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Inmunización

Movilizar a las comunidades

next Sylvia Luciani, ex-consejera principal del programa de comunicación del UNICEF

P: ¿De qué manera moviliza el UNICEF a las comunidades para que ayuden en el esfuerzo de la vacunación?

Luciani: Durante los últimos años, una de las esferas en la que nos hemos centrado es en la erradicación de la polio. En este momento estamos próximos a conseguirlo – sólo quedan unos pocos países en donde el poliovirus salvaje esté todavía activo. El reto es conservar el entusiasmo y mantener el interés de los gobiernos, del personal sanitario y el de los donantes. Cuando se erradica una enfermedad, las últimas zonas son generalmente las más difíciles. Con frecuencia los conflictos o las dificultades geográficas del terreno en estos países hacen difícil el llegar a la población por los medios convencionales. De ahí que pensemos en otros más creativos para acceder hasta las personas de países devastados por la Guerra, las que viven en zonas remotas, los grupos nómadas, o los que viven en zonas en donde existen rumores negativos en torno a la vacunación de la polio, como el de asociar la vacunación con la planificación familiar.

P: ¿Cómo ayuda el UNICEF a los gobiernos para que lleven a cabo la vacunación en medio de un conflicto bélico o una guerra?

Luciani: Hemos superado muchas limitaciones al ayudar a los gobiernos a dirigir los Días de tranquilidad. Llamamos Días de tranquilidad cuando convencemos a todas las partes involucradas de forma que cesen las hostilidades para permitir el acceso de los niños y niñas a los centros de atención de la salud. Hemos descubierto que es muy, muy importante relacionarse con los grupos religiosos y las organizaciones no-gubernamentales (ONG) que actúan en la zona, porque con suma frecuencia logran entrar en contacto con las partes involucradas en los conflictos. El Afganistán es un buen ejemplo. El año pasado, los Días Nacionales de Inmunización fueron un éxito porque varias de las facciones involucradas en el conflicto habían acordado los Días de tranquilidad. El sur del Sudán y Somalia son otros ejemplos donde esto ha funcionado. .

P: ¿Cómo colabora el UNICEF con sus asociados para convencer a las poblaciones que desconfían de la vacunación ?

Luciani: En los últimos meses hemos hecho esfuerzos titánicos para llegar hasta los grupos más inalcanzables de la India, concretamente en Uttar Pradesh y Bihar. Para lograrlo utilizamos los medios de comunicación y a una red de promotores. A veces, el único medio de vacunar a una comunidad es dialogar, uno a uno, con quienes toman las decisiones. Por ejemplo, en una pequeña aldea de la India, el jefe de la comunidad rechazó de manera absoluta permitir a los niños y niñas que se vacunasen de polio, a pesar de que él mismo estaba inválido a causa de la poliomielitis. Poco a poco, uno de los promotores locales se las arregló para ganarse su confianza y apoyo, haciéndole reflexionar sobre lo que le había sucedido a él y lo importante que era proteger a los niños de la comunidad y a los de su propia familia.

P: ¿Cómo ayuda el UNICEF a llegar hasta las poblaciones nómadas?

Luciani: A menudo, si los niños no acuden a los vacunadores, el equipo tiene que viajar hasta ellos. En algunas zonas de África occidental, las familias con niños se trasladan constantemente, convirtiendo la vacunación en una tarea durísima. En el caso de la zona de Malí y el Níger, los vacunadores viajaron a las minas de sal en el desierto donde grupos nómadas dejan que sus animales se alimenten de sal mineral. Esta congregación anual de propietarios de camellos y ganado es asimismo un acontecimiento social muy importante para esa región africana. Además del trato social habitual, también se aprovecha para prestar los servicios fundamentales de salud a los niños y niñas.

P: ¿De qué manera los rumores pueden afectar negativamente el esfuerzo de la vacunación?

Luciani: Hay varios rumores típicamente asociados con la vacunación. Uno de ellos es la supuesta relación entre la vacunación y la planificación familiar (que la vacunación es en realidad un modo de control de natalidad). Otro, el que la vacunación a los niños pueda infectarlos de VIH/SIDA. Por supuesto, estos rumores carecen de fundamento. Sin embargo, cuando se propagan, los esfuerzos de vacunación pueden verse severamente afectados. Durante los últimos años hemos aprendido cómo disipar estos rumores asegurándonos de que las poblaciones tienen una información precisa y transparente.

