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Inmunización

Adquisición de vacunas

next Stephen Jarrett, Director adjunto de la División de suministros del UNICEF

P: ¿Qué papel desempeña el UNICEF en la adquisición de vacunas?

Jarrett: El UNICEF lleva comprando vacunas desde los años 50. Comenzamos con Bacille Calmette-Guérin (BCG), una vacuna contra la tuberculosis. En la actualidad, compramos en grandes cantidades para unos 70 países con renta per capita baja y repartimos el 40% de la demanda internacional de vacunas a los países más pobres.

El crecimiento en los últimos años ha sido impresionante. En 1980 gastamos sólo unos 5 millones de dólares en vacunas. En 2002 gastamos 220 millones en vacunas (el 40% de los 620 millones de dólares de nuestro presupuesto para suministros). O sea, que estos productos son, con mucho, los más importantes para nosotros.

P: ¿Cómo se fabrican y se regulan las vacunas?

Jarrett: La vacuna es un producto extraordinariamente complejo, producido tradicionalmente a través de un proceso de fermentación. Hoy en día, las vacunas se fabrican cada vez más con medios tecnológicos que no requieren dicha fermentación. Sin embargo, lo cierto es que la mayoría de las vacunas necesitan uno o dos años para su fabricación.

Las vacunas se producen en grandes cantidades, generalmente unas 3 millones de dosis, y luego se analizan los lotes. Después se llenan y etiquetan en viales que también se analizan. Nuestra reglamentación para las vacunas es muy meticulosa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece unas normas muy claras respecto al control de calidad tanto de las vacunas como de su fabricación. Nosotros sólo compramos vacunas a los fabricantes previamente cualificados por la OMS.

P: ¿Cómo determina el UNICEF la disponibilidad y necesidad de vacunas cada año?

Jarrett: Debido al largo proceso de producción, lo que estamos haciendo en realidad es colaborar con los fabricantes para controlar sus lotes de vacunas y anticipar cuándo estarán listas. De esta manera, cuando los países piden vacunas sabemos si hay disponibles y si podemos cumplir su petición.

Además, cada tres años hacemos un cálculo anticipado de vacunas y nos reunimos con los fabricantes para tenerles al tanto de esta predicción. Luego, en el año en curso, estos cálculos se revisan cada mes y se comunican a los fabricantes. Mientras que la predicción facilitada por los países es acertada sólo de un 30 a un 60%, la nuestra tiene un 80% de precisión. Esto nos permite ser unos compradores de vacunas bastante seguros para los países en vías de desarrollo. También nos capacita para ayudar a unos 25 países de renta media que están teniendo problemas para organizar su propio suministro.

P: ¿Cómo llegan las vacunas desde el fabricante hasta los niños?

Jarrett: Nosotros no almacenamos vacunas. Todas nuestras vacunas se fabrican de manera muy sofisticada en todo el mundo y luego el fabricante las envía directamente por avión. Las vacunas deben conservarse con temperatura controlada en neveras de hielo. Cuando salen de la fábrica a cualquier lugar del mundo, tienen que volver a un contenedor refrigerado en el país de destino en un plazo de 72 horas.

Esos contenedores suelen estar en el aeropuerto o en la capital de la ciudad a donde han llegado. Muchos de los países a los que se envían las vacunas no tienen vuelo directo desde el lugar donde está la fábrica, así que tenemos que hacer varios transbordos de un avión a otro. Esto requiere operaciones muy precisas desde un punto de vista logístico. Después de 72 horas aproximadamente, cuando el hielo empieza a derretirse, corremos el riesgo de que las vacunas se estropeen.

P: ¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrenta el UNICEF al ser uno de los suministradores de vacunas más importantes?

Jarrett: Además de garantizar el suministro y mantenimiento de la cadena de frío, uno de los principales retos es el de conseguir que los fabricantes vendan las vacunas a un precio propicio. La administración de un calendario completo de vacunas a un niño o niña cuesta 5 dólares, de los cuáles, 4,50 se reparten entre salarios, refrigeradores, mantenimiento de la cadena de frío y transporte. El coste de la vacuna es únicamente de 50 centavos de dólar. Tradicionalmente, el UNICEF paga precios muy bajos por las vacunas porque otros compradores, principalmente los países industrializados, cubren los costes de producción, incluidos la recuperación de los gastos de investigación, desarrollo y puesta en marcha.

Sin embargo, estos bajos precios se pueden dar únicamente en presencia de precios diferenciales en los que otros compradores, sobre todo países industrializados, paguen precios mucho más altos por las mismas vacunas. El problema es que, en los últimos cinco o seis años, los países industrializados han empezado a usar vacunas diferentes a las usadas en los países en desarrollo. En varias ocasiones hemos tenido escasez de vacunas y, al parecer, esto se está convirtiendo en un problema mundial.

Una opinion experta: Vaccine shortages