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Inmunización

La vitamina A

next Archana Dwivedi, Oficial de Proyectos, Nutrición de la madre del UNICEF

P: ¿Qué papel representa la vitamina A en la salud del niño y en su desarrollo?

R: La vitamina A es una vitamina soluble a la grasa que se encuentra en la carne, en el hígado, en los productos lácteos, en los huevos, en la fruta, en las verduras de hoja verde y en el aceite de palma roja. Mucha gente está familiarizada con la relación entre la vitamina A y la ceguera, pero el micronutriente también juega un papel crucial al estimular el sistema inmunológico. Si los niños no tienen suficiente vitamina A, su capacidad para resistir enfermedades como la diarrea, el sarampión y las infecciones respiratorias agudas está enormemente obstaculizada. El aumento de ingesta de vitamina A en poblaciones con avitaminosis A (VAD) puede reducir la mortalidad infantil por dicha enfermedad en un 23%, o casi una cuarta parte de las muertes de los niños y niñas. Sin contar el número de niños que evitarían estar en un hospital y perder días de clase.

P: ¿Cuáles son las metas del UNICEF, a largo y a corto plazo, para combatir la VAD?

R: Nuestro objetivo a corto plazo es duplicar, antes de 2005, el número de países que hayan realizado dos series anuales de suplementos de vitamina A con un alcance mayor del 70% en niños de seis a 59 meses. Nuestro punto de referencia es 1999, fecha en la que 10 países lograron esta cobertura. Para 2005, esperamos aumentar este número a 20 países que tengan programas sostenibles de vitamina A. La meta a largo plazo es eliminar la deficiencia de vitamina A antes de 2010.

P: ¿Cómo alcanzará estas metas el UNICEF?

R: Hay tres estrategias: diversificar los alimentos, fortificarlos y administrar suplementos de vitamina A. La lactancia se incluye en la categoría de diversificación de alimentos, porque en ese periodo los bebés reciben mucha vitamina A. El UNICEF se ha preocupado sobre todo por enriquecer y suplementar la vitamina A. Nos centramos en los niños y niñas desde los seis meses a los cinco años de edad y también en madres embarazadas o lactantes.

El efecto de la vitamina A es más intenso durante los primeros tres años de vida y luego en las mujeres embarazadas más necesitadas de vitaminas y minerales, tanto para ellas mismas como para el feto. De manera que buscamos maneras diferentes de aumentar la ingesta de vitamina A de estos dos grupos. El suplemento de vitamina A es la base del “programa” de la vitamina A: comprobamos entre los alimentos que comen los que son ricos en esa vitamina y tratamos de iniciar un programa que fortifique o enriquezca el contenido de vitamina A de varios alimentos.

P: ¿Cuál es el papel del UNICEF en el suplemento de vitamina A?

R: Con un coste de sólo unos pocos centavos por cápsula, la vitamina A es un método extremadamente eficaz y barato para enfrentarse a la VAD. El UNICEF llevaba tiempo apoyando el suplemento de vitamina A pero en 1997 expandimos nuestro programa a una mayor escala tras recibir una donación de la Iniciativa de Micronutrientes con base en Canadá que nos suministró todas las cápsulas que necesitamos. Ya hemos visto un gran progreso en el programa. Hoy en día, el UNICEF apoya al 95% de los suplementos de vitamina A del mundo para países en desarrollo, procediendo el grueso de las subvenciones de la Iniciativa de Micronutrientes. La Agencia para el Desarrollo Internacional de Canadá (CIDA) también ofrece fondos para los programas de suplemento de vitamina A.

P: ¿Cómo se lleva a cabo la administración del suplemento de vitamina A?

R: Las cápsulas de vitamina A tienen una especie de pequeña plumilla en uno de sus extremos; la cortas con tijeras y echas las gotas de vitamina A en la boca del niño. La Organización Mundial de Salud (OMS) ha establecido pautas de dosis: cada niño de entre seis y 11 meses tiene que recibir 100.000 unidades internacionales (IU) de vitamina A. Esto aumenta a 200.000 UI cada seis meses desde los 12 a los 59 meses de edad.

A lo que aspiramos con la dosis cada seis meses es a la prevención pero también tenemos regímenes específicos para niños que tienen el sarampión o que padecen una grave desnutrición. Con el sarampión, por ejemplo, el niño o niña recibe 200.000 UI desde el momento que se lo diagnostican y la misma dosis al día siguiente. También estamos apoyando a las mujeres en el periodo inmediato después del parto, administrándoles 200.000 IU después de dar a luz.

P: ¿En qué consiste el enriquecimiento de la vitamina A?

R: Las poblaciones en países industrializados reciben un suministro abundante de vitamina A, no sólo en la dieta natural sino también a través del enriquecimiento de alimentos como margarinas y aceite vegetal o de canola. Muchos países de América Central, Guatemala u Honduras, por ejemplo, han tenido un gran éxito enriqueciendo el azúcar. Otros alimentos que suelen enriquecerse son la harina y los aceites.

Para tener un programa de enriquecimiento que tenga éxito, tienes que descubrir un plato habitual que la mayoría de la población coma y que esté preparado de tal manera que facilite su enriquecimiento. Antes de que cualquiera de estos alimentos habituales enriquecidos se presenten en una comunidad, se llevan a cabo pruebas rigurosas que certifiquen que el enriquecimiento no ha cambiado la naturaleza básica de la comida: su sabor, su color o sus propiedades de cocinado.

P: ¿Cómo determina el UNICEF que una población tiene un problema de VAD?

R: Hay señales clínicas como la xeroftalmia, u opacidad de la córnea, y ceguera nocturna en mujeres embarazadas y niños. OMS ha decidido que la existencia de más de un 2% de ceguera nocturna en mujeres embarazadas se puede considerar un problema de salud pública entre la población. La otra evaluación es bioquímica – podemos mirar los niveles de suero-retinol en la sangre. Usamos todos estos indicadores a la hora de determinar si iniciamos o no un programa de enriquecimiento de vitamina A.

Realizar un estudio por todo el país puede resultar muy caro y llevar mucho tiempo, por lo que a menudo usamos un indicador más amplio pero eficaz – el índice de mortalidad de los menores de cinco años (U5MR). Sabemos por experiencias anteriores y por datos referenciales que cualquier país con un U5MR por encima de 70 muertes de cada 1.000 nacimientos de niños vivos, debería asumir la avitaminosis A como un problema de salud pública y tomar las medidas necesarias.

P: ¿De qué manera colabora el UNICEF con los gobiernos para la puesta en marcha de los programas de vitamina A?

R: Normalmente cada país tiene unas normas respecto a los micronutrientes que incluyen las tres estrategias. El UNICEF ayuda a hacerlas operativas. Para el suplemento vitamínico consideramos las estrategias de reparto, por ejemplo, combinar el programa con un Día Nacional de la Vacunación, un Día de la Salud Infantil integrado, o un Día del Micronutriente. En algunos casos es posible incorporarlos a los servicios sanitarios sistemáticos. Apoyamos la planificación logística, proveemos los suplementos y después ayudamos al control y la evaluación de todo el sistema.

P: Díganos algunos ejemplos de programas llevados a cabo con éxito

R: Tanzania es un buen ejemplo de un programa integrado. Ese país celebra los Días de la Salud Infantil en los que se abordan problemas relacionados con el paludismo, la anquilostomiasis, la vitamina A y el crecimiento. El componente de la vitamina A ha tenido mucho éxito – Tanzania consiguió más del 80% en las dos series de 2002. El programa se desarrolla en función de la comunidad: no se lleva a cabo todo en un día, sino en un periodo de una o dos semanas. Cada distrito elige dentro de ese marco de tiempo los días que les interesan.

Nepal y Viet Nam han llevado a cabo con éxito programas de suplemento de vitamina A durante años. En África occidental, el Níger ha celebrado los Días de Micronutrientes en los que, además de suministrar suplementos de vitamina A, también se hacían pruebas en la sal para controlar el yodo (la deficiencia de yodo puede provocar encefalitis y retraso mental, impedir el crecimiento del niño y causar bocio, además de aumentar significativamente los riesgos del nacimiento de niños muertos y el aborto para las mujeres embarazadas) y el ácido fólico de hierro (una falta de hierro o anemia por deficiencia de hierro, eleva notablemente el riesgo de que las mujeres mueran durante el parto y de que los recién nacidos nazcan con poco peso, no crezcan o tengan un desarrollo físico pobre).

P: ¿Cuáles son algunos de los obstáculos para poner en marcha los programas de vitamina A?

R: Uno de nuestros retos es educar a los gobiernos, a los profesionales de la salud, a los políticos y al público sobre las deficiencias de vitaminas y minerales que muchas veces están ocultas. Con la vitamina A también debemos explicar los beneficios de los suplementos y hacer desaparecer cualquier temor entre el público de que sea peligroso para los niños.

Tenemos que disipar la mala información pública sobre la toxicidad de la vitamina A. Es posible que al recibir demasiada vitamina A se sientan efectos secundarios como aturdimiento o trastornos intestinales, pero jamás se ha documentado ningún caso de mortalidad infantil por exceso de vitamina A.

P: ¿Cuáles son los socios más importantes del UNICEF en la programación de la vitamina A?

R: El UNICEF trabaja con una red informal de donantes y organizaciones internacionales en la Iniciativa Global de Vitamina A. Entre los asociados se encuentran la Iniciativa de Micronutrientes (MI), la Agencia de Desarrollo Internacional Canadiense (CIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencias de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). También colaboran el Departamento para el Desarrollo Internacional (DFID), el gobierno del Reino Unido y el holandés.

En este grupo deliberamos y coordinamos dónde dirigir la programación, su promoción y la búsqueda de patrocinio. También contamos con otras muchas organizaciones, como Helen Keller International, un importantísimo socio para la puesta en marcha de programas sobre la vitamina A, así como investigadores en las universidades de Cornell y Johns Hopkins, expertos con los que podemos contar.