan inyecciones innecesariamente en casos en los que existe la alternativa oral. Algunos creen que sus pacientes prefieren las inyecciones. Otros lo hacen porque de esa manera aumentan la tarifa que cobrarán por sus servicios.

La falta de higiene en las inyecciones y en la eliminación de los residuos sanitarios se produce tanto en situaciones preventivas como en las terapéuticas, poniendo en riesgo de contraer enfermedades a través de la sangre a los niños y niñas, a los trabajadores sanitarios y a las comunidades. El resultado: millones de niños y niñas están innecesariamente expuestos a enfermedades infecciosas, como la hepatitis B, la C y la provocada por el VIH. Las enfermedades como la hepatitis B y la C pueden causar ictericia (piel y ojos de color amarillento) pero luego no presentar otros síntomas durante décadas. Sin embargo, después de 40 años pueden desarrollar una enfermedad crónica de hígado o un cáncer. La única manera de garantizar la seguridad de una inyección es utilizar una aguja, una sola jeringuilla por cada niño o niña.

Las jeringuillas auto-desechables (AD), o retráctiles, que bloquean el mecanismo después de haber sido usadas, son los dispositivos más seguros para inyecciones porque sólo se pueden utilizar una vez. Sin embargo, muchos países no se las pueden permitir y continúan utilizando jeringuillas de cristal o las desechables convencionales. Estos equipos a menudo se usan varias veces, se reciclan o se revenden. Una de las razones habituales es la falta de agujas y jeringuillas unida a la ignorancia de los riesgos. Algunos vuelven a usar las agujas y las jeringuillas simplemente por ahorrar, sin darse cuenta de las posibles consecuencias. Por ejemplo, los trabajadores sanitarios a veces creen que pueden usar la misma jeringuilla para inyectar a otros miembros de la familia o que, lavándolo con jabón, pueden esterilizar el material sanitario.

El segundo riesgo lo corre el personal sanitario al administrar la vacuna. En el pasado, los trabajadores sanitarios cubrían la aguja después de cada inyección para proteger a quienes recogieran o pudieran entrar en contacto con los residuos sanitarios. Sin embargo, las encuestas muestran que más del 80% de los trabajadores sanitarios han tenido al menos un accidente con agujas al colocarles la capa protectora, corriendo el riesgo de infectarse. Por ultimo, si las jeringuillas no se recogen y tiran adecuadamente, cualquier miembro de la comunidad puede estar en peligro. Los niños pueden jugar o pisar los instrumentos infectados y quedar expuestos a cualquier enfermedad.

La solución: jeringuillas auto-desechables, una adecuada eliminación de residuos y educación

En 1999, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el UNICEF y el Fondo para la Población de las Naciones Unidas (UNFPA) emitieron una declaración conjunta esbozando una estrategia para fomentar una práctica segura de inyección y de eliminación de residuos. Las organizaciones instaron a todos los países a que empezasen a utilizar jeringuillas auto-desechables en la administración de vacunas, y contenedores anti-perforantes para la recogida de residuos e instrumental sanitario. Las jeringuillas auto-desechables sólo se pueden utilizar una vez y por lo tanto presentan un riesgo muy bajo de transmisión de enfermedades de la sangre. Las cajas de seguridad disminuyen la probabilidad de accidentes con las agujas entre el personal sanitario o el público en general y previenen la contaminación ambiental. El criterio del UNICEF y sus asociados es el de “envolver” estos materiales sanitarios con campañas colectivas y sistemáticas para ofrecer ambos elementos mencionados junto con vacunas de buena calidad.

Las campañas colectivas de vacunación, como la de Días de Inmunización, plantean el problema de la seguridad de la inyección única. A veces, el sistema de recogida de residuos in situ no es suficiente para manejar el enorme volumen de basura que se genera durante estas campañas donde se vacunan millones de personas en un corto periodo de tiempo. En esos casos, el UNICEF colabora con sus asociados, con los gobiernos y las comunidades locales para crear espacios adicionales, cavando nuevos pozos en donde enterrar la basura o edificando incineradores para quemar las cajas de seguridad. Estos servicios pueden utilizarse luego por los sistemas locales de la salud para el manejo de residuos.

Otro componente esencial de esta estrategia es la promoción de los sistemas de seguridad de los inyectables. El UNICEF colabora con sus socios para educar a los gobiernos, trabajadores sanitarios y público en general, del riesgo de usar inyecciones sin garantía sanitaria y del beneficio de utilizar un equipo seguro. El objetivo a corto plazo es que en todas las vacunaciones que se efectúen antes de 2003 se utilicen jeringuillas auto-desechables. Dos circunstancias han contribuido a que este objetivo sea más realizable en las naciones pobres: el precio de las jeringuillas ha bajado, y GAVI ha asignado fondos a 74 países en desarrollo clasificados por esta Alianza, que deseen comprar jeringuillas auto-desechables en los próximos tres años.

Objetivo:

La OMS, el UNICEF y UNFPA recomendaron que para 2003 todos los países tenían que utilizar jeringuillas auto-desechables.

Asociados:

La Red Mundial de la Inyección Segura (SIGN) es una coalición de las organizaciones de las Naciones Unidas, de las no gubernamentales, de los donantes y las universidades que colaboran para reducir el uso excesivo de las inyecciones y prevenir el efecto adverso de prácticas inseguras es:  www.injectionsafety.org

[Fuentes: SIGN, la Hoja de datos de la OMS revisada, la declaración conjunta de OMS-UNICEF-UNFPA sobre el uso de las jeringuillas auto-desechables en los servicios de vacunación].