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Inmunización

Tétanos de la madre y neonatal

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La enfermedad:

Llamada en el Antiguo Testamento “la muerte del séptimo día”, el tétanos neonatal ataca rápidamente, matando al bebé poco después de nacer. El tétanos se adquiere cuando la bacteria Clostridium tetani, entra en el cuerpo a través de un corte o un pinchazo en la piel. Las esporas de la bacteria son ubicuas – viven en la tierra, en el estiércol, en las heces – y el tétanos puede afectar a cualquiera. La bacteria produce una toxina (veneno) que ataca al sistema nervioso central. El recién nacido puede infectarse con el tétanos debido a la falta de higiene en las prácticas del nacimiento, como la de cortar el cordón umbilical con instrumentos sin esterilizar o manipularlo con apósitos contaminados. Si las esporas penetran, la infección puede propagarse provocándole al niño o niña una muerte dolorosa y rápida. Las madres también pueden infectarse con el tétanos si el parto carece de seguridad y de higiene, circunstancias en las que la espora bacteriana está presente. Al tétanos se le llama el “asesino silencioso” puesto que muchos recién nacidos y madres mueren en sus casas y, por lo tanto, ni su nacimiento ni su muerte quedan registrados.

Síntomas:

La apariencia de un recién nacido infectado por el tétanos es absolutamente saludable. El primer signo suele llegar dos o tres días después, cuando la mandíbula del bebé y sus músculos faciales se endurecen por el veneno del tétanos. La boca del bebé adquiere rigidez hasta quedarse “bloqueada” (de ahí el nombre de “trismo” con el que se le conoce al tétanos) impidiéndole la lactancia. A veces, el cuerpo del recién nacido se arquea o se queda rígido, llegando a sufrir espasmos con estímulos como la luz, el sonido o el tacto. Y, por último, incapaz de respirar, el bebé morirá. Entre el 70% y 100% de las muertes se producen entre la primera y la cuarta semana de vida del neonato.

Vacunación:

El tétanos de la madre y neonatal es totalmente prevenible a través de la vacunación y de las prácticas higiénicas de parto. El tétanos toxoide (TT), la vacuna que protege del tétanos a la madre y al recién nacido, es una versión destoxificada del veneno que causa la enfermedad. Ha estado disponible desde hace décadas y se suele administrar a niños menores de un año combinada con la de la difteria y la tos ferina (DTP), y como un simple antígeno (TT) a las mujeres como parte de su control prenatal.

A las mujeres se les recomienda cinco dosis de TT para lograr una protección permanente contra el tétanos. Sin embargo, en zonas donde esto es bastante difícil de llevar a cabo, la estrategia se centra en la administración de tres dosis de TT a las mujeres en edad fértil, ofreciéndoles al menos 15 años de protección (los principales de la edad fértil). Si la madre está protegida pasará su inmunidad al neonato que quedará asimismo protegido durante sus primeros meses de vida; luego, se le aplicará la pauta de inmunización de 4, 6 y 10 meses para reforzar su inmunidad.

Objetivo:

Eliminar el tétanos de la madre y del neonato antes de 2005.

Asociados:

El UNICEF está entregado a la erradicación del tétanos de la madre y neonatal como un problema de salud pública, una meta compartida por nuestros asociados, incluidos la OMS, el UNPFA, Becton Dickinson (BD), la Fundación Gates, el Fondo de Estados Unidos para el UNICEF y gobiernos de todo el mundo. La principal misión del UNICEF consistirá en procurar el apoyo técnico y financiero a los programas nacionales de erradicación del tétanos de la madre y neonatal.