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Inmunización

En el Afganistán, vacunación de todos los niños

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En los últimos ocho años, la inmunización contra el sarampión ha avanzado muy lentamente en el Afganistán (menos del 40%), donde se registra la segunda tasa más alta del mundo de mortalidad debida a esa enfermedad. Los niños y niñas débiles y hambrientos son los más amenazados por el sarampión y otras enfermedades mortales. Debido a la grave preocupación por la desnutrición causada por varios años seguidos de sequía, en julio de 2001UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud  Publica del Afganistán pusieron en marcha una campaña de vacunación de emergencia. El objetivo de la misma consistió en inmunizar a por lo menos un 90% de los niños y niñas afganos (unos 10 millones) de seis meses a dos años de edad. La campaña, que se siguió llevando a cabo aún durante los bombardeos estadounidenses, duró hasta agosto de 2002 y salvó las vidas de más de 35.000 niños y niñas.

Debido a las nevadas invernales, al lodo y a la escasez de caminos accesibles, los equipos de vacunación del Ministerio de Salud Pública del Afganistán con frecuencia deben viajar a caballo y transportar las vacunas y las jeringas desechables en voluminosos refrigeradores. La vacuna contra el sarampión, por ejemplo, debe mantenerse constantemente a una temperatura de entre dos y ocho grados centígrados. UNICEF se hace cargo de todos los gastos de transporte, incluso del alquiler de los caballos.

"Hay muchas partes del Afganistán a las que no llegan los caminos ni se puede llegar en automóvil", explica Ayadil Saparbekov, Oficial de Salud de UNICEF. "Hay muchos lugares que ahora están cubiertos por la nieve. Por eso las comunidades locales deben emplear caballos y burros. Guardan las vacunas en el refrigerador, y ponen el refrigerador sobre el lomo de un burro o de un caballo, y así pueden llegar a las aldeas".

El equipo de vacunación regresa por segunda vez en dos meses a la aldea de Qalasharbat, en el distrito de Karukh, que queda en la Provincia de Herat, en el Afganistán occidental. Allí llevará a cabo una campaña de vacunación de limpieza. Durante la primera visita, el equipo había vacunado a unos 350 niños y niñas contra el sarampión pero, según sus cálculos, los vacunados sólo representaron un 60% de los niños de la aldea. Ahora regresan porque el último niño inmunizado es tan importante como el primero.

Son dos largas horas de viaje a caballo. Pero ante la falta de vehículos todo terreno, ésta es la manera más rápida de llegar con el equipo a la aldea. Resulta imposible coordinar la jornada de vacunación con anticipación debido a que la región carece de radios y teléfonos. Los equipos de inmunización simplemente se hacen presentes en la comunidad. Nazir Ahmad, el mulá de la aldea (los mulás suelen ser las únicas personas que saben leer y escribir en estas comunidades), desempeña un papel fundamental en lo que respecta a movilizar a la comunidad y convencer a los padres y madres de que lleven a sus hijos a vacunar.

El mulá Ahmad recorre la aldea con un megáfono repitiendo su mensaje: "Queridos amigos, les invitamos a que traigan a sus hijos e hijas de seis meses a 12 años de edad y les anoten para que sean inmunizados". El equipo de vacunación se instala en la mezquita de la aldea. Sólo llegan una niña de seis meses de edad y un niño de 10 años llamado, Jalil Ahmad, que no había sido inmunizado en una visita previa porque estaba trabajando en el campo. Los vacunadores toman notas, preparan las jeringas desechables, inmunizan a los dos niños contra el sarampión y se preparan para iniciar la marcha hacia la próxima aldea.

Dependiendo de las distancias que deba recorrer y los medios de transporte con los que cuente, un equipo de tres vacunadores puede inmunizar hasta 200 niños y niñas por día. La vacuna contra el sarampión es muy segura y se les puede aplicar hasta a los niños enfermos. Cuando el equipo termina con su tarea, el mulá Ahmad se muestra satisfecho porque todos los niños de la aldea están protegidos. "No creo que quede ningún niño por vacunar", dice. "Alentamos a todos los padres y madres a que traigan a sus hijos a vacunar contra el sarampión, el tétanos y otras enfermedades que les pueden causar la muerte".