Trabajamos con los ministerios de salud, los gobiernos locales, con los medios de comunicación, las ONG y todos nuestros asociados para tranquilizar a la población de que las vacunas son seguras y beneficiosas para los niños. También procuramos estar en contacto cercano con los canales mediáticos. Es posible que éstos entiendan mal la información técnica, así es cómo realmente se extienden los rumores. También hemos aprendido que debemos llegar a la fuente del rumor –sin crear demasiados problemas– para disipar temores o corregir la información errónea.

P: ¿Quiénes toman las decisiones clave en estas comunidades?

Luciani: Los líderes religiosos y curanderos tradicionales son dos grupos muy importantes en muchos de estos países. Es increíble lo mucho que se puede conseguir con la participación de líderes religiosos de todas las iglesias. La mayoría de los grupos religiosos han sido de un apoyo increíble para los esfuerzos de vacunación, informando a la gente mediante las misas, los sermones y oraciones. Son muy influyentes entre sus feligreses y a menudo son capaces de convencer a grupos marginales de la población que son más difíciles de alcanzar mediante el sistema de salud regular.

Los curanderos tradicionales también han sido de gran ayuda en los esfuerzos de vacunación. Es importante dar a estos grupos una información completa porque son en muchas ocasiones las primeras personas a las que los padres consultan si tienen preocupaciones sobre la vacunación. Un buen ejemplo fue el de Malawi, hace varios años, donde se preparó a los curanderos tradicionales y luego se recurrió a ellos para la campaña de vacunación contra la polio. El éxito fue grande porque los curanderos tradicionales sintieron que se había reconocido su papel de líderes y acordaron informar a la gente sobre la importancia de estar vacunado.

P: ¿Cuál es el papel de los trabajadores sanitarios capacitados por el UNICEF a la hora de motivar a la población?

Luciani: Los trabajadores sanitarios y vacunadores están verdaderamente en primera línea del esfuerzo de la vacunación. En muchos casos, ellos son la fuente principal de información para los padres o tutores. Nos dimos cuenta de que los vacunadores estaban perdiendo la oportunidad de transmitir esta información crucial y de animar a las madres a que volviesen para futuras vacunaciones. Muy a menudo, durante los Días Nacionales de Vacunación los trabajadores sanitarios y los vacunadores están sobrecargados de trabajo con cientos de personas esperando a ser atendidos. Los trabajadores sanitarios y los vacunadores suelen trabajar bajo una gran presión, teniendo que atender apresuradamente a un niño tras otro.

Animamos a que se mantenga un trato amable con los niños, a sonreír a la madre y alentarla para que desempeñe su papel con cariño. A veces, unas frases sencillas son suficientes. No sólo volverá la madre para la siguiente vacunación, volverá y se lo contará a sus familiares, amigos y vecinos. En segundo lugar, es importante que quienes cuiden de los niños o niñas conozcan los efectos de la vacuna: decirles qué enfermedad está evitando la vacuna y cuándo volver para la siguiente vacunación. 

P: ¿Con qué otros medios consigue el UNICEF la ayuda de los miembros de la comunidad?

Luciani: Algo que nos abrió los ojos ocurrió en una campaña de vacunación contra el sarampión y rubéola en Kyrguistán. Esta campaña era peculiar porque el gobierno intentaba vacunar a una población de hasta 24 años de edad. Es más fácil conseguir que los padres traigan a sus hijos pequeños a vacunarse que convencer a los adolescentes y a los jóvenes adultos para que participen. Además, una vez que llegamos a Kirguistán descubrimos que un gran número de niños estaba viviendo en la calle.

¿Cómo llegar hasta estos niños que no dormían en sitio fijo y que casi no tenían acceso a ningún servicio de atención sanitaria? Decidimos atraer a los niños que vivían en la calle a nuestro curso práctico de planificación. Por primera vez, estos niños se sintieron útiles dentro de la sociedad y pudieron ofrecernos algo de su parte. Nos dijeron dónde dormían otros niños sin hogar y se ofrecieron para educar a muchachos de su edad. Esto reforzó nuestra creencia de que cuando involucras a gente a la que estás intentando llegar en tu planificación, realmente recibes ideas valiosas para dar al programa la mayor oportunidad de éxito.