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Inmunización

Escasez de vacunas

next Stephen Jarrett, Director adjunto de la División de suministros del UNICEF

P: ¿Por qué el suministro de vacunas se ha convertido en un asunto decisivo para el UNICEF?

Jarrett: Estamos especialmente preocupados por el futuro del suministro de vacunas. El UNICEF costea alrededor del 40% de la demanda mundial de vacunas infantiles. En 2002, el UNICEF procuró más de 2.000 millones de dosis a casi 100 países en vías de desarrollo. Ya hemos padecido temporalmente escasez de vacunas en varias ocasiones y al parecer se está convirtiendo en un problema internacional.

P: ¿Cómo se ha llegado a esta situación de escasez de vacunas?

Jarrett: Una de las razones es que en los últimos cinco o seis años los países industrializados han comenzado a utilizar vacunas diferentes de las que se usaban en la mayoría de los países en vías de desarrollo. Dos ejemplos de ello son las vacunas para la tos ferina y la del sarampión. En Estados Unidos, por ejemplo, el precio de una vacuna de dosis combinada del sarampión, paperas y rubéola (MMR) puede costar hasta 28 dólares, mientras que el UNICEF compra la dosis simple de sarampión a diez centavos de dólar. Una tercera vacuna, Bacille Calmette-Guérin (BCG), que se usa para la tuberculosis infantil, ya no se utiliza en muchos países industrializados por la escasa incidencia de la enfermedad.
Las vacunas que suministra el UNICEF a los países en vías de desarrollo son de muy alta calidad. Todas proceden de productores pre-cualificados por la OMS. Otra de las razones por las que antes el UNICEF podía comprar vacunas a un precio competitivo era porque los costes de investigación y producción corrían principalmente a cargo de los países industrializados. Sin embargo, su divergencia comercial ha reducido el incentivo de los fabricantes para suministrar sus productos a los mercados de mucho volumen que cubre el UNICEF. Ahora el número de fabricantes ha descendido y los precios de nuestras vacunas se están elevando.

P: ¿De qué manera afecta esta escasez a los esfuerzos de vacunación realizados por el UNICEF?

Jarrett: Para nosotros, el aviso más importante nos lo dio la vacuna de la polio. El UNICEF, junto con otros muchos asociados, quiere erradicar el poliovirus salvaje antes de 2005. Éste es un objetivo que lleva persiguiendo desde hace varios años y parece que va por el buen camino para conseguirlo. En 1999, se tomó la decisión de aumentar las actividades de vacunación en 20 países endémicos. Eso se tradujo en que la demanda de vacunas de polio (OPV), administrada oralmente con un cuentagotas, se triplicó de la noche a la mañana.

Tenemos contratos importantes para la vacuna de la polio, pero ninguno se aproxima a la cantidad requerida. Por primera vez, la disponibilidad de vacunas determinó las actividades de erradicación con los Días Nacionales de Inmunización programados conforme se distribuían las vacunas. Ahora los organizadores de programas de todo el mundo saben que no pueden planear una actividad hasta que no tengan una confirmación real del suministro de vacunas.

P: ¿Cómo responde el UNICEF a este cambio?

Jarrett: La aparición de los países más pobres como un evidente mercado de vacunas ha supuesto un replanteamiento de las adquisiciones por parte del UNICEF. Al ser el mayor comprador de este mercado, el UNICEF deberá asumir en el futuro una responsabilidad aún mayor al tener que asegurar la previsibilidad y fiabilidad del suministro de vacunas. El problema lo estamos planteando de tres maneras. En primer lugar, estamos intentando firmar contratos de compra más garantizados con nuestros proveedores más importantes, de manera que éstos puedan planificar por adelantado, seguros de que el UNICEF va a adquirir sus vacunas. En segundo lugar, para poder firmar contratos con los fabricantes tenemos que estar seguros de que dispondremos de fondos. En el pasado, no podíamos garantizar a los fabricantes la compra de las vacunas porque no estábamos seguros de conseguir financiación. Y por último, tenemos que abordar el problema de planificar mejor sobre el terreno. Trabajamos muy estrechamente con la OMS para fomentar la capacidad de organización y planificación en los países en vías de desarrollo de manera que podamos asegurar la mejor administración posible de las vacunas una vez que éstas alcancen sus destinos.

P: ¿Por qué hay que darles a los fabricantes unos plazos tan largos?

Jarrett: El proceso de producción lleva de uno a dos años. También es difícil saber cuál será el resultado del proceso de fermentación – puede haber impurezas y, por lo tanto, fallos en dicho proceso. Tradicionalmente, el UNICEF compraba del 20 al 25% de las vacunas que nos ofrecían. Cuando varios fabricantes dejaron de fabricar vacunas o redujeron drásticamente su producción, de repente empezamos a comprar el 90% de las vacunas disponibles.

Con esto quiero decir que el margen entre las vacunas disponibles y nuestro consumo era muy pequeño, lo que nos hacía vulnerables. Por eso es por lo que estamos tratando de firmar con los fabricantes acuerdos más comprometidos de modo que tengan la seguridad de que, si fabrican las vacunas, nosotros cumpliremos nuestra promesa de comprárselas. De alguna manera, lo que les habíamos pedido a los fabricantes es que corrieran el 100% de riesgo en lo que a suministro de vacunas se refiere. Ahora hemos reconocido que, siendo los compradores más importantes, teníamos que correr parte de ese riesgo.

P: ¿Qué se necesita para que el UNICEF firme estos acuerdos?

Jarrett: En este momento, creemos que necesitaríamos 50 millones de dólares para ofrecer con toda certeza las vacunas que se requieren en un año de servicios de vacunación sistemática en los países que estamos cubriendo. Éste es el precio de las vacunas, que es solo el 10% de lo que cuesta vacunar a un niño o una niña. No es una suma enorme de dinero pero sí es importante que los fabricantes la tengan asegurada durante varios años por adelantado para poder producir las vacunas. Esa cifra no incluye la campaña intensiva para erradicar la polio que, en realidad, es una necesidad aparte. Tampoco incluye las nuevas vacunas que estamos presentando a través de la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI) de las que ya existen recursos esenciales. Nuestra mayor preocupación es que los niños y niñas estén en contacto diario con los servicios de salud para que les administren las vacunas sin interrumpir su calendario de inmunización.

P: ¿Cómo se manifiesta este cambio en los países afectados?

Jarrett: Los contratos en firme también exigen una planificación precisa y saber con antelación la demanda de vacunas – combinado con una mejor administración de las mismas– que asegure al máximo el uso de las vacunas que compramos. Colaboramos con nuestros asociados para ayudar a los países a planear y predecir sus futuras necesidades de vacunas y mejorar su administración en el campo. El desperdicio es un fenómeno natural en las vacunas y que hay que tener en cuenta cuando las compramos. Por ejemplo, aunque sólo tengas a cinco niños para vacunar tienes que abrir un vial de 10 dosis. Si ese día no acuden más tendrás que tirar el resto de vacuna. No puedes esperar a tener 10 niños o niñas para abrirlo – la clave de la vacunación es que cuando un pequeño acude a pasar regularmente sus controles al centro de salud, se le tiene que vacunar. Tenemos que estar seguros de que aunque sólo haya un niño, el vial se abra y que al niño o niña se le administre la vacuna.

Una opinion experta: vaccine production and purchasing