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Inmunización

Reducir la mortalidad del sarampión

next Doctor. Edward Hoekstra, Consejero superior de Sanidad del departamento de Salud del UNICEF.

P: ¿Por qué está trabajando el UNICEF para reducir la mortalidad del sarampión?

Hoekstra: De los niños y niñas que mueren de enfermedades prevenibles con vacunas, el 45% es a causa del sarampión. Resulta inaceptable que casi 345.00 mueran cada año de enfermedades prevenibles. Todas estas muertes se podrían evitar con una inyección de vacuna del sarampión. La vacuna es altamente efectiva y segura.

 

P: ¿Por qué el sarampión es una de las enfermedades que producen más muertes en la población infantil?

Hoekstra: El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas del mundo. Lo cierto es que, si no estás protegido, basta con que compartas una habitación con alguien con sarampión para que te contagies. En los países en desarrollo el sarampión puede ser mortal para la población infantil porque rebaja su resistencia a otras enfermedades. Muchos niños y niñas desarrollan complicaciones, como infecciones pulmonares o intestinales acompañadas de diarrea. Al vivir en lugares apartados y no tener acceso a asistencia sanitaria, muchos pueden morir a consecuencia de estas complicaciones.

El sarampión es sin duda una prioridad esencial en los países en desarrollo donde los gobiernos apoyan los esfuerzos para reducir su mortalidad. En la mayoría, sólo con mencionar que disponemos de algunos fondos, ya ponen en marcha la campaña de vacunación. En África, donde el sarampión produce un gran número de víctimas, nos resulta muy fácil darles la vacuna. En algunos países africanos las madres ni siquiera ponen nombre a sus hijos hasta que sobreviven al sarampión.

 

P: ¿Como se ha reducido a la mitad la mortalidad por sarampión entre el año 2000 y el 2005?

Hoekstra: El UNICEF ha elaborado una estrategia con la OMS. El plan es aumentar la cobertura de vacunación sistemática y dirigir campañas suplementarias que ofrezcan una segunda oportunidad de vacunación a los niños y niñas. El fracaso a la hora de vacunar a los niños contra el sarampión al menos una vez , es la razón principal del alto número de casos en los países con problemas. En contrapartida, hemos visto un mayor progreso en los países que han ofrecido una segunda oportunidad de vacunación. La segunda dosis nos permite inmunizar a los niños y niñas que hayan perdido la primera y, al mismo tiempo, administrar una segunda dosis a otros niños y niñas, garantizando de ese modo su inmunidad a la enfermedad. Existe un índice mayor de muertes en los 52 países donde sólo se dio una oportunidad de vacunación.

 

P: ¿De qué manera específica actúa el UNICEF para lograr su objetivo?

Hoekstra: De septiembre a diciembre de 2001, formamos parte de la Iniciativa contra el sarampión en África, una de las campañas más grandes contra el sarampión que jamás se habían llevado a cabo en este continente. Se vacunaron más de 21 millones de niños y niñas de ocho países: Benin, Burkina Faso, el Camerún, Ghana, Malí, Tanzania, el Togo y Uganda. La OMS es un importante socio de esta campaña, además de otras instituciones como la Fundación de las Naciones Unidas, la Cruz Roja Americana y US Centers for Disease Control and Prevention (CDC).

La repercusión de esta campaña fue enorme ya que previno la muerte de 140.000 niños y niñas. En la mayoría de los países llegamos a más del 95% de los niños y niñas menores de 14 años y, en otros, al 95% de los menores de cinco años. Los resultados se dejarán sentir aún más en el futuro porque ahora estos países poseen una buena base desde la que dirigir las próximas campañas de vacunación. En los próximos cinco años tenemos la esperanza de llegar a todos los países de África.

 

P: ¿Cuales van a ser de ahora en adelante los próximos desafíos?

Hoekstra: Lo que más nos preocupa es conseguir la suficiente financiación ya que disponemos de un montón de técnicos y socios con gran experiencia en la puesta en marcha de programas buenos y sostenibles sobre el sarampión. Para que en los próximos cinco años podamos lograr el objetivo de reducir al 50% la mortalidad de esta enfermedad, necesitaremos 688 millones de dólares.

Los conflictos y las guerras son otras barreras para nuestro esfuerzo de inmunización. En el Afganistán vacunamos contra el sarampión a más de diez millones de niños y niñas. Solemos realizar el programa en una o dos semanas y en ese periodo vacunamos a cinco o seis millones de niños y niñas. El Afganistán es tan difícil que lo tuvimos que llevar a cabo, pueblo a pueblo, a lo largo de medio año. Pero, en definitiva, evitamos la muerte de 35.000 niños y niñas